La Ciudad

Un nuevo edificio para potenciar la ciencia aplicada al sector social y productivo

La UNR y Conicet levantarán tres plantas para el Instituto de Proceso Biotecnológicos y Químicos, y la Incubadora UNR

Jueves 28 de Enero de 2021

“La ciencia es para que la gente viva mejor y eso hay que garantizar condiciones para todos y todas los que trabajan en ciencia”. Con esa meta en la mira, la presidenta del Concejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Ana Franchia, le puso la firma junto al rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Franco Bartolacci, a un convenio por 30 millones de pesos que permitirá levantar el nuevo edificio para el Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos (Iprobiq) de Rosario. Este instituto creado en 2014 y trabaja en en ciencia aplicada para las industrias alimenticia, farmacéutica, curtiembre y biorremediación ambiental, entre otras. Su director, Hugo Menezella, uno de los científicos argentinos que regresó al país en el proceso de repatriación que puso en marcha la nación en 2010, no solo agradeció el paso que les permitirá tener un espacio propio sino que afirmó: “Ahora es tiempo de devolver”.

El edificio de 600 metros cuadrados distribuidos en tres plantas, dos de las cuales se destinarán al Iprobyq y la tercera dará espacio a la Incubadora UNR, albergará a los 18 investigadores y 23 becarios doctorales y posdoctorales, las cinco personas que trabajan como personal de apoyo y los administrativos que actualmente se desempeñan en la Facultad de Bioquímica y Farmacia de la UNR.

Esa es la facultad en la se formó Menezella cuando salió del Politécnico y desde la cual, ya con el doctorado en Ciencias Biológicas bajo el brazo, se fue a trabajar a Estados Unidos, donde estuvo radicado hasta 2010 y donde fue parte de diferentes compañías en San Francisco, California. “Trabajé desde muy joven para empresas y lo hice en diferentes lugares, pero nunca lo había hecho ni en la Universidad ni en el Conicet”, contó Menezella.

Entre los repatriados

El investigador es uno de los científicos que regresó al país con el proyecto de repatriación que puso en marcha la gestión kirchnerista en 2010 y que relanzó el gobierno nacional. “Soy rosarino y quería volver”, es lo primero que dice Menezella, antes de relatar que recibió la convocatoria en 2009 y poco después ya estaba de vuelta en su ciudad.

A la UNR volvió como docente en un cargo que obtuvo con concurso y conformó en la misma facultad donde se había formado un laboratorio de bioquímica con los aportes que había recibido de la Nación en el proceso de repatriación, en paralelo a la puesta en marcha de tres empresas.

Admite que se hizo cargo de la dirección del Iprobiq en “un momento muy complejo”, sin embargo, recalca que “somos parte de un sistema científico y tecnológico que tiene una ciencia básica que es extraordinaria, nosotros somos el último eslabón de la cadena y a veces es difícil estar a la altura para poder transformar eso en bienestar para quienes pagan nuestros salarios”.

Lo cierto es que a partir de la licitación del proyecto que prevé la construcción de un nuevo edificio para ellos en el predio de La Siberia -un anexo al ya levantado UNR Innova que se propone como polo científico y tecnológico, el instituto funcionará en dos de sus plantas y compartirá la tercera con la Incubadora UNR, otro de los espacios que busca potenciar la vinculación de la ciencia y la tecnología que se hace en la ciudad y la región con el sector social y productivo.

Una apuesta federal

Para el rector de la UNR, el paso dado con la firma del convenio “ratifica el camino para garantizar mejores condiciones de trabajo, estudio y producción de ciencia, y poner en valor el patrimonio” incluso pese al desventajoso escenario del contexto de la pandemia. Y recordó el convenio para llevar adelante obras de infraestructura por más de 600 millones de pesos firmado semanas atrás con el Ministro de Obras Públicas de la Nación para llevar adelante cuatro proyectos estratégicos.

En el mismo sentido, la presidenta del Conicet recalcó “la importancia de que un instituto dedicado a hacer transferencia al sector productivo tenga un espacio propio”, y remarcó la decisión del gobierno nacional de “hacer federalismo” también en materia de ciencia y tecnología. Porque si bien reivindicó las fortalezas del sistema científico nacional, reconoció que “no está igual en todo el país y ahí hay que trabajar para federalizar el conocimiento”.

Franchia rescató los recursos humanos que son parte de la comunidad científica, que “no se forman de un día para el otro” y que “respondieron en la emergencia de la pandemia”, y agregó: “Después de tantos años que nos ningunearon y nos maltrataron, hay una comunidad científica que resistió y acá estamos con un cambio de política y una apuesta federal”.∏

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