La ciudad

Un reconocido restaurant de Oroño cierra porque no puede afrontar la suba del alquiler

Se trata de Sara de O cuya propietaria, Susana Santiago, dijo que "nos triplicaron el precio y sólo para el alquiler debería recaudar 1.500 pesos por día". La última cena será el 25 de este mes.

Miércoles 15 de Octubre de 2014

Un reconocido restaurant de bulevar Oroño al 1400, Sara de O, cerrará sus puertas el próximo 25 del corriente al no poder hacer frente a la suba en el precio del alquiler por parte de los dueños de la casona donde funciona el local de comidas, según explicó hoy su propietaria Susana Santiago.

Es el segundo negocio del rubro gastronómico que en los últimos meses cierra sus puertas. En el arranque de la primavera de este año, el restobar La Vie en Rose, ubicado en Güemes 2338, corrió la misma suerte al no poder enfrentar el pago del alquiler. 

En declaraciones a "Todos en la Ocho", Santiago contó que "después de tres años de estar trabajando intensamente e imponiendo una manera diferente de comer, con platos de tradición con sabores antiguos que se iban perdiendo, con una alta calidad en los productos utilizados para la cocina, después de una gran inversión en la casa, porque cuando la recibimos era una ruina y ahora es algo que funciona y muy bien, nos tripican el alquiler, nos ponen cláusulas de que no podemos hacer fiestas en la parte de atrás. Es un lugar super recoleto dentro del ruido de la ciudad. Nos han limitado por todos lados y uno se cansa de pelear".

"Deberíamos recolectar 1.500 pesos diarios para el alquiler solamente, cin contar personal, ni cargas sociales, ni servicios, ni materia prima. ¿Qué restaurante puede hacer eso en Rosario? Soy arquitecta, pero en el autoexilio que hice a México me enamoré del tema gastronómico y puse en Michoacán un restaurante. Y por la terrible acción del narcotráfico en ese Estado volví aquì y me puse con dos socios que confiaron en mí, uno de elllos que conocía mi restaurante en México y que conocía de la magia de los sabores que se produce y la alquimia que se produce entre el arte, la comida y la vista de todo esto. Y nos fue muy bien. Tanto que impusimos un estilo dentro de la comdia", detalló la propietaria.

Consultada sobre si pensaba llevar su propuesta gastronómica a otra locación fue contundente: "No, por ahora descanso. Después veré qué sale. Por ahora aparece Sara de otra manera. Estoy elaborando el duelo del cierre, porque puse alma, corazon y vida, como duice el valsecito, en este lugar. Para mí fue muy importante, la gente que ha ido lo ha aprehendido, lo ha aprendido a amar. Pero cerramos y nos vamos".

"El sábado 25 cerramos con un casamiento en la planta alta. Y a la noche cena, por supuesto.", redondeó la dueña.  

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