La ciudad

Un mozo devolvió una mochila llena de dólares

El restaurante se llama Las Palmas y realmente merece un fuerte aplauso. Mientras en el turno del mediodía abrían un bolso olvidado momentos antes por un grupo de comensales tratando de ubicar algún dato para avisarles, el mozo Gonzalo Ojeda los vio en una camioneta esperando el semáforo y no dudó. Salió corriendo y se lo entregó por la ventanilla mientras la luz pasaba al verde.

Viernes 07 de Octubre de 2011

El restaurante se llama Las Palmas y realmente merece un fuerte aplauso. Mientras en el turno del mediodía abrían un bolso olvidado momentos antes por un grupo de comensales tratando de ubicar algún dato para avisarles, el mozo Gonzalo Ojeda los vio en una camioneta esperando el semáforo y no dudó. Salió corriendo y se lo entregó por la ventanilla mientras la luz pasaba al verde. Para completar el gesto, habría que decir que se habían olvidado un "muy buen toco de dólares y pesos". Por esa reacción, por ahora sólo hay un reconocimiento, la satisfacción del deber cumplido, porque nadie volvió para dar las gracias. También los pone contentos que la noticia se sepa, porque dicen, habla de una conducta de bien que no sienten como exclusiva.

"Todos me felicitaron cuando volví después de haber corrido para entregar el bolso, pero no todos sabían que adentro había mucho dinero, sólo mi compañero Juan Carlos, que había atendido la mesa, y el dueño de la parrilla", contó ayer Gonzalo a LaCapital. Dijo que el propietario del bolso es un cliente semanal del lugar y que mientras esperaba el semáforo hablaba por teléfono sin prestarle atención a sus ademanes, hasta que vio la mochila y tiró el celular para recibirla.

"Cuando vio la mochila abrió, se sorprendió, se puso contento y se fue", relató el joven mozo. Más aún, la secuencia le parece sencilla. "Es lo correcto, lo que hay que hacer", aseguró Gonzalo.

Tiene 30 años, una hija de tres, Azul, y con su pareja Romina Degregorio, que también trabaja en Las Palmas, alquilan un departamento hasta que puedan tener algo propio. Ese es por ahora el principal sueño de la pareja, y al que le están poniendo todas las pilas.

Fue justamente la mamá de Gonzalo la encargada de dejar en Azul la semilla del buen ejemplo, cuando el joven apareció en la televisión contando su experiencia. "Mi suegra lloraba de la emoción y le decía a la nena que el papá había devuelto lo que no era de él, trataba de explicarle, todos estamos muy orgullosos", contó Romina a este diario en Las Palmas, donde trabaja en el kinder (jardín para los niños)

Gonzalo se define a si mismo como positivo, optimista y "sin tener problemas con nadie". Ayer, después de que trascendiera su buen gesto, no paró de atender el teléfono y dijo que en todas las notas hubo un mismo interrogante. "Todos me preguntaron si me agradeció el haberle devuelto el bolso", dijo entre risas.

Habitual. "Es algo que hacemos siempre, acá tuvimos la suerte de que un periodista presenció el hecho y lo contó", explicó Pablo Franccini, uno de los dueños del lugar que está ubicado en la tradicional esquina gastronómica de Alvear y Córdoba. Y dijo que los clientes suelen olvidar celulares, agendas y tarjetas de crédito cuyos dueños tratan de ubicar llamando todas las veces que sea necesario por teléfono. "Acá se devuelve todo. La semana pasada un mozo corrió media cuadra a un joven que se había olvidado un bolsito con una notebook. Como retribución, reciben las gracias. "En distintas formas de expresión", pero eso les alcanza

Según Franccini, la actitud es algo que sale de los mismos mozos, pero que es algo inculcado en el comercio. "Es una forma de cuidar la clientela, que es muy familiar", comentó y dijo que el 70 por ciento consume parrillada algo que en su opinión se extraña, viviendo en tanto departamento.

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