El anuncio del ministro de Seguridad provincial, Daniel Cuenca, sobre el regreso
de dos históricos sistemas para acotar al delito, la ronda policial y el vigilante de esquinas,
reactivó el debate entre vecinos y comerciantes de Rosario. Si bien nadie se opuso al refuerzo de
los controles, algunos pidieron que éstos superen las zonas rojas y otros reclamaron contención
social.
Según Cuenca, la apuesta es que para 2009 resurja el vigilante, "ese que estaba
en la esquina y atendía los reclamos". El objetivo del ministerio es que, dotada de tecnología y
perfectamente identificado, su figura se destaque en todos los barrios.
La creciente inseguridad hizo multiplicar en los últimos meses reuniones y
movilizaciones de habitantes de Echesortu, Arroyito, Azcuénaga y Alberdi, entre otras
barriadas.
Desde la cartera reiteraron a La Capital la premisa instalada por Cuenca: "Estar
más cerca de la gente". Y señalaron que la iniciativa se aplicará "de manera gradual en las
ciudades de mayor densidad poblacional y en función de la llegada de recursos tecnológicos y
humanos".
"Lo estamos organizando administrativamente para lograr una mejora cualitativa
del patrullaje", concluyó Cuenca.
Sin embargo, Osvaldo Ortolani, presidente de la vecinal Empalme Graneros, alertó
que la propuesta "será positiva si abarca a todos los sectores".
"Los policías no deben estar sólo en los corredores seguros o en el centro.
Tienen que recorrer los barrios y, dentro de los mismos, poner énfasis en los sectores donde se
registra mayor inseguridad", graficó el ex concejal.
Al respecto, Ortolani sentenció: "El anuncio de Cuenca será bienvenido si
contempla esos requisitos, porque hablamos de un insistente reclamo de los ciudadanos".
Héctor Vergara (Asociación Amigos de Calle Corrientes) relativizó la presencia
de policías en las esquinas. "Es una buena idea, pero no prosperará sin recursos", alertó.
Luego de instar a "atacar las causas del delito", Vergara aprovechó para
exigirles a los jueces un accionar "menos permisivo".
"La inseguridad es total", fue la definición que el comerciante eligió para
reflejar una jornada laboral en pleno microcentro.
Marcelo Gufanti (comerciantes de calle Ayacucho) afirmó que "en lo teórico el
vigilante con contacto directo con el vecino suena lindo, pero en la práctica no hay policías
disponibles".
Acerca de experiencias de efectividad dudosa, recordó la colocación de garitas
en las esquinas de los denominados cordones comerciales.
"No estoy en contra, pero me preocupa la escasez de personal y las condiciones
de trabajo de los actuales uniformados", agregó Gufanti, quien enfatizó que "el verdadero problema
pasa por la falta de contención social, junto a un crecimiento demográfico sin precedentes".