La Ciudad

Travestis y trans, las principales víctimas de ataques de odio en 2020

El relevamiento de la violencia sobre la población LGBTIQ+ de MuMalá registró en la provincia cinco fallecimientos

Lunes 12 de Abril de 2021

La vía pública y los espacios privados de acceso público son para la población LGBTIQ+ los principales escenarios de las violencias que sufre la comunidad y que en más del 60 por ciento de los casos tiene como víctimas a travestis y mujeres trans. Así lo dejó ver el registro nacional de ataques y crímenes de odio relevados de enero a diciembre de 2020 por el Observatorio de MuMalá, que contabilizó 104 agresiones y 13 asesinatos, todos ellos motivados por discriminación por orientación sexual, expresión e identidad de género, además de un centenar de trans-travesticidios sociales.

Santa Fe no está exenta de esos números y registró cuatro ataques y un crimen en 2020, además de otras cuatro muertes, inclusive suicidios, provocados por la exclusión social que va de la expulsión del hogar a la falta de acceso a salud, educación y trabajo por su identidad de género.

Los escenarios donde se ejerce la violencia física (52%), psicológica (82%), sexual (4%), económica (21%) y simbólica sobre travestis y mujeres trans, gays y maricas, lesbianas, varones trans y no binaries son sobre todo espacios públicos, instituciones y sitios privados con acceso público. Una diferencia clave con la violencia sobre las mujeres, que padecen en el espacio doméstico, incluso teniendo entre los agresores a parejas y ex parejas.

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De hecho, más del 60 por ciento de los casos se produjeron en la vía pública, comercios o shoppings, boliches e instituciones de salud o policial, y apenas un 14 por ciento se desató en viviendas y en un 16 por ciento en la casa de la víctima.

Y los agresores, en más del 30 por ciento de las situaciones, son desconocidos y, así como en los femicidios, un 25 por ciento son integrantes de las fuerzas de seguridad.

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Las víctimas

Lo cierto es que de los 104 ataques de odio y 13 crímenes cometidos sobre esta población, más de la mitad de las víctimas (61%) fueron mujeres trans y travestis.

En menor medida lo fueron gays y maricas (26%), lesbianas (9%), varones trans (3%) y personas no binaries (1%).

Más aún, el 75 por ciento de las víctimas dijo haber sufrido más de un tipo de violencia, casi en el 40 por ciento requirió atención médica y en el 28 por ciento de los casos vieron vulnerada su identidad de género.

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A eso se suman las 99 muertes de travestis y trans encuadrados en los llamados travesticios sociales, que son las exclusiones cotidianas, desde marginación de sus familias y centros de vida hasta la falta de acceso a derechos básicos de salud, educación y trabajo. Todos esos escenarios que aún hoy, pese a las normativas vigentes, hacen que las expectativas de vida de la población travesti y trans no supere los 40 años.

Tal es así, que más de la mitad de las muertes (56%) se dieron en personas de entre 19 y 40 años, un 40 por ciento entre personas de 41 a 60 años y apenas un 3 por ciento en mayores de 60. Y más aún, en el 5 por ciento de los casos, se trató de suicidios.

“La comunidad LGBTIQ+ sigue atravesando situaciones de violencia en los ámbitos cotidianos, siendo la vía pública el lugar de mayor desprotección”, señalaron desde el Observatorio de MuMalá.

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En ese marco, desde la organización insistieron en la “efectiva implementación de la Educación Sexual Integral y la ley Micaela”, que obliga a la capacitación de los agentes del Estado, así como a “la generación de mayores medidas de protección hacia aquellas personas en situación de extrema vulnerabilidad”.

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