La ciudad

Tienen 15 años y armaron una gran movida solidaria por un amigo

Mientras el chico le da pelea al cáncer, ellos ya lograron que en su ayuda se comprometan vecinos de varios clubes y barrios de la zona oeste. Hubo una gran respuesta de la gente.

Domingo 20 de Diciembre de 2015

La solidaridad tendría que ser algo corriente, no una noticia. Sin embargo, es como que está oculta. Pero cuando se la logra desempolvar se observa que hay hechos que quizás trascendieron poco y tenían mucho para mostrar. Como la historia de Maxi, un chico de apenas 15 años que la está peleando contra el cáncer desde hace más de uno en una lucha sin cuartel. Como buen jugador de rugby (juega en la M15 de Los Caranchos), muestra toda su garra y encara cada situación con valentía. Pone todo lo que tiene que poner. Sabedores de que la batalla que está sosteniendo es de largo aliento, sus amigos decidieron realizar un evento solidario para recaudar fondos con el fin de ayudar a su familia, ya que con esa enfermedad no hay dinero que alcance. Tuvieron una idea simple: pidieron la colaboración de la comunidad. ¿Cómo? Donando tortas o comprándolas. Fernando Gaglio, mentor del evento, habló con el resto de los padres de la M15 y con la presidencia del club para que pudieran usar la camiseta, ya que era una responsabilidad. Las respuestas fueron las mejores de todos lados. Después hubo unos llamados telefónicos y se armó lo que terminó siendo una gran movida, debido a que la buena vibra se fue reproduciendo de manera milagrosa.

Pusieron manos a la obra, cada uno aportando lo suyo desde su lugar, siempre teniendo en cuenta que la necesidad no espera, que no tiene sábado, ni domingos, ni feriados. Una vecina confeccionó el logo, consiguieron un triciclo de reparto antiguo, armaron un carro y empezaron a repartir tortas por el barrio. La casa de Gaglio fue el cuartel general.

Inmediatamente quedó en evidencia que cuando la gente se entera de hechos como éste, la solidaridad se expresa de manera espontánea. En este caso no se circunscribió solamente al club Los Caranchos, que es donde juega Maxi, sino que se sumó a gente de Old Resian, Jockey Club, del colegio Mirasoles, de todo el barrio San Eduardo, Fisherton y sigue la lista.

"El sábado a las ocho abrí el portón y no tuve ni tiempo de barrer la vereda. Empezaron a caer autos y autos, a traer y a comprar tortas, y al mediodía ya no quedó ni una", confesó Gaglio, quien a la hora de hablar de lo complicado que pudo haber sido organizar todo, sólo se limitó a decir que "cuando vos te dedicás por el otro, Dios se hace cargo de todas tus cosas". Sin dudas alguien que profesa el cristianismo con palabras y hechos.

Desbordados. La respuesta de la gente ante la necesidad fue impresionante, increíble. Se brindó de manera espontánea. "Nos sorprendió la cantidad de chicos de ocho, nueve o diez años que venían trayendo tortas para Maxi. Hubo uno de siete años que pidió salir a vender a la calle con los más grandes, pero como era muy chico y era muy peligroso, lo nombré «oficial vendedor» de una mesa y se quedó plantado ahí, vendiendo", contó Gaglio.

Cada uno que donó, y cada uno que compró tuvo la chance de dejarle a Maxi mensajes de aliento en un cuaderno que compraron para eso. "En cada renglón hay una historia de vida de cada persona que escribió, como la de un papá que le confesó que su hija había tenido leucemia a los dos años y le puso «Maxi tené fuerzas, mi hija se salvó y hoy tiene 7», y cosas así", remarcó.

Entre otras anécdotas, Gaglio destacó una que merece ser contada. "Fuimos a un bar de la zona, Al Volo, que donó las tres mejores tortas que tenía. El dueño es un ex jugador de rugby y se ve que comentó algo con algunos proveedores, porque al rato cayó un hombre con una bolsa de naranjas, diciendo que era lo único que tenía pero que quería colaborar. La verdad fue un gesto fantástico, porque dio lo que tenía de corazón".

Hubo otras, como la de un colectivero que habitualmente recorre la zona, que se enteró de la movida y se sumó: bajó de la unidad, compró una torta y después siguió con su recorrido.

Un verdadero equipo

“Maxi está pasando por una situación difícil y hay que ayudarlo en lo que necesite. Somos un equipo. Hoy tiene esta enfermedad y nosotros lo vamos a ayudar para que esté mejor. Somos un equipo, somos uno, por eso hay que tirar todos juntos para adelante. Ahora estamos esperando para volver a verlo (Maxi fue intervenido hace unos días) y darle la copa que ganamos en un torneo en Old Resian”, confesó uno de sus amigos, reflejando a ciencia cierta lo que siente el grupo.

Por una Navidad con Maxi

La idea ahora es redoblar la apuesta y los amigos quieren ayudar a Maxi a mejorar su tratamiento. La consigna es Navidad con Maxi. Por eso en estos días se está realizando una colecta de productos navideños (sidra, champán, vino, budines, pan dulce y turrones) que serán puestos a la venta hoy. Todo lo recaudado servirá nuevamente para ayudar. Las donaciones se reciben, de 9 a 13 y de 16 a 20, en Malabia 1485 bis (Casa y Country Patagonia) del barrio San Eduardo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS