La ciudad

Un aula de Bellas Artes recuerda a la artista plástica y docente Florencia Caterina

"Esto es increíble, no lo esperaba", dijo entre lágrimas Carmelo Caterina, cuando junto a su esposa Alicia descubrieron la placa dedicada a su hija Florencia que murió un año atrás.

Miércoles 06 de Agosto de 2014

"Esto es increíble, no lo esperaba", dijo entre lágrimas Carmelo Caterina, cuando junto a su esposa Alicia descubrieron la placa dedicada a su hija Florencia que murió un año atrás, en la tragedia de calle Salta 2141. Así aludían los familiares al homenaje impulsado por Rebelarte, la agrupación de estudiantes de la Escuela de Bellas Artes, en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), donde la joven de 27 años, como alumna y docente, dejó luz propia.

Con abrazos cerrados y lágrimas pudorosas, familiares de otras víctimas de la explosión, decenas de alumnos, amigos y docentes acompañaron ayer a la familia. "Ella tenía una actitud de artista que trató de contagiar y ésta es la respuesta", dijo su hermana Constanza en medio de muestras de afecto y respeto.

El lugar al que ahora Florencia legó su nombre, es el taller de pintura, primero y último ámbito que recorren los alumnos artistas de Bellas Artes. Fue la directora de esta escuela, Norma Rojas, la encargada de abrir el homenaje destacando el peso simbólico del lugar ligado para siempre a la memoria de la joven comprometida con el arte contemporáneo, tal como la definió el profesor Roberto Echen.

"Florencia está en nosotros, estuve diez años asistiendo a su formación y la de su grupo que, creo, fue el más importante en el arte contemporáneo rosarino de los últimos años", enfatizó Echen. Y evocó a la joven por su empuje, su fuerza y la pelea que daba. Además, pidió convertir el momento en un profundo llamado de atención. "¿Qué nos pasa a nosotros con la gente que tenemos al lado cuando están produciendo?", interrogó el docente y dijo que justamente esa es la ocasión en que debería darse el reconocimiento.

El decano de la Facultad de Humanidades, José Goity, subrayó: "La tragedia de Flor interpela desde varios lugares para valorar lo que tenemos, pero también como sociedad por aquellas cosas que deberíamos hacer y no hacemos". Dijo que las instituciones tienen que reconocer las trayectorias de compromiso, en este caso "con el arte, con sus propios compañeros y su carrera".

"Para nosotros el dolor es grande y la Universidad siempre tiene que trabajar en la línea de la memoria", dijo a su turno Patricio De Mayo, portavoz de Rebelarte el grupo de estudiantes que impulsó el homenaje aprobado por unanimidad por el Consejo Directivo de esa casa de estudios. Y calificó a lo ocurrido de "crimen social", antes de una cuestión aleatoria.

El pórtico de entrada. "Este es un salón tradicional dentro de Bellas Artes, ahora restaurado, es un sitio emblemático", comentó Roja. Allí, en el marco lateral de su amplia puerta de ingreso, se colocó la placa con la inscripción Aula-Taller Flor Caterina. Fue donde la artista plástica Leticia Rosales compartió horas y creaciones con la joven. "La recuerdo muy activa, yendo y viniendo, colgando cosas, riendo y llena de vida", dijo.

Darío Fernández integra un grupo inédito, el de una decena de colaboradores de los familiares de las víctimas de la explosión que se ofrecen para gestionar y apoyar con la presencia. Ayer estuvo junto a su hijo Francisco de 13 años para quien el tema no es motivo de charla entre los adolescentes. "Tal vez mañana (por hoy) tratemos el tema en la escuela", comentó el aprendiz de la solidaridad.

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