Atentado en Nueva York

Un día atípico y de profunda tristeza en el colegio de las cinco víctimas del atentado

La bandera a media asta y un minuto de silencio en el ingreso de los alumnos marcaron el pulso de una jornada de pesar por los egresados fallecidos.

Jueves 02 de Noviembre de 2017

La de ayer fue una jornada atípica y triste en el Instituto Politécnico General San Martín. La bandera a media asta, el minuto de silencio antes de entrar a clases y la constante presencia de periodistas en la puerta del centenario edificio de Ayacucho y Pellegrini hablaban a las claras de las ausencias de Hernán Mendoza, Diego Angelini, Alejandro Pagnucco, Ariel Erlij y Hernán Ferrucci, los cinco ex alumnos del colegio preuniversitario fallecidos en el atentado terrorista de Nueva York.

El grupo pertenecía a la promoción 87 de las tecnicaturas en construcciones y mecánica y había viajado a Estados Unidos para celebrar sus 30 años de egresados.

El festejo del grupo de amigos se transformó en una tragedia el martes por la tarde, cuando el terror invadió el barrio neoyorquino de Manhattan.

Ayer por la mañana muy temprano, a las 7.30, la directora del instituto, Alicia Oliva, fue la encargada de reunir a los alumnos en el patio para compartir la noticia que había circulado durante toda la noche por grupos de Whatsapp y redes sociales de los estudiantes.

Para los pibes, Ferrucci y Erlij eran nombres conocidos. Hernán era el papá de una alumna de segundo año de la escuela; Ariel estaba al frente de la empresa donde los alumnos de quinto realizaban sus prácticas profesionalizantes.

Las paredes del patio del Politécnico exhiben murales que recuerdan la Noche de los Lápices y reclaman Nunca Más.

Allí, la directora de la institución les habló a sus alumnos de los profundos y perdurables vínculos humanos que se forman en la escuela.

"El lunes todos habían participado de una jornada cultural y deportiva que es tradición en el colegio y busca favorecer la convivencia, por fuera de lo académico. Hablamos de eso y de la fortaleza que tienen las amistades que se forman en estas aulas", dijo unas horas después, sentada en su despacho de techos altísimos.

Los teléfonos de Oliva y de Mónica Bolatti, vicedirectora del colegio, no pararon de sonar desde el martes a la tarde. En medio de la conmoción que generaron las primeras noticias del atentado, la primera versión que recibieron fue que se trataba de un grupo de alumnos en viaje de estudios.

Con el paso del tiempo se confirmó que eran los ex alumnos de la promoción 87. Fue un shock, admitieron las docentes.

"En esta escuela todos los temas que tienen trascendencia son elementos disparadores de hechos educativos. Pero es la primera vez que los hechos nos tocan de una forma tan particular", reflexionó Bolatti.

Los días por venir

Sobre una mesa de roble, en la dirección de la escuela se acumulan "las fojas" de los cinco ex alumnos inexplicablemente fallecidos.

Los documentos registran sus seis años de paso por las aulas del Poli, desde el orden de mérito obtenido en el examen de ingreso hasta la última materia que rindieron.

En las fotos de los legajos, los rasgos son similares a la foto que ayer circuló por los diarios de todo el mundo: en el aeropuerto, abrazados y con remeras blancas en las que habían estampado la palabra "Libre".

"Es un día particular, inesperado, enloquecedor. Pero nos preocupan más los próximos", señala Oliva y adelanta que ya se convocó a los docentes del departamento de Ciencias Humanas "para organizar momentos de reflexión" que alternen con las actividades académicas.

En lo inmediato, durante tres días, la bandera permanecerá a media asta y la puerta de la institución entornada en señal de duelo, tal como lo decretaron las autoridades de la Universidad Nacional de Rosario. Anoche, hubo recogimiento y mucho dolor en la institución.

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