La ciudad

Un vivero que surge del esfuerzo y las ganas de progresar

Un grupo de jóvenes de zona norte armó desde cero un proyecto que comenzó a idearse en un curso de producción de plantines

Domingo 21 de Octubre de 2018

En la zona norte de la ciudad, precisamente en la denominada triple frontera de los barrios Rucci, Parque Field y La Cerámica, surge el vivero Irupé gracias al trabajo de chicos que procuraron tener todo listo para vender sus productos y vivir de los ingresos que generan en él. Dentro de este emprendimiento surgen historias de capacitación y esfuerzo que derivaron en nuevas oportunidades.

Los chicos y chicas trabajaron en el armado íntegro del vivero, que se encuentra en Camino de los Granaderos y Kennedy, con herramientas y material que fueron entregados por el programa Nexo Oportunidad.

Fátima, Ailén y Gustavo hace años que acuden a la Asociación Civil Plaza El Ombú. Empezaron de muy chicos a juntarse, a leer y aprender. A ello, le sumaron la posibilidad de participar en el programa Nueva Oportunidad para capacitarse en un oficio y, luego, poder vender su propia producción.

Este mes inauguraron el vivero Irupé. Allí se acercaron familiares, vecinos de otros barrios y también dueños de viveros mayoristas presentarse y trabajar juntos en el momento que se necesite.

El caso de Fátima y Ailén es cercano ya que son hermanas y hace años que asisten diariamente a El Ombú como lugar de referencia del barrio. En 2017, se anotaron en el curso de vivero y producción de plantines; ser hijas de un papá jardinero fue un factor determinante.

"Fue mucho el aprendizaje. A pesar de tener a nuestro papá que vive de esto, no sabíamos nada y nos sirvió porque por mucho tiempo no le dimos importancia a su trabajo. Ahora, estamos con vivero propio y orgullosas de eso", contó Fátima.

Por su parte Ailén coincidió con su hermana ya que aseguró que "no sabía nada de nada" y, tras el curso, sabe "los nombres, cómo se planta, el trabajo con la tierra". Consideró que es de suma importancia "saber lo que se está vendiendo".

Gustavo cuenta cómo fue madurando la idea del vivero: "Al principio veníamos a la huerta y aprendimos de plantas, los nombres, para qué se usa, si son curativas o van para el mate, y a medida que íbamos aprendiendo hablábamos de la idea del vivero".

"Acá antes hubo uno (en referencia a un vivero) que no funcionó porque no había respaldo de plata. Hoy en día, con ayuda, nos pudimos afirmar bien y con esa misma idea la pusimos de nuevo y estamos a full", agregó.

En tanto, Juan, uno de los integrantes de la Asociación Civil El Ombú, comentó que los jóvenes que ahora están a cargo del vivero "son los mismos que hace diez años se acercaron en busca de un lugar de pertenencia. Justamente, uno de los objetivos fue ese: el de poder trabajar con ellos que vinieron siendo tan chicos y que ahora ya tengan su vivero propio para nosotros es una emoción muy grande".

Por su parte, el ministro de Desarrollo Social de la provincia, Jorge Alvarez, se mostró muy satisfecho con este tipo de iniciativas que se concretan. "Es muy bueno cuando nos podemos encontrar en un proyecto como es el Nueva Oportunidad y donde hay realmente un compromiso muy fuerte, no solamente de las distintas áreas del Estado, sino muy especialmente de las organizaciones sociales que hoy se suman a este proyecto", dijo.

En tanto, el director del programa Nueva Oportunidad, Luciano Vigoni, coincidió: "Debemos pensar en nuevas relaciones laborales, en cómo después de transitar uno o dos años en el Nueva Oportunidad con los jóvenes, la posibilidad cierta de poder vivir de algo tan significativo como es la tierra, en conocer de especies, de plantas, de flores y en donde la inmediatez del sistema actual no aparece".

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