Pandemia

Suman 13 camas de terapia en el Provincial para superar el colapso

Además, reorganizan el personal, ya que en los últimos 15 días hubo 38 enfermeros aislados, el recurso humano más escaso.

Viernes 18 de Septiembre de 2020

En un contexto cercano al colapso del sistema sanitario en Rosario, el Hospital Provincial sumará este fin de semana 13 nuevas camas a las 12 existentes en el área de terapia intensiva, con una reformulación de sistema de filtros y ventilación específica para tratar pacientes con Covid-19. Pero además, de la mano de esta incorporación, deberá reorganizar el personal para poder atenderlas, en el marco de una importante sangría por contagiados y aislados, que en los últimos 15 días sacó de funciones a 38 enfermeros.

El hospital tiene dos sectores donde se internan pacientes sospechosos o positivos: el área crítica, la terapia intensiva de adultos, que son 12 camas y están en un 90 por ciento de ocupación; 8 camas de unidad coronaria, que se venían usando también para pacientes Covid; y las salas donde están los pacientes leves a moderados, que tiene mayor disponibilidad y cuenta con 69 plazas. También está el área de la maternidad, donde se reciben embarazadas positivas o sospechosas, cuya ocupación varía entre el 50 y el 60 por ciento según los días.

Con la inclusión de los nuevos equipos, la unidad coronaria volverá a atender sólo ese tipo de pacientes, por lo que el total de camas exclusivas dedicadas a Covid ahora será de 25. La subdirectora del efector, Rosalía Angaroni, se mostró “preocupada” porque cada plaza que se agrega se va ocupando y allí es donde se hace el “cuello de botella”, como sucedió el miércoles, cuando se quedó sin camas.

Sin embargo, la infraestructura no es el único problema, porque lo que escasea es el personal formado, que debe correrse a los diferentes sectores. “No tengo todos los médicos y enfermeros especializados en trabajar con respiradores. Hay muchos trabajadores aislados y deben cubrirlos sus compañeros. El agotamiento físico y mental es enorme”, manifestó.

Por ello, la vicedirectora destacó el esfuerzo “inconmensurable” que hacen los médicos, enfermeros, camilleros, personal administrativo y de limpieza del hospital. Se trata de trabajadores que no han tenido vacaciones ni francos en los últimos meses, que están cansados, y que no sólo se contagian en la institución, sino también en la calle, al haber circulación comunitaria.

Escasos

El déficit de personal de salud de áreas críticas es un factor que ya se venía observando, y la pandemia terminó de descubrir. Son profesionales que requieren años de formación y no se pueden reemplazar, por más que los cargos existan. “No se consiguen con facilidad enfermeros de área crítica o médicos terapistas. Por eso nos desesperamos al tener que reemplazar a alguien que enferma o que se aísla”, refirió la pediatra neonatóloga.

Es que por las condiciones de trabajo, la cantidad de gente que elige esas profesiones es cada vez menor: “Son muy sacrificadas, con guardias de muchas horas y las remuneraciones no son acordes a esa responsabilidad. Seguramente es una de las cosas que deberemos rever cuando esto termine: cómo dignificar a esa gente para que sigan eligiendo dedicarse a eso”.

La magister en salud pública dijo que sabían que este pico iba a llegar en algún momento, aunque destacó el hecho de que no haya llegado en abril, cuando estaban mucho menos preparados, y se fuera corriendo con las medidas que se tomaron a nivel gubernamental. Todo este tiempo sirvió para que el hospital se jerarquice: recibieron 20 respiradores de Nación, 15 camas eléctricas automáticas y monitores. “Pero lo que no podemos lograr es el recurso humano. No se consigue en este momento y es lo más crítico”, insistió.

En cuanto al agotamiento psicológico, Angaroni remarcó que están acostumbrados a tener la terapia llena, pero de otro tipo de patologías, como accidentes de tránsito o cirugías programadas. Hoy, al haberse vuelto un hospital Covid, las víctimas de balaceras son derivadas al Heca o al Centenario. “Tener todas las camas ocupadas con pacientes con esta enfermedad, difícil de ventilar, desbordados porque falta personal para renovar a los que se contagian es estresante”, reconoció. Y aclaró que “no tiene nada que ver con la planificación, que se hizo”, sino que “toca muy fuerte desde lo emocional”, admitió la profesional.

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