Miércoles 25 de Mayo de 2022
Que había apenas algo más de 400 habitantes. Que el llamado "alcalde de la Santa Hermandad" era por entonces un realista acérrimo, pero el párroco de la iglesia se oponía al Reino de España. Que aunque pequeño, el Pago de los Arroyos era "algo díscolo", que tenía ya por entonces parte de su población opositora a España y que tuvo su propio cabildante en Buenos Aires, Vicente Anastasio Echevarría, quien votó a favor del Gobierno Patrio y era hermano de Catalina, la misma que más tarde cosió la primera bandera nacional.
Todo esto señala el historiador Miguel Angel de Marco que sucedía el 25 de mayo de 1810 en lo que después se transformó en Rosario. Es más, la noticia del primer gobierno patrio llegó una semana tarde y no solo porque entonces las novedades corrían en chasqui, sino porque el gobernador de Santa Fe -según cuenta De Marco- demoró las novedades ante "el espíritu algo más rebelde" de sus habitantes.
Con esa mirada rosarina del 25 de Mayo de 1810, una propuesta busca celebrar este feriado recuperando esa historia local y regional, esa que el investigador y docente recuerda que "desde la década de los 90 ya no es parte de las currículas escolares".
La idea de los paseos históricos tiene ya un tiempo y son los integrantes de la Comisión Cientosetenta Años (una continuidad de la creada hace 20 años para celebrar el 150º aniversario de la declaración de Rosario como ciudad) los que la vienen impulsando. Esta vez, anclada al 25 de Mayo de 1810 y con una convocatoria que se llevará adelante a partir de las 16 en la plaza, "esa que es el embrión de lo que es esta ciudad", afirmó Federico Dunger, uno de sus miembros.
"La idea es continuar los paseos que ya veníamos haciendo sobre la historia de Rosario y en esta oportunidad enlazarlos con esta fecha y con cómo era el pueblo de Rosario por entonces", contó Dunger a La Capital.
El punto de partida, claro, es la plaza y la Pirámide de Mayo, lo que había ya por entonces a su alrededor, como la iglesia hoy Catedral y la vieja casa de los Uranga, lindera al actual Museo Estévez, donde incluso funcionó una imprenta.
El bajo es parte del también del recorrido y sobre todo, la bajada Sargento Cabral, esa que hasta finales del 1800 fue la calle de acceso principal a la ciudad.
Anemia identitaria
Si bien ya es parte la comisión, De Marco -fundador de espacio original en 2012- viene impulsando las actividades que desde diferentes espacios vecinales, no profesionales ni académicos, buscan desempolvar la historia local y regional, y lo "hacen desde abajo", dice.
No solo porque desde siempre la historia se contó desde la mirada de Buenos Aires, el 25 de Mayo y tantos otros procesos históricos, sino porque además reniega y aún protesta de la decisión "de los años 90 en que la historia argentina, como material, dejó de dictarse como una materia en las escuelas, así como también dejaron de darse los contenidos sobre la historia de Rosario y de Santa Fe".
"Yo no puedo dejar de preguntarme si esa anemia en la identidad local no es un factor gravitante en el presente de la ciudad, de por qué aparentemente nuestra ciudad perdió instancias de consenso y participación ciudadana que la habían caracterizado", señala el investigador.
Para el miembro de la Academia Nacional de Historia desde 2019, "pareciera que la transmisión de la historia fuera solo una cuestión de erudición, de gusto o interés, cuando es una herramienta indispensable para poder comprender cómo se construye una Nación, por qué se construye, qué desafíos enfrenta y todos los por qué que eso dispara. Todo eso que desde hace tres generaciones no tenemos".