La ciudad

Un rottweiler atacó y mató a una beba de dos meses en zona noroeste

Drama en barrio Emaús. Era la mascota de la familia y jamás entraba a la casa. El lunes, nadie sabe cómo, logró hacerlo y atacó a la pequeña sobre una cama.  

Miércoles 17 de Junio de 2015

En el centro de salud de barrio Emaús, las consultas por mordeduras de perros son habituales. Sin embargo, aun los médicos que llevan más tiempo en el dispensario de la zona noroeste y aseguran haber visto "de todo" se estremecen cuando relatan lo que vivieron el lunes, a la hora de la siesta, cuando Natalín llegó con su beba a quien un rottweiler había atacado con ferocidad. La pequeña sobrevivió algunas horas, pero falleció entrada la tarde en la terapia intensiva del Hospital de Niños Víctor J. Vilela.

El perro era parte de la familia y ayer fue retirado de la casa por personal del Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa). Para la fiscal Valeria Piazza, a cargo del caso, a priori no existen elementos para iniciar una causa penal. "Fue simplemente un hecho desgraciado", indicó.

La familia de la beba llevaba más de 20 años en el vecindario de casitas modestas que crecen por Juan B. Justo al 7900, pasando Circunvalación. Por eso, el pesar por lo ocurrido se notaba sincero. Según relataban en el barrio, la joven y su pareja habían decidido ir a vivir con sus abuelos después del nacimiento de la beba, hace poco más de dos meses.

El lunes, alrededor de las 15.30, Natalín terminaba de hacer dormir a la pequeña sobre la cama y salió de la habitación para ir al baño. Nadie sabe cómo la perra rottweiler de la familia entró a la casa y mucho menos puede explicar por qué atacó a la niña. La muchacha alcanzó a rescatar a su única hija y con ella en brazos salió a la vereda.

Una vecina la subió a su auto y recorrió rápidamente las pocas cuadras que separan su casa del centro de salud Emaús. Allí también los médicos conocían a toda la familia. La mujer y la beba habían estado el viernes pasado haciendo los controles de rutina con la pediatra. Cuando llegaron la sala de espera, larga y angosta, del centro asistencial estaba repleta. Hubo que desalojarla.

Conmocionados. "Tengo más de diez años como médica generalista, trabajé mucho tiempo en guardias. Pero fue la primera vez en mi vida que me tocó asistir una urgencia así", comentó todavía conmovida una de las profesionales que asistió a la beba. "Yo no pude dormir en toda la noche", confesó el policía encargado de custodiar el centro de salud.

En el dispensario de José Ingenieros al 7900 se atienden unos 20 mil pacientes.

En la administración del centro asistencial del populoso barrio se guardan las historias clínicas de unas 5.200 familias. La de los bisabuelos, los abuelos y los padres de la infortunada beba forman parte del archivo.

Una ambulancia del Sies trasladó a la niñita hasta el Hospital de Niños Víctor J. Vilela. La directora del efector, Estela Binelli, explicó que la beba llegó en grave estado, con traumatismo de cráneo y una importante hemorragia. "El grado de shock en que se encontraba desembocó en un paro cardiorrespiratorio. Esa situación fue revertida y la niña pasó a la sala de terapia intensiva, pero a las horas falleció", indicó en diálogo con La Ocho.

La profesional sostuvo que, por lo menos en los últimos cuatro años, en el centro asistencial no registran muertes de niños por ataques de animales. "Los casos que tuvimos, todos fueron por heridas que a veces fueron rasguños. Por eso, este episodio es tan conmocionante", evaluó.

La fiscal Piazza recibió ayer temprano las actuaciones policiales relacionadas con el caso. La funcionaria entrevistó a la familia y ordenó la autopsia de la bebé. Dispuso, además, que el perro fuera retirado del hogar por personal del Imusa.

Según precisó Piazza en una rueda de prensa, el ataque se produjo de "manera sorpresiva", ya que el animal "siempre permanecía fuera de la casa".

Apuntó que hasta ahora no existen elementos que puedan abonar una causa por negligencia o falta de cuidado. "A priori no se evalúa que exista alguna responsabilidad, fue simplemente un hecho desgraciado", sostuvo.

El mismo dolor se exhibía ayer por las calles de Emaús, un barrio donde los niños juegan en la calle y los perros suelen custodiar la puerta de la mayoría de las casas.

A diario

Al Hospital Vilela llega un nene mordido por día y en el Carrasco también se inicia a diario un tratamiento de prevención antirrábica.

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