La ciudad

Un grupo de vecinos de la costa central se organizó contra los ruidos molestos

Más de 700 ciudadanos de la ribera central conformaron "Basta de Ruidos" para enfrentar esta problemática de convivencia que se agudizó en los últimos cinco o seis años.

Domingo 06 de Diciembre de 2015

Cansados de los ruidos molestos que sufren permanentemente, un grupo de más de 700 vecinos que viven sobre la costa central de la ciudad se organizó para enfrentar esta problemática que aqueja la vida cotidiana, el funcionamiento hogareño y la dinámica familiar, y que se agudizó en los últimos cinco o seis años. Bajo el nombre de “Basta de Ruidos”, estos ciudadanos hicieron pública la protesta a través de un comunicado, para que se tenga en cuenta esta situación evidentemente conflictiva, que “atenta contra las reglas generales de la convivencia” y contra “una coexistencia pacífica”.

   Los vecinos que integran “Basta de Ruidos” viven desde Puerto Norte hasta el parque Urquiza. Y todos apuntan que deben padecer involuntariamente los ruidos molestos que provienen de los eventos que se realizan en esa zona de la ciudad, muchas veces, organizados por la misma Municipalidad.

   “No existen registros históricos y culturales en Rosario de situaciones de ruidos molestos que afecten tanto la convivencia como los que sucedieron en los últimos cinco o seis años. Nos gustaría creer que no es parte de la cultura de los rosarinos avasallar el descanso, la tranquilidad y la salud mental de sus vecinos”, resalta el texto.

   De acuerdo a la descripción de estos vecinos autoconvocados, hay muchos ejemplos de esta serie de padecimientos que deben atravesar. “Hay autorizaciones del gobierno municipal de cortes de calles a favor de empresas o grupos privados para poner parlantes y celebrar eventos, se ubican equipos de sonido en espacios públicos sin interesar el descanso de los vecinos para festejar algún aniversario o algún acto político, hay fiestas en Silos Davis hasta las cinco de la mañana, se autorizan excelentes eventos deportivos como las maratones, pero con megaparlantes con música que obligan a los vecinos a huir de sus hogares”, precisan.

   “Poner en valor galpones históricos no significa transformarlos en cajas de resonancia con conciertos de rock”, enfatizan y agregan: “Se organizan carnavales enfrente de sanatorios, hacen la vista gorda al autorizar boliches bailables en zonas densamente habitadas y en muchos casos con parlantes a cielo abierto, y se auspician murgas y batucadas con bombos que impiden el descanso de la gente”.

   Según denuncian los vecinos, la entrada de sonidos fuertes y ruidos molestos genera un efecto no deseado, “casi de agresión física”, que desemboca en estados de “enfermedad, depresión, frustración, y cambios de humor”.

   Estos ciudadanos también advierten que cuando llaman a la GUM por ruidos molestos, la respuesta es que “no pueden hacer nada, porque el evento está autorizado por alguna secretaría de la Municipalidad, o por el Concejo”.

   “Existen leyes sobre ruidos molestos, nada sería mejor que nuestros propios gobernantes las cumplan y las hagan cumplir. Este es un pedido de diálogo a la intendenta Mónica Fein”, concluye el texto.

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