La ciudad

Un DJ asegura: "En las islas hay un gran vacío de autoridad"

Debido a la ausencia del Estado en las fiestas, la posibilidad de que se produzcan incidentes depende de los organizadores

Domingo 13 de Enero de 2019

Los que conocen el paño advierten que, ante la ausencia en las islas de algún nivel del Estado que controle las fiestas, la posibilidad de que se produzcan incidentes depende de quién es el que organice la actividad. "Hay de todo. Algunos miden mucho qué gente llevan, si caen pibes revoltosos se emborrachan y se termina pudriendo todo. Pero es difícil de manejar a veces. Como no hay control de aquel lado, puede pasar cualquier cosa, sobre todo cuando se les va de las manos con la cantidad de gente", cuenta Nahuel, un DJ rosarino que musicalizó varias fiestas en paradores del lugar.

"Hay un gran vacío de autoridad, un gris, y por eso hay lugares que contratan patovicas. Si vos tenés un problema grande ahí la policía de Entre Ríos ni aparece, la de Santa Fe no puede hacer nada porque no le corresponde, y si llamás a Prefectura tenés que tener la suerte de que vaya", indica. Y plantea una situación hipotética: "Cuando está lleno de gente, si se agarra a trompadas un grupo de pibes tenés que tener un par de tipos que puedan hacer fuerza, separar a los que se están peleando, subirlos a un barco y echarlos", resumió.

El joven contó que un amigo suyo tuvo un percance de temer en Puerto Pirata. El muchacho, que había ido a pasar el día a la isla, sufrió un grave corte en una pierna con vidrios, porque en la playa había botellas rotas, incluso abajo del agua, como vestigio de una fiesta. "Todo depende de quién la organice, a veces no es la gente del parador, sino que se lo alquilan a otro que arma la fiesta. Si se ponen las pilas para contener a la gente, que no les permitan hacer fuego en cualquier lado, que junten la basura, que no se metan al agua, puede salir todo bien. Si no, siempre algo pasa", lamentó.

Falta de conciencia

El productor de música electrónica recordó lo que sucedía hace años, con las fiestas Clubbing que llegaron a acercar 3 mil personas a la isla: "Volvían todos borrachos en sus lanchas hacia las guarderías del centro y Alberdi y podía pasar alguna tragedia. Lo que pasa en estos casos es que estás llevando una cantidad tremenda de gente, sin los controles que hay en la ciudad, a una zona natural que se puede volver peligrosa si no están en estado de conciencia", señaló.

Del mismo modo, evaluó que en su experiencia los eventos en la isla "terminan siempre con algún contratiempo, las lanchas se saturan y hay gente que se queda varada ahí y tiene que esperar para volver hasta después de que salga el sol". Los cruces de los taxis náuticos se cortan por lo general a las 2 de la mañana, y se retoman a las 7. Por eso, el que no pudo volver a la noche, debe hacerlo recién al amanecer.

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