La ciudad

También en tejo, Rosario tiene un gran equipo para mostrarse en todo el país

Historias bajo el sol. Un grupo de amigos, de entre 30 y 75 años, representa al balneario La Florida en torneos nacionales. Y ya cosecharon sus premios.

Lunes 31 de Diciembre de 2012

"¡Hay equipo!". La frase, tan popular como el mate amargo o el picadito al caer el sol, forma parte del léxico inequívoco que puede encontrarse en playas, balnearios o campings. Cuando esas dos palabras resuenan, el juego del tejo desparrama su folclore y el pasatiempo infaltable reúne a la familia, amigos y hasta desconocidos que pasan por el lugar. En el balneario La Florida, en cambio, un grupo de hombres y mujeres de entre 30 y 75 años, lo tomaron con otra filosofía. Hoy, el club La Florida es el único representante de la ciudad en competencias por distintos puntos del país, donde llegan a reunirse hasta 500 jugadores. Y no sólo eso: una pareja femenina consiguió un subcampeonato nacional y la idea está puesta en ser sede de un torneo "grande", con los mejores equipos del país. Sí, existe la Asociación Argentina de Tejo y hay, obviamente, una selección nacional.

"El grupo empezó a formarse hace unos 10 años. Comenzamos como un entretenimiento para no estar sólo en la playa tomando sol y mateando. Conocíamos gente mayor que nosotros que jugaba con tejos de madera y de goma. Así arrancamos nosotros. Pero hace unos años recibimos una comunicación de la Asociación Argentina de Tejo, que ni sabíamos que existía, y el presidente se tomó el trabajo de venir a entrevistarnos porque estaba sumando adeptos. Y nos trajo dos juegos de tejos reglamentarios, que tienen un núcleo de teflón y están forrados de un plástico de alto impacto. Uno de sus lados es redondeado, para deslizar, y otro con filo, para clavar. Todos pesan 320 gramos y tienen un diámetro de 12 centímetros, excepto el tejín. Y enseguida arrancamos y empezamos a figurar como club, representando al balneario", explica a LaCapital Juan Carlos Núñez, uno de los experimentados del grupo.

Parte de la religión. El juego del tejo es parte de la religión veraniega. No es fácil imaginarlo de manera estructurada, con circuitos nacionales, numerosos clubes en Buenos Aires, Entre Ríos, Río Negro, Salta, Córdoba, y ahora Santa Fe, entre otras provincias, y sin embargo la cosa empieza a funcionar. Y suma adeptos.

"En el torneo realizado en Paraná, en abril, competimos en individuales, dobles y tríos damas y caballeros, y sobre 62 equipos terminamos 5º en la general. Para nosotros fue importante ya que no competimos asiduamente. Acabamos de participar de un torneo en Villa Urquiza y ahora en febrero estamos invitados a un torneo en Hernandarias", detalla con su llamativo bronceado Edgardo Redondo, el primero en llegar a la mañana para reservar el mejor lugar de la playa y armar la cancha. Además, es el abonado número uno de la temporada.

"El tejo dejó de ser un deporte para gente grande. Lo que queda claro es que, como no se necesita una característica física muy importante, puede jugarlo cualquiera. Nosotros estamos intentando organizar uno de los torneos argentinos. Todos los años nos tientan, pero nos falta apoyo oficial, no tenemos una estructura como para poder organizarlo, incluso no somos un grupo tan numeroso, seremos unos 15", cuenta la subcampeona argentina Liliana Mastrogiovanni, quien consiguió ese título junto a Graciela Ciciliani en Villa Urquiza, provincia de Entre Ríos. Además, fue la única integrante rosarina del seleccionado nacional que participó de un certamen en Colonia, Uruguay.

A coro aseguran que materia prima hay de sobra para sumar jugadores. "Si venís un domingo, nos vas a ver a nosotros practicando y al lado tres canchitas con chiquitos", asegura Liliana. Y pide nombrar al resto de los compañeros: "Están Norberto, Graciela, Alberto, Julio, Nilda, Eber, Nélida, Juan Carlos, Matías, Eduardo, Héctor Miguel y Carlos".

Reconocen que por el hecho de participar en competencias la esencia del juego se va perdiendo un poco. Consideran que, pese a eso, el tejo sigue siendo un lugar de encuentro y que cualquiera se puede anotar. "Porque al jugar contra monstruos como la gente de Bernal, Berazategui, Ezeiza o Ameghino, que tienen infraestructura de primera, con canchas techadas y todo, tenés que estar bien preparado. Lo tomamos con seriedad porque para nosotros es un deporte. Tendrá menos desgaste, pero necesitás precisión, fuerza y estrategia. Por ejemplo si sabés que el rival juega bien de tiro largo, para contrarrestarlo le tirás corto, entonces lo sacás del partido", acota Edgardo.

El grupo se reúne los fines de semana y llegan a jugar hasta 20 partidos por tarde. En invierno prácticamente no entrenan, salvo alguna ocasión en la que el clima acompaña y los tejeros bajan al balneario a despuntar el vicio Son vecinos del barrio. Edgardo y Liliana se criaron juntos en dos casas ubicadas una al lado de la otra en calle Guayaquil. A Juan Carlos, el esposo de Liliana, lo "importaron" de la zona sur. Los tres son "históricos" del balneario. "Para mí es como el patio de mi casa, vengo acá desde que tenía meses de vida", resume la mujer.

"Esto es impagable, me quedaba incómodo llegar desde Juan Manuel de Rosas al 2500, pero estar acá con los amigos no se compara con nada", acota su marido. "Puedo irme a la mejor playa del mundo, pero La Florida siempre está en mi pensamiento y quiero volver", suma Edgardo. Son parte del universo tejo de La Florida. Los que a pesar de la competencia siguen compartiendo reuniones y mateadas. Como desde hace 10 años, cuando el juego era parte del ritual de encontrarse con el otro. Y eso, sigue siendo lo vital.

Un torneo para jugar de locales

Según cuenta Liliana Mastrogiovanni, el presidente de la Asociación Argentina de Tejo, Edgardo García Mirabelli, "está muy interesado en hacer el torneo argentino en Rosario. Pero, además, tiene en mente realizar un torneo litoraleño donde participen Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Formosa, como una forma de integrar la región". La gente del tejo espera respuestas oficiales.

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