La ciudad

Un emblemático videoclub del centro rosarino baja sus persianas

Es una de las sucursales del videoclub Alternativa, que funciona en Presidente Roca al 800 desde el año 1997. Liquidará todos sus títulos hasta fin de mes.

Miércoles 16 de Marzo de 2016

Hay coyunturas que hacen que determinados negocios sean más rentables que otros. Rubros con momentos de esplendor que se transforman en la mejor inversión posible y que luego de unas temporadas dejan de ser consumidos y desaparecen. Existen ejemplos que ya son parte del imaginario popular de los argentinos: los cibercafés, las canchas de paddle, los parripollos. El de los videoclubes es un nicho que sobrevivió durante casi tres décadas y que, tal vez por eso, se daba por sentado y se consideraba casi indestructible. Sin embargo, parece estar ingresando en una de sus etapas finales. Ya son varios los empresarios que han abandonado el rubro. Este mes le tocó a uno de los más emblemáticos de la ciudad, Alternativa, que baja las persianas de uno de sus locales y liquida su stock.

"Bajó mucho la cantidad de gente que alquila, sobre todo por las nuevas tecnologías y la piratería", dijo Alejandro Botbol, dueño de la sucursal del videoclub Alternativa de Presidente Roca 870. El comercio funciona allí desde 1997, e incluso antes en ese mismo local funcionaba otro videoclub. El negocio era rentable. Entre las tres sucursales llegaron a tener una cartera de 60 mil clientes. Esto fue así durante casi 20 años. O incluso más: el más antiguo de los locales de alternativa abrió sus puertas en 1991. "Hoy tenemos entre 3 y 4 mil cliente activos. Los números no cierran", detalló Botbol.

El rubro de los videoclubes comenzó a consolidarse a finales de la década del '80, cuando hacía su aparición en el mundo tecnológico la videocasetera, que abría un mundo de posibilidades. El espectador ya no estaba atado a la programación que ofrecía la televisión abierta o el cable, en el mejor de los casos. Era posible elegir. Pagar unos pesos y llevarse por un día el mejor cine. O el peor. La novedad era el nuevo paradigma: el de la selección.

Parece inocente remarcar hoy ese aspecto en una videocasetera cuando ya hay generaciones que no conocen la palabra. Los soportes avanzaron: llegó el DVD, luego el Blu-Ray. Todos introdujeron modificaciones que el rubro del videoclub debió afrontar económicamente, con renovaciones completas, aunque paulatinas, de stock. Pero desde hace unos años los modos de consumo volvieron a cambiar. "Notamos el quiebre en 2011, cuando la piratería a través de internet se hizo más masiva. Desde ahí, año tras año descendió el número de clientes", explicó el empresario. A esto ahora se le suman los consumos legales a través de la red, como es el caso de Netflix, la empresa estadounidense de entretenimiento que mediante una tarifa mensual brinda contenidos audiovisuales; o incluso Odeón, la plataforma de video a demanda gratuita de contenidos nacionales.

"Comprar un DVD original sale 200 pesos y se alquila por 30 pesos. Capaz que una copia sale 20 veces en un año. No es rentable", dijo Botbol, quien hasta el 31 de marzo liquidará todas las películas y luego bajará las persianas de esa sucursal. "La gente está viniendo a buscar los clásicos, títulos que por internet no se consiguen", contó el hombre, quien detalló que el comercio de computación con el que comparten el local seguirá funcionando.

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