La ciudad

Un experimento en el Macro llamado Jacoby

A las 11.30 inaugura Traidores los días que huyeron, una muestra antológica de Roberto Jacoby.

Sábado 15 de Septiembre de 2018

"Y sí... soy un tipo raro", dijo Roberto Jacoby al finalizar la visita guiada que realizó a modo de anticipo a la muestra que inaugura hoy. "Los periodistas suelen decir que soy un artista múltiple, poliédrico. Quizá sea un poliedro", ironizó como suele hacer a través de sus obras. En el museo Macro, hoy, a las 11.30, inaugura Traidores los días que huyeron, una muestra antológica.

    Sus propuestas siempre arrojan una mirada particular, a veces irónica, otras política, pero también puede jugar con lo banal. Podría decirse que el artista y su obra conforman una suerte de experimento.

   La muestra está pensada a través de siete núcleos. Todos presentan al artista desde alguno de sus múltiples rostros creativos: clásico, cinético, poeta, musical, conceptual, clown y dark. Cada capítulo de esta narración coincide con la estructura propia del ex silo, hoy museo, ubicado en Oroño y el río.

   "Esta es una muestra de inéditos, en su mayoría proyectos que no circularon o vivieron en cajas durante los últimos 40 o 50 años. Hoy salen no sólo con la intención de mostrar qué otras cosas puede ser Jacoby, sino también para repensar lo que ya conocemos de él", señalaron los curadores Santiago Villanueva y Fernando Farina. "Son obras que salieron del placard", bromeó Jacoby.

Piso a piso

La muestra comienza en lo alto, en el piso 7. En esta sala los curadores proponen abrir con una serie de pinturas que Jacoby realizó a comienzos de los años 60. Dos naturalezas muertas que pueden verse emparentadas a la pintura ingenua. También en los 60, más hacia el final de la década, Jacoby desarrolla su obra hacia otro sentido, se acerca al coceptualismo o desmaterialización. No hay objeto o si lo hay ese lugar está ocupado por los medios de comunicación.

   Pero "esta sala va por otro camino", dicen los curadores. Presenta un Jacoby en formación pero también clásico, que se adapta. "Lo contrario a la desmaterialización", advierten. Y eligen mostrar una obra que le apunta al arte, o mejor dicho, al mundo del arte como simulacro. De la pintura ingenua a la parodia. Y hay más, se exhibe también una cabeza de Carlos Marx, a modo de contrapeso.

   En el piso siguiente, el 6, en escala mural se reproduce un dibujo que Jacoby realizó con un peine y que entrecruza líneas, generando un movimiento de vibración visual que para los curadores dialoga con al arte cinético de Julio Le Parc.

   Poesía, narraciones, entrevistas, ensayos se exponen en el piso 5 del Macro. Es la sala de lectura del museo y como tal los curadores ofrecen obra escrita de Jacoby. Hay colchonetas de yoga y sobre ellas sus libros, para leer o para ver, cada uno elige. En esta sala también se proyectan videos documentales, ficcionales o performativos.

   Dentro de la gama que compone a Jacoby como artista figura la de haber sido letrista de Virus. Los 80 lo convirtieron en un observador-partícipe de la movida cultural de la época. En el 4º piso se expone una serie de 24 fotos tomadas por él desde el escenario donde actuaba el grupo de rock. Una colección de rostros anónimos. También se muestran textos meconografiados de letras de Virus, junto a escritos inéditos.

   Cierta mirada irónica sobre el mundo del arte se esparce en el siguiente piso, el 3º. Se expone una pintura realizada junto a Pablo Suárez tras la idea de ganar un premio y que ni siquiera fue seleccionada y una serie de dibujos imaginados por un artista ficticio, Konstantin Semiolog. Se suma una obra particular: calzoncillos que pidió a artistas y enmarcó para dar cuenta de su interés por "el mundo del arte".

   Fotos 2016 se expone en el segundo piso. El conjunto de imágenes remite a otras obras del artista. Son fotografías de su rostro con distintas expresiones. Aquí no sólo se cita a sí mismo sino que también indaga sobre el rol de los medios de comunicación cuando generan cambios abruptos en las emociones cotidianas.

   Jacoby Dark es la última estación en la muestra. La sala es pura oscuridad, en todos los sentidos, y sobre una de sus paredes se proyecta Darkroom, una obra que es una suerte de "teatro a ciegas" . Una experimentación sobre cómo se construye el lugar del espectador.

   "Cada piso del Macro intenta acercarse a un perfil de artista, músico, escritor, y parece que falla. Es que Jacoby también es incoherente y desparejo. Pero el arte es imperfecto como la amistad", destacan los curadores de la muestra.

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