Casamiento de Messi

Un barrio que retomó su ritmo habitual y se quedó con las anécdotas

"Satisfacción" fue lo que la boda de Messi dejó para muchos vecinos de la zona sur. Los trapitos celebraron haber podido trabajar.

Domingo 02 de Julio de 2017

Tras 48 horas de pura conmoción y movimientos inusuales, las calles aledañas al complejo City Center volvieron ayer a la normalidad. Eso sí, como después de cualquier fiesta, quedaban los comentarios de vecinos y comerciantes. "Fue el evento más importante en décadas en el barrio y no habrá otro igual", sentenciaron Olga, Zulema y Alicia, paradas en la esquina de Battle y Ordóñez y Balcarce. Los más contentos fueron los integrantes del grupo "Limpiavidrios unidos de Rosario", con parada en Oroño que, tras los rumores de que no podrían trabajar la noche viernes (incluso llegaron a mandarle una carta al propio Lionel Messi), finalmente pudieron estar en la rotonda y aseguraron que, "con el movimiento se trabajó más".

El casamiento del astro del fútbol y su novia "de siempre", Antonela Roccuzzo, había alterado la cotidianidad desde hacía varios días. Y puso a ese rincón de la zona sur en la mira de los medios nacionales e internacionales.

"Después de todo lo que dijeron del barrio, de la villa y la droga, como si no hubiera en otros lados, para nosotros fue una orgullo y una satisfacción que él haya elegido este lugar para casarse", afirmó Olga Viña, vecina desde hace 60 años y dueña, hace tres meses, del quiosco de la esquina.

Sin embargo, con otras "doñas" del barrio, Zulema Luque y Alicia Verge, la charla pasó por los pormenores del megaencuentro, que siguieron minuto a minuto por la televisión, pero del que le quedaron algunas anécdotas. "Acá, el único que paró con el auto, bajó la ventanilla y saludó fue Angelito Di María", afirmó Olga llena de orgullo.

Las mujeres contaron que antes de que empezara la ceremonia se los vio por las ventanas del hotel a la colombiana Shakira y a Gerard Piqué, ya que algunas habitaciones del hotel dan a Battle y Ordóñez. Aclararon que "a Messi no se lo pudo ver", pero aseguraron: "No nos perdimos nada en la tele, como la mayoría de la gente".

Las medidas de seguridad previstas para el acontecimiento y el movimiento constante de gente hicieron que muchos asiduos concurrentes a las salas de juego desistieran de acercarse. Los más preocupados fueron quienes hacen changas en la zona, que pensaron que la noche del viernes no podrían llevarse el mango.

"Algunos comentan que «menos mal que ya todos se fueron»", dijo Darío entre el chiste y la ironía, uno de los encargados de cuidar las motos que quedan estacionadas a la entrada del City Center. "Pensamos que iba a cerrar todo y que no íbamos a poder trabajar, pero finalmente algunos vinieron; así que trabajamos menos, pero algo hicimos", afirmó luego.

Analía, del camión de "Pizzas&Panchos" y quien también ocupa la esquina a diario, relató: "Ante tanto movimiento y rumor de operativo de seguridad, directamente preferimos no venir".

Pero los más preocupados, sin dudas, fueron los trapitos de la rotonda de Oroño. "Había muchos rumores de que nos iban a sacar, pero pudimos trabajar como todos los días, hasta las 10, sin problemas", contó uno de los muchachos, mientras otro bromeó: "Estábamos invitados, pero no pudimos ir a la fiesta".

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