La ciudad

Tras 18 meses, reabre la Biblioteca Pedagógica

A fines de 2013 se había quedado sin sede, pero acaba de mudarse a un flamante edificio en Santa Fe 2917. Nuevo proyecto y tecnología

Domingo 14 de Junio de 2015

Tras mantener un año y medio su valiosa colección de 40 mil libros e incontables revistas en cajas apiladas dentro de un galpón, finalmente la Biblioteca Pedagógica Eudoro Díaz logró mudarse a una nueva sede. Desde hace varios días todo el personal de la institución trabaja contrarreloj en un edificio de tres plantas, vidriado y luminoso, en Santa Fe 2917, para reacomodar el material de lectura. Tan ardua es la tarea que demandará varios meses, pero mientras tanto estrechan vínculos con el barrio. “Recobramos visibilidad, ahora la gente pasa y pregunta, y para nosotros eso es ma-ra-vi-llo-so”, deletrea la vicedirectora Susana Gaitieri. El alivio se comprende: con 124 años de historia como una de las primeras bibliotecas públicas de Santa Fe, la Eudoro Díaz resistió como pudo el parate que le significó la demora oficial para encontrarle nueva casa y ahora celebra su reapertura en un lugar clave, dotada de más recursos y tecnología.

   El flamante edificio —que alquila el Ministerio de Educación provincial— quedó inaugurado el 29 de mayo último en un acto del que participó la titular de la cartera, Claudia Balagué. “Esta biblioteca, que tiene muchos más de cien años de historia, una de las primeras públicas de la provincia y de hecho la primera pedagógica, ha marcado el rumbo de generaciones y generaciones de docentes”, afirmó la ministra, tras lo cual exhortó al personal de la institución a tender puentes con el medio.

   “Como decía Sarmiento, una biblioteca no es un museo: debe ser un lugar abierto y que se comunique con la ciudad, que genere nuevos espacios y nuevos vínculos”, con capacidad para dialogar sobre todo con chicos y jóvenes, los alentó.

   De hecho, aparte de los 40 mil libros (más otras miles de publicaciones) que poco a poco las bibliotecarias van haciendo salir de las cajas polvorientas y colocando en innumerables estanterías, ahora la Eudoro Díaz contará con 30 netbooks y cinco tablets de acceso libre al público del lugar. En la segunda planta, equiparán un aula como auditorio con un proyector cañón y una pantalla digital.

Largo periplo. La Biblioteca Pedagógica tiene algo de reliquia: viene del siglo XIX, ya que fue inaugurada el 11 de septiembre de 1891 en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento. Fue la primera especializada en educación y la tercera pública de Rosario.

   Desde entonces tuvo distintas sedes: primero funcionó en la Escuela de Varones Nº 11 de Rioja al 200, luego en San Lorenzo 1067 y por cuatro décadas en 9 de Julio 1247. En 1981, con la Biblioteca Vigil intervenida y desmantelada por la última dictadura, se mudó por decreto al edificio que había pertenecido a esa institución, en Alem 3078.

   Pero cuando en el 2012 se promulgó la ley provincial 13.306 que obligó a restituir los bienes muebles e inmuebles a la Vigil, la Biblioteca Pedagógica se quedó sin sede. Y con el material embalado en un depósito, su personal (hoy, 25 cargos) tuvo que “exiliarse” en dos salones de Zona de Aprendizaje, una dependencia que Educación tiene en Laprida 1049.

   Desde entonces, la ansiedad de los trabajadores por encontrar nueva casa fue en aumento. Tras un año y medio lo lograron.

   Se trata de un edificio de 770 metros cuadrados, con refrigeración y “condiciones propicias para desarrollar el proyecto pedagógico moderno que la biblioteca ha rediseñado, en el último año, junto con el equipo de Educación Superior” de la propia cartera.

   El nuevo diseño propone un acceso libre a la consulta de volúmenes y de las nuevas tecnologías a través de “estanterías abiertas”, y la realización de talleres, conferencias, capacitaciones y laboratorios para todo el sistema educativo. El auditorio podrá funcionar como sala de cine, teatro, danza y experimentación, mientras que también habrá un espacio de lectura al aire libre y un bar literario, así como bibliotecas itinerantes.

   “Antes nos quejábamos porque no nos veían, ahora nos van a ver”, advierte Gaitieri. Pero está claro que no es una amenaza: es una promesa. 

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