La ciudad

Tras el escándalo, clausuraron el picódromo de Ovidio Lagos por falta de habilitación

Personal de la Guardia Urbana colocó ayer la faja en el predio donde murió un joven. El propietario del terreno prometió al municipio hacer obras de seguridad para poder reabrir.

Sábado 18 de Febrero de 2012

Ayer, al caer la tarde, dos agentes de la Guardia Urbana Municipal (GUM) pegaron con plasticola una precaria hoja de clausura sobre un cartel de chapa colgado en la entrada del picódromo ilegal de Ovidio Lagos al 6800, donde el sábado pasado falleció un joven en un accidente. De esta forma, el municipio cerró formalmente el espacio de carreras clandestinas que funcionó durante 35 años en Rosario. "Se constató inexistencia de habilitación, falta de barreras de protección para el público, higiene precaria, problemas en el tendido eléctrico y otras fallas menores", enumeró a LaCapital el subsecretario de Prevención y Seguridad Ciudadana, Luis Baita. El funcionario comentó que el titular del predio se comprometió ante las autoridades locales a realizar las obras necesarias para poder reabrir pronto con la correspondiente habilitación.

Tras la muerte de Maximiliano Primucci, la pista de picadas clandestinas, ubicada en el extremo sudoeste de Rosario, quedó en el centro de la polémica. Su difusión a través de redes sociales, la presencia de miles de espectadores, la sospecha de apuestas y su funcionamiento durante más de 30 años sin que el Estado municipal ejerciera el poder de policía disparó un encendido debate entre autoridades, vecinos y concejales opositores.

Ayer, ante posibles nuevas picadas que se promocionaban, como todos los viernes a través de Facebook, la Municipalidad evaluó durante toda la jornada la estrategia adoptar. Una alternativa era realizar un fuerte operativo para impedir las carreras clandestinas. Finalmente, se resolvió clausurar el espacio por contravenciones que en rigor existieron desde su debut, más de tres décadas atrás.

La primera etapa del operativo fue protagonizada por dos inspectores de la GUM, junto a efectivos policiales. Según informó el responsable del procedimiento, Maximiliano Gómez, "la Municipalidad procedió a una clausura preventiva", por orden de la Secretaría de Gobierno como consecuencia de la muerte del joven oriundo de Pérez. Según el agente, en la inspección se detectó "falta de habilitación, baños sin terminar, fallas en el tendido eléctrico y situaciones de precariedad" en el predio.

El funcionario municipal destacó que no hubo resistencia de parte del titular del espacio. "Hemos sido atendidos por el dueño (Marcos) Espósito y su hijo. Fue un procedimiento limpio y sin complicaciones", agregó.

Minutos más tarde, la precaria señalética que había colocado el municipio había sido arrancada. Otros dos agentes de la GUM volvieron al predio y con plasticola colocaron la hoja con letras rojas mayúsculas sobre un cartel donde se anunciaba que las picadas se habían pasado para los días viernes, a las 20.

Baita comentó que Espósito estuvo reunido con la directora de Habilitaciones del municipio, Marianela Mosconi, para interiorizarse de los requisitos para conseguir la habilitación correspondiente, como también para conocer las obras que deberá hacer en materia de seguridad.

"En ese encuentro, prometió hacer todo lo necesario para reabrir pronto, ya habilitado. Obviamente que se le exigirá una serie de obras y medidas de seguridad como si fuera un autódromo por el tipo de práctica deportiva que pretende realizar", indicó.

Zona norte

El director de Tránsito del municipio, Henry Fabro, salió al cruce de un trascendido y dijo que no le constaba que el jueves hubiera ocurrido un accidente durante una picada de motos que se corría en zona norte, a la altura de la bajada Puccio. “El jueves estuvimos realizando un operativo, como todas las semanas, entre las 23 y las 4, en La Florida, desde Puccio a Gurruchaga, pero no registramos nada, tampoco hubo reporte alguno por parte del Sies (Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria)”, subrayó.

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