La ciudad

Tras el sepelio de su colega, los taxistas rosarinos extendieron el paro

La medida de fuerza iniciada el domingo pasado luego de la muerte de Hugo Camilo concluirá hoy, a las 6. El Ministerio de Seguridad provincial continuará con las reuniones destinadas a ajustar acciones preventivas.  

Martes 27 de Enero de 2015

En un marco de tensión y cruces gremiales, los taxistas resolvieron mantener hasta hoy, a las 6, el paro decretado tras el homicidio del chofer Hugo Camilo. La decisión, tomada primero de modo inorgánico por el sector de los autoconvocados, fue luego asumida por el sindicato de los peones de taxi y "respetada" por las cámaras de titulares. Durante la jornada, además, hubo un par de incidentes en las proximidades de la casa del gobernador Antonio Bonfatti, hasta donde llegó un grupo de choferes tras el entierro de su compañero en el cementerio de Granadero Baigorria para "manifestar" su "bronca por la inseguridad". Como corolario, dos personas terminaron demoradas en la seccional 10ª, pero al no haber denuncia fueron rápidamente liberadas. Y, mientras que en el Ministerio de Seguridad provincial prometieron que hoy seguirán manteniendo reuniones con los taxistas para afinar medidas de prevención, los autoconvocados le pidieron "a la presidenta (Cristina Kirchner) que Gendarmería vuelva urgente a Rosario".

El número dos del ministerio que conduce Raúl Lamberto, el secretario de Seguridad, Gerardo Chaumont, prometió continuar analizando "otras medidas" para incrementar la protección en las calles, pero al mismo tiempo atribuyó el "hecho lastimoso y que nunca debió suceder" (en referencia al asesinato de Camilo) a la inseguridad que se vive "en todo el país y en especial en Rosario".

Aun así, el funcionario negó que exista una "inseguridad específica contra los taxistas en forma diaria y desmesurada", y la comparó con la que viven menos ostensiblemente "otros ciudadanos".

Al mismo tiempo, Chaumont señaló la "conveniencia de rever y analizar" el protocolo que vienen siguiendo los taxistas a partir de que alguno de ellos pulsa el botón de pánico y sus compañeros, advertidos por radio, se acercan al lugar donde fue lanzado el alerta.

"No tengo injerencia en ese tema, es algo que deberán resolver entre ellos, pero no puedo dejar de advertir como algo muy riesgoso que un civil, desarmado, se involucre en un hecho delictivo antes de que llegue la policía", dijo el funcionario.

"Porque de hecho puede terminar como terminó" el caso de Camilo, recordó, en referencia al chofer baleado al llegar en auxilio de un colega que estaba siendo asaltado y que murió el sábado pasado después de agonizar dos días en el Hospital Eva Perón.

En tanto, el secretario de Control y Convivencia Ciudadana municipal, Pablo Seghezzo, resaltó la necesidad de trabajar sobre el protocolo respecto del botón de pánico.

"Las agencias de radiotaxis tienen la costumbre de que si un chofer aprieta el botón, los que están más cerca van. Pero no están preparados para enfrentarse a una situación de agresividad y delito con una persona armada. Deberían esperar al 911", afirmó.

Tras el entierro del taxista, al que un nutrido grupo de compañeros acudió en caravana desde la sala velatoria, se registró un incidente cerca de la casa de Bonfatti.

El hecho fue minimizado tanto por los tacheros que fueron hasta allí para "manifestarse" como por el propio Chaumont, que reconoció que "una persona intentó cortar ese séquito" y acercarse a la casa del gobernador y "otro le pegó una trompada". Los dos terminaron en la seccional 10ª, dijo, pero "todo quedó ahí porque no se radicó ninguna denuncia".

Y en cuanto a la prolongación del paro, aunque el Sindicato de Peones de Taxis (SPT) no tuvo mayor protagonismo, desde temprano ya era vox pópuli que la inactividad se prolongaría hasta hoy, a las 6.

De hecho, también las dos mayores cámaras de propietarios —Atti y Catiltar— creyeron "prudente" que los coches no salieran a la calle e incluso evaluaron que no habría tiempo suficiente como para restablecer el servicio.

Poco después del sepelio de Camilo, el titular de Atti, Mario Cesca, admitió que a esa "altura del día" sería "muy complicado" volver a poner "todo en movimiento", aun "teniendo la mejor intención".

El tesorero de Catiltar, José Iantosca, coincidió. "Todos necesitamos trabajar, peones y dueños, pero al mismo tiempo también hay mucha presión porque no se detiene al delincuente (que disparó contra Camilo) pese a que ya saben quién fue", afirmó, por lo que en parte justificó la bronca de los choferes.

Así, más tarde, el propio gremio que inicialmente no se hizo cargo del paro terminó por aceptar que nadie trabajaría hasta hoy, a las 6.

En off, todas las voces reconocieron que, en semejante clima, era mejor no atizar la tensión entre los alineados con el sindicato y los llamados autoconvocados.

De hecho, el principal referente de ese último grupo, Gastón Paz, adelantó que aun en caso de ser convocados por el gobierno provincial, no acudirán a una nueva reunión para hablar de inseguridad.

"Nosotros le pedimos directamente a la presidenta que Gendarmería vuelva urgente a Rosario", reclamó.

Para el fiscal, la causa está "encaminada"

El fiscal de la Unidad de Delitos Dolosos, Ademar Bianchini, quien investiga el homicidio del taxista Hugo Camilo, sostuvo ayer que la pesquisa está "encaminada" y avanza sobre "algunas líneas concretas".

Sin embargo, Bianchini prefirió no brindar más detalles con el objetivo de preservar "la seguridad de la causa".

El jueves a la noche, Camilo, de 48 años y padre de tres hijos, resultó baleado al ir a socorrer a un compañero que estaba siendo asaltado.

Al respecto, el funcionario judicial aseguró ser "moderadamente optimista" en cuanto a la posibilidad de identificar al asesino del taxista, pero descreyó de una detención inmediata.

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