La ciudad

Un comedor de Villa Banana que cambió a pura solidaridad

Unos 30 jóvenes lograron en 40 días juntar 350 mil pesos para renovar a pleno el merendero donde comen unos 300 niños vulnerables

Domingo 04 de Noviembre de 2018

En sólo 40 días, un grupo de unos 30 jóvenes logró juntar los fondos para renovar íntegramente un humilde merendero que funciona en el corazón de Villa Banana, repleto de necesidades y cada vez más exiguo de recursos. Lo hicieron tras conseguir donaciones de empresas y un recital con bandas locales que terminó siendo un rotundo éxito. Entre las dos actividades consiguieron cerca de 350 mil pesos y ya comenzaron a realizar las obras en el espacio que maneja Ucha, una histórica líder social del barrio que desde hace treinta años alimenta a diario a casi 300 niños.

   "La verdad, las obras que están haciendo nos vienen muy pero muy bien, justo en un momento tan difícil, donde la gente se acerca cada vez más a pedir ayuda porque no tiene para comer", admitió Ucha a La Capital.

   Visiblemente emocionada contó que con lo recaudado fruto de las colectas solidarias "ya se hizo el baño nuevo, los pisos y el camino de entrada que hasta hace unos días era de tierra y con las lluvias se generaba un barro terrible".

   Para los organizadores de la movida solidario, lo que pasó en estos 40 días fue más que movilizante. "Estamos que explotamos de emoción con todo lo que ha pasado, no lo podemos creer", confió a este diario Lorena Saco, una de las jóvenes que llevó adelante la iniciativa.

   "Somos unos 30 jóvenes —contó—que nos estamos formando en coaching ontológico y nos juntamos para llevar adelante una práctica comunitaria, solidaria. Y hace 40 días nos pusimos a trabajar para dar una mano a quienes más lo necesitan".

   Los jóvenes armaron un grupo que se denomina Meraki. "Hacer algo con amor y creatividad, poniendo el alma", es su consigna planteada en su presentación en las redes sociales.

   Fueron a Villa Banana, se pusieron en contacto con Ucha, relevaron sus necesidades, sacaron cálculos y se pusieron manos a la obra. Cada uno de los integrantes empezó a llamar a sus contactos para conseguir donaciones de materiales y fondos.

   Los más de 350 mil pesos que se necesitaban para poner a nuevo las instalaciones del merendero parecían inalcanzables. Pero a fuerza de trabajo solidario, militancia e insistencia alcanzaron esa cifra.

   Días atrás organizaron un festival solidario en el club Provincial. "Fue un rotundo éxito, gracias a todos los que colaboraron y pusieron el hombro para cumplir ese gran sueño de reconstruir el merendero", postearon en sus redes.

   "Las donaciones excedieron las expectativas previstas, un pequeño acto de amor movió multitudes, tanto que cientos de personas concurrieron a esta gran fiesta. Con poco se hace mucho, dejemos huella", agregaron.

   En el festival tocaron bandas en vivo a beneficio. "Alegraron y pintaron de color esperanza la noche", resumieron.

   En el recital, entre las entradas y los consumos en el bufet recaudaron unos 80 mil pesos. El resto lo aportaron empresas con donaciones de materiales de construcción.

   "Más allá de las obras, al comedor siempre le faltan cosas y alimentos. Los que puedan dar una mano se pueden acercar a Lima 2900 o al Facebook Comedor Ucha", contó Saco. El mail es: mujeresenluchacomedor@gmail.com.

   "Todo lo que pasó fue increíble. Explotamos de emoción al ver la repercusión que tuvo todo esto, tanta gente que se prestó a ayudarnos, tender una mano y colaborar con este comedor que realiza una tarea social impresionante", sumó.

   Para Saco "la clave pasa por ir al merendero, entrar al barrio, ver las necesidades que hay y tomar contacto con gente maravillosa que deja todo para darle un plato de comida a quien no lo tiene. Después de conocer esta realidad, imposible no querer comprometerse para dar una mano", cerró.

Ucha, una histórica luchadora barrial

Es oriunda de Goya, Corrientes, tiene 56 años y se llama Santa Bernarda Mora, pero en villa Banana y en el barrio Triángulo la conocen como "Ucha". Desde hace unos 30 años que está a cargo del comedor comunitario de Mujeres en Lucha (Lima al 2800) donde le da la merienda y la cena a unos 250 chicos.

   Ucha suele salir en los medios hablando de la demanda social, de las carencias alimentarias en el barrio. Pero también fue noticia cuando el 10 de diciembre de 2016 su nieta de 15 años, Micaela Laila Pinto fue asesinada a balazos junto a su novio, Raúl Luis Moreyra, mientras iban como acompañantes en una moto por pasaje Chancay, entre Cafferata e Iriondo.

   "No queremos que ésto quede como un ajuste de cuentas porque ella no andaba en nada raro, quiero que quede bien claro. Lo único que pido es que se haga justicia y la fiscalía me de alguna respuesta", dijo en una marcha un mes después del crimen de su nieta.

   "Hace 30 años que estamos en este barrio trabajando por los que no tienen nada, los que no tienen para comer, que cada vez son más", cuenta al borde de las lágrimas.

   "Ya sacamos a 13 pibes de las drogas pero no es fácil, hay muchas necesidades y tenemos pocos recursos. El Estado nos da 13 mil pesos por mes pero todo aumentó y cada vez alcanza para menos para comprar la mercadería que necesitamos", agregó.

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