La ciudad

Un súper debe resarcir a dos clientas a quienes sometió a tratos indignos

La firma Carrefour deberá pagar 75 mil pesos a dos mujeres a quienes un empleado de seguridad acusó de haber robado productos de una góndola.

Jueves 03 de Mayo de 2018

La firma Carrefour deberá pagar 75 mil pesos a dos mujeres a quienes un empleado de seguridad acusó de haber robado productos de una góndola. La alarma del supermercado no sonó, las mujeres fueron revisadas y no se les encontró ningún elemento, pero fueron sometidas a una requisa violenta en un baño y luego las llevaron a una comisaría, adonde estuvieron demoradas varias horas. El hecho ocurrió hace casi diez años, durante los cuales los abogados de las mujeres reclamaron un resarcimiento por daño moral y psíquico. Pero además pidieron que la firma pague una multa por someterlas a esa situación. Para los letrados, por ese último ítem la sanción económica impuesta es insuficiente, por lo que pedirán que la resolución sea revisada.

El hecho sobre el cual la titular del Juzgado Civil y Comercial Nº 18 de Rosario, Susana Gueiler, dictó la resolución, ocurrió el 31 de agosto de 2008 en la sucursal que el supermercado Carrefour tiene en Eva Perón 5856, junto al complejo de cines Village.

Ese día, dos mujeres de 29 y 31 años ingresaron al comercio y resolvieron salir sin comprar nada. Pero cuando planeaban retirarse y sin que sonara ninguna alarma, un empleado de seguridad que se encontraba junto a una mujer policía las frenó y las revisó delante de todos, señalándolas como ladronas a viva voz.

Luego las hicieron ir a un baño, las revisaron, y tampoco les hallaron ningún elemento. Ellas sostuvieron que las obligaron a desnudarse. Incluso una dijo que fue empujada por la mujer policía contra una mampara que se rompió. Después, cuando pensaron que las dejarían ir, les comunicaron que en la puerta del supermercado había un patrullero que las trasladaría a una comisaría. Estuvieron privadas de la libertad durante varias horas en la seccional 12ª.

Al día siguiente, dejaron asentado todo lo que había ocurrido en un libro de quejas.

Para los abogados Gustavo Irigoyen y Daniel Cervigni, el hecho evidenció "una situación totalmente vergonzante, desagradable y humillante y un control abusivo por parte de los dependientes del lugar". Remarcaron que sus clientas padecieron graves sufrimientos y angustias por la humillación sufrida en el momento y por el daño psicológico que les produjo el hecho. Y reclamaron que la empresa abone una multa civil o daño punitivo.

La jueza Gueiler resolvió en favor de las mujeres. "No resulta adecuado que ante la sospecha de hurto se detenga a los sospechados en la línea de caja y a pesar de que las alarmas de los detectores no sonaron se las obligue a empujones a concurrir al baño, quitarse la ropa y proceder a su detención", consideró la magistrada, quien remarcó que la empresa en ningún momento aportó elementos —como videos de seguridad— para probar su versión de los hechos: que las mujeres habían querido robar un chocolate y como se dieron cuenta de que las vigilaban decidieron devolverlo a la góndola.

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