La ciudad

Todos los casos civiles deberán pasar por una mediación antes de ir a juicio

La medida comenzará a regir desde el mes que viene y busca aliviar los juzgados. Sólo estarán excluidos los procesos universales, como quiebras y sucesiones.  

Domingo 16 de Octubre de 2011

Una demanda a una empresa por un electrodoméstico que no funciona, una vieja disputa con un vecino por una medianera o un reclamo por una deuda impaga. Desde noviembre, quien afronte alguno de esos problemas no deberá esperar un largo juicio para resolverlo. Tendrá que encontrarse cara a cara con la otra parte, ante un mediador, a tratar de resolver el conflicto por vía de una negociación. Y sólo si ese intento fracasa deberá esperar el dictamen de un juez.
  Desde la segunda semana del mes que viene comenzará a regir en Rosario la ley de mediación obligatoria antes del juicio para las causas que ingresen al fuero Civil y Comercial. “Es un sistema que va a transformar la realidad tribunalicia, porque no se podrá iniciar ningún juicio civil y comercial sin haber atravesado la etapa previa de mediación. Es un cambio copernicano en la forma de encarar los conflictos”, evaluó el ministro de Justicia, Héctor Superti.
  Se trata de una modalidad que permite, a las partes en pugna, encontrar una respuesta rápida a su problema. Y que tendrá impacto en el sistema judicial al descomprimir la saturación de los juzgados civiles, que sólo deberán abocarse a litigios no resueltos en la mediación. Todo esto, a un costo “casi cero” para el Estado: una oficina gerencia el sistema y las partes pagan al mediador, que cada cierta cantidad de intervenciones debe realizar una gratuita.

Expedientes. En los Tribunales provinciales de Rosario hay 18 juzgados civiles y comerciales que, en lo que va del año, recibieron en promedio unas 900 causas cada uno. Tres se encuentran vacantes. Hasta el jueves de la semana pasada, según registros de la mesa de entradas única de ese sector, se habían iniciado en total 16.312 procesos en 2011. Los rubros más reiterados son los juicios ejecutivos (4.450), las sucesiones (5.173) y los juicios ordinarios (2.210).

Promedio. Cada juzgado recibe unas 1.300 causas nuevas por año que, en conjunto con las anteriores, suman más de 10 mil en trámite. Muchos de esos procesos mueren sin resolverse porque las mismas partes dejan de mover el expediente. Como el proceso es dispositivo, son los actores quienes lo impulsan.
  “Históricamente la provincia de Santa Fe tuvo una estructura judicial muy pequeña para un universo muy grande”, planteó el juez Civil y Comercial Nº 5, Iván Kvasina. Como contrapartida, señaló, la ciudad de Córdoba tiene el triple de juzgados civiles que Rosario. En ese contexto, “se hace un gran cuello de botella. Por eso es bueno ir creando lagunas de contención previas. La mediación es positiva en cuanto tiende a desjudicializar muchos conflictos”.
  En el edificio de Balcarce 1651 constatan la tendencia creciente de la población a acudir a los tribunales por conflictos cada vez más pequeños. Por caso, al momento de la entrevista Kvasina acababa de resolver la demanda de un cliente a una firma de electrodomésticos, al fabricante internacional y al servicio técnico por un desperfecto en una heladera. Cuatro años de trabajo, tres partes involucradas, abogados, incidentes y un gasto de tiempo y dinero que ahora podría resolverse en un par de audiencias.
  Reclamos de poca cuantía, conflictos de vecindad o patrimoniales y hasta demandas por un paragolpes roto en un accidente de tránsito son los procesos que, se espera, puedan resolverse vía mediación.
  Para Stella Maris Sciretta, directora de la Escuela de Capacitación en mediación del Colegio de Abogados, la alternativa revalorizará la figura del juez. “La masificación de los conflictos llevó a que deba resolver desde una quiebra hasta un pagaré de 5 mil pesos. Ahora va a dedicarse a los casos complejos, al análisis de jurisprudencia”, señaló.
  La transformación supone además un cambio cultural y de filosofía: la solución del problema no dependerá sólo del martillo del juez. Habrá otra circulación del poder: los mismos involucrados en el conflicto podrán apropiarse del recurso y consensuar una salida. Algo es seguro, la medida busca descomprimir una Justicia que aparece, sin dudas, colapsada.

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