Un acto austero, con poca gente pero con mucho fervor

Sábado 21 de Junio de 2008

Sin sol, sin gente, sin banderas en los edificios y sin Cristina, el acto del 20 de Junio tuvo que sacar su color y su calor del fervor de los pocos participantes. "No sé que pasó, no vino nadie", resumió un vendedor ambulante mientras al mediodía remontaba la bicicleta con las golosinas sin vender por la explanada del Monumento. Hubo lugar de sobra detrás de las vallas, en el palco y en varias cuadras a la redonda. Como contrapartida, hubo exceso de seguridad con cientos de agentes apostados desde temprano en el lugar.

Con una previa marcada por la especulación acerca de ausencias y presencias, más conversada que un truco, el desfile de ayer ya tiene un lugar entre las estadísticas: una de las convocatorias más baja de los 20 años. Aunque este marco y el frío no pudieron con algunas emociones, como el tradicional "¡Sí, juro!" a viva voz de los soldados y la espontánea comitiva que bajó del palco para acompañar el paso de Alta en el Cielo, la bandera más larga del mundo.

A las diez arrancó el homenaje a la Bandera en el parque que la evoca con el Himno Nacional y la invocación religiosa que estuvo a cargo del arzobispo local, José Luis Mollaghan. A sus palabras sucedieron los discursos del intendente Miguel Lifschitz y del gobernador Hermes Binner. En representación del gobierno nacional estuvo en el palco la ministra de Salud, Graciela Ocaña.

Representantes de colectividades abrieron la marcha seguidos por los ex combatientes de Malvinas y las formaciones de distintos cuerpos militares y de seguridad. También fueron de la partida los centros tradicionalistas, con sus delegaciones coloridas y emocionadas a caballo y con carruajes antiguos. Algunos de los cuales se llegaron por la tarde a la ex Rural, donde hubo un festival gauchesco.

El acto terminó a las 11.45, con más frío del que había comenzado. El palco quedó vacío en menos de un minuto, el público intentó ver de cerca a las autoridades mientras un pequeño y espontáneo grupo vivó a la bandera en el medio de la calle. Un poco de pogo celeste y blanco que no vino mal en el patrio mediodía destemplado.