La ciudad

Un fértil trabajo social en el territorio

Los préstamos de libros son exclusivos para socios, pero el muchacho que se acercó a la Biblioteca de La Florida explicó que no podía pagar los 40 pesos mensuales y que necesitaba los libros para terminar el secundario.

Lunes 03 de Septiembre de 2018

Los préstamos de libros son exclusivos para socios, pero el muchacho que se acercó a la Biblioteca de La Florida explicó que no podía pagar los 40 pesos mensuales y que necesitaba los libros para terminar el secundario. "Hay excepciones y de eso se trata, del trabajo social que se hace", afirmó María Luisa Carletti, a la hora de dar cuenta de la tarea que llevan adelante estos espacios populares en los barrios, donde se hace mucho más que prestar libros.

Con mayor o menor infraestructura, las bibliotecas populares ya se han convertido en espacios culturales, donde están los libros y los salones de lectura, pero también muchas otras propuestas.

"Hay un trabajo constante con la comunidad, en la comarca chica que es el barrio", indicó Mirta Fernández, desde la Biblioteca Homero (Vélez Sársfield 902).

Es que además de las propuestas de talleres educativos y los proyectos de las propias entidades, se trabaja en forma colaborativa con otras instituciones, como las escuelas o los centros de salud del mismo barrio.

En el caso de la Pocho Lepratti, que desde 2002 funciona en pleno Tablada, la biblioteca se extendió hace tiempo: tiene un jardín con más de una veintena de chicos, talleres de radio, ajedrez, guitarra, apoyo escolar y una radio comunitaria. Además, sumaron a través del programa provincial Nueva Oportunidad a unos 60 adolescentes que concurren a la biblioteca y se forman en panificación, entre otros oficios.

"Hay diferentes realidades", dijo su director Carlos Núñez, y afirmó que el que llevan adelante "es un trabajo en un territorio muy vulnerable, donde se intenta contener y difícilmente se le pueda pedir a alguien que pague".

En el caso de La Cachilo también es un espacio comunitario que surgió hace varias décadas, todo un emblema en la zona oeste, donde actualmente funciona como Centro de Educación, Comunicación y Biblioteca Popular, un espacio que surgió hace ya 30 años de la mano de la FM Aire Libre.

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