La ciudad

Un terreno complejo y una tarea riesgosa

"El avión solo no apaga el fuego, las llamas las apagan los brigadistas", señala el director del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, Alberto Seufferheld.

Lunes 15 de Junio de 2020

"El avión solo no apaga el fuego, las llamas las apagan los brigadistas", señala el director del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, Alberto Seufferheld, desmintiendo lo que puede pensar cualquier lego en la materia. Los incendios forestales, afirma, son los escenarios más riesgosos y más accidentados para trabajar. El cambio de las condiciones meteorológicas o la dirección e intensidad del viento pueden jugar una mala pasada, sobre todo en terrenos que muchas veces resultan inaccesibles.

El helicóptero de la Prefectura fue el encargado de trasladar a cada una de las cuadrillas de seis personas que trabajaron ayer en los cuatro focos de incendio ubicados en cercanía a Rosario. Dotados de equipos de comunicación y de palas, machetes y otras herramientas, los brigadistas diseñan los cortafuegos y dan las instrucciones al hidrante para, dice Seufferheld, "aprovechar al máximo" la carga del avión.

"Si no hubiera gente en tierra haciendo el trabajo de controlar el fuego y aprovechar el agua que se arroja del avión, estaríamos tirando plata", subraya.

Una vez que los brigadistas están en terreno, los pilotos del programa Nacional de Manejo del Fuego entran en acción. En cada viaje pueden descargar unos 3 mil litros de agua, después deben volver al aeroclub a recargar. Ayer llevaron unos 51 mil litros de agua, sumando unos 34 viajes de ida y vuelta.

"Los brigadistas están muy entrenados, porque cualquier error les puede costar la vida", señala el director nacional. Es un trabajo en equipo, donde cada uno depende de su compañero. "Los incendios forestales tienen su velocidad propia y pueden dejar encerradas a las cuadrillas. Por eso es importante la capacitación y la organización", destaca.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario