La ciudad

Un abuelo rosarino contó sus secretos para llegar a los 100 años

Guillermo Tomás Espíndola cumple hoy 100 años y revela que renovar el amor y el naturalismo lo mantienen vivo.

Jueves 26 de Abril de 2018

Guillermo Tomás Espíndola cumple hoy 100 años, vive en Arroyito con su actual esposa y su familia que organizó un gran festejo que continuará hasta el domingo. Se dedicó a ser bandoneonista y trabajó en la antigua Aguas y Energía, y aún hoy, después de 60 años, sigue afiliado a Luz y Fuerza.
Lúcido, agradecido y muy contento, Guillermo contó a La Capital que se sobrepone a los achaques propios de la edad con medicinas alternativas. Pero al pasar además revela una fórmula que es mágica: se casó tres veces y con cada una de esas mujeres fue feliz.
"No bebo, no fumo, no me emborraché nunca. Ante cualquier enfermedad busco el yuyo en el libro del doctor Vander y lo tomo"
La última vez que contrajo matrimonio tenía un poco más de 80 años, conoció a Sara Ortiz, que ahora tiene 69 años, y cuando para muchos la vida se termina, él comenzó una nueva historia, con la señora que lo enamoró y hoy lo acompaña fielmente.
"Ella me cuida mucho, yo me había quedado viudo y me dije '¿qué voy a a hacer sólo?'. Entonces, antes que me pongan en un geriátrico, volví a formar pareja, tuve suerte porque me volví a enamorar", expresó entre suspiros.
"Formamos el cuarteto 'Guardia Vieja', con los hermanos Alarcón, uno en guitarra y Angel Baio en violín, tocamos en todos los bares de Rosario"

Guillermo tuvo un hijo, Arturo, tres nietos y cuatro bisnietos. "Son buenísimos y me vienen a visitar", relató radiante para abocarse por completo a lo que su memoria más atesora: su época de músico.
"Toco el bandoneón. Estuvimos actuando en el Tortoni, en los cafetines más importantes de Buenos Aires, donde viví 19 años. Después volví a Rosario y formamos una banda la 'Guardia Vieja', con los hermanos Alarcón, uno de ellos en guitarra y Angel Baio en violín, eramos un cuarteto", describe a la perfección.

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"Primero me dedicaba a hacer folclore y después estuvimos muchos años con la 'Guardia Vieja' y anduvimos por todos lados, en los canales de la ciudad, en las radios, hemos inaugurado El Club del Tango, actuamos en la sala Lavardén, en Colectividades", agregó orgulloso.
Cuando habla de la música, su voz se transforma, se vuelve clara y no tiene dudas de lo que expresa. "Fue una época fantástica, tocamos mucho, nos divertíamos, conocimos gente".
"Practiqué el naturalismo cuando era joven, tenía cositas de enfermedades, y me curé con yuyos"
Además recuerda cómo era la Rosario de 1940 que lo obligó a mudarse a Buenos Aires. "La ciudad estaba un poquito abandonada, no me gustaba mucho porque no adelantaba, estaba empobrecida, el transporte era viejo, las calles también. En cambio ahora sí la veo mucho mejor, que es una ciudad pujante, me gusta todo de Rosario".
Guillermo guarda un agradecimiento especial para el Sindicato de Luz y Fuerza. "Soy jubilado de lo que ahora es la EPE, al principio era ordenanza y después trabajé en la oficina de cupones. Ayer vinieron a saludarme, fue muy emocionante, me regalaron un cuadro recordatorio".
La guitarra suena en la casa familiar, cuando Guillermo se dispone a contar su "secreto" para llegar saludable y vigente a los 100 años. "Lo que hice fue practicar el naturalismo cuando era joven, tenía cositas de enfermedades, y me curé con yuyos. No bebo, no fumo, no me emborraché nunca. Ante cualquier enfermedad busco el yuyo en el libro del doctor Vander y lo tomo".
"Me quedé viudo y me dije '¿qué voy a a hacer solo?'. Antes que me pongan en un geriátrico, volví a formar pareja, tuve suerte, me volví a enamorar"
"Entre otras cuestiones, el naturalismo consta de baños de estómago, de pies, tomar levadura de cerveza, hay muchos libros del y hay hasta tratamientos de belleza para las mujeres, que son para mi mujer Sara", agregó.
Los agasajos para Guillermo comenzaron ayer y continuarán hasta el domingo donde se reunirá con los amigos y familiares en un salón de Mendoza al 5800. "Vienen hasta los médicos que me atienden a la fiesta. Estoy muy agradecido", cerró y risueño volvió a nombrar a Sara. Así entre el amor, la música y los yuyos, lleva una vida plena.

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