La ciudad

Transporte: el Concejo abrió el debate con vecinos del sur rosarino

La comisión de Servicios Públicos largó con las reuniones por distrito, que someterán el nuevo pliego al juicio de los usuarios del sistema de transporte de pasajeros.

Viernes 20 de Febrero de 2015

El debate público sobre el futuro sistema de transporte largó ayer en el Palacio Vasallo, con la presencia de vecinos y representantes de organizaciones de los distritos sur y sudoeste. Se trató de una primera reunión que, por zonas, la comisión de Servicios Públicos que preside el oficialista Carlos Comi (ARI Coalición Cívica) promete seguir convocando en las próximas semanas para llegar al nuevo llamado a licitación con el mayor consenso posible. Tras una prolija descripción de cómo funcionarán las redes de líneas primarias, secundarias y barriales con que quedará armado el futuro esquema de transporte en la ciudad, los vecinos fueron planteando inquietudes o propusieron modificaciones puntuales de las que tanto Comi como la subsecretaria de la Movilidad, Mónica Alvarado, tomaron debida nota y a las que prometieron no dejar sin respuesta.
  El supuesto que estructura la convocatoria —de la que también participaron los otros ediles de la comisión— es que nadie conoce tanto de las necesidades del transporte como los propios vecinos. Y es por eso que durante el 2013 y el 2014 ya se realizaron talleres participativos sobre ese tema.
  “Esta es la primera reunión de toda una serie que vamos a hacer para discutir, escuchar e intercambiar ideas por zona para mejorar la comunicación y acercar distintas miradas”, adelantó Comi al dejar inaugurada la audiencia.
  Por eso, antes de abrir el debate, Alvarado ofreció una síntesis de lo que propone el pliego para el nuevo sistema de transporte, aunque en este caso se circunscribió básicamente a los distritos citados: sur y sudoeste. Y con la proyección de algunos gráficos, la funcionaria explicó en detalle cómo serán cada una de las redes.
  Las primarias, de color anaranjado, serán las principales y circularán con una frecuencia de entre 5 y 6 minutos por avenidas y corredores (carriles exclusivos cuando existan en la zona), como Grandoli, Ayacucho, San Martín, Oroño, Ovidio lagos, Francia y Avellaneda.
  Las 23 secundarias, verdes, irán del interior de los distintos barrios a los corredores, sin necesidad de transbordo. La mayoría tendrá una frecuencia de 10 minutos, excepto en seis de ellas, donde irá de 5 a 6.
  Y luego estará la red barrial, que conectará puntos sensibles al interior de los distintos vecindarios (por ejemplo, hospitales o centros de distrito), sin llegar al área central, con intervalos de 15 minutos.
  De hecho, recordó Alvarado, las redes se conectarán entre sí con un mismo boleto: un solo pase de tarjeta permitirá transbordar a lo largo de una hora durante el día y de dos por la noche.
  Los colectivos también tendrán en frentes y laterales, planteó, indicadores lumínicos externos (de destino) e internos (de paradas y conexiones), por audio y pantalla. Todos tendrán “accesibilidad”, identificación de sitios para “pasajeros especiales” y acondicionadores frío-calor.

La opinión de todos. Después de detallar recorrido por recorrido de cada red en los dos distritos, el concejal Miguel Cappiello recordó que aunque el proyecto “ya tuvo mucha discusión y estudio”, necesita de la “colaboración y la opinión de todos”.
  De a uno, con los pliegos leídos, los presentes fueron tomando la palabra para plantear cambios “finos”. Un vecinalista del barrio Santa Teresita, por ejemplo, señaló la necesidad de modificar uno de los futuros trayectos para no desguarnecer a un sector del barrio.
  Una dirigente de Avrose (barrio Tablada) propuso otro cambio para mejorar el acceso a los hospitales, mientras que otro vecino pidió “paradores” o “garitas amplias” para aquellas esquinas donde también paran colectivos interurbanos e interprovinciales.
  Tanto Alvarado como los concejales tomaron nota y prometieron dar respuesta, uno a uno, a todos los planteos.
 

La irrupción de Fuerte Apache

Cuando ya estaba por concluir la reunión, un grupo de humildes familias de Fuerte Apache irrumpió en el hall del Concejo. Llegaron con pedidos bien concretos: útiles, zapatillas, ropa y almuerzo para que sus chicos “puedan empezar felices las clases”. Porque un nene sin escuela, advirtieron, “es mano de obra para la delincuencia”. Y evitar que eso ocurra es “luchar contra la inseguridad”.

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