La Ciudad

Solo en Rosario, la pandemia casi duplicó los pedidos de ayuda al Teléfono Verde

A través de los llamados y mensajes de WhatsApp la demanda creció un 70% respecto de 2019. Se tramitaron 365 medidas de protección

Miércoles 25 de Noviembre de 2020

La pandemia de coronavirus obligó a reinventar todo, también los abordajes y acompañamientos de las mujeres y personas en situación de violencia. El aislamiento de los primeros meses, el cierre de muchos de los espacios de denuncia y los cambios de modalidades en la atención de los organismos hizo difícil que se pudieran comunicar muchas de las víctimas que se encontraban en convivencia forzada con sus agresores. Hubo que reconvertir los servicios y, así, Nación, provincia y municipio reorganizaron estrategias, sumaron correos electrónicos y líneas de WhatsApp como medios de alerta. Hasta que eso sucedió, hubo una caída abrupta de los pedidos de ayuda, pero siete meses más tarde la foto muestra que “los pedidos de auxilio casi se duplicaron en Rosario”, señala la secretaria de Género y Derechos Humanos de la Municipalidad, Mariana Caminotti. Así lo muestran las intervenciones realizadas a partir de contactos al Teléfono Verde (0800-444-0420) y la línea de WhatsApp Contacto Violeta (341-5-781509), que registraron una suba del 70 por ciento respecto de 2019.

“El contexto de encierro hizo que llamar a un 0800, lejos de ser una solución, significara un peligro y una exposición al riesgo de sufrir mayor violencia”, apunta Caminotti. Por eso, en las primeras semanas de la pandemia, las denuncias al servicio municipal cayeron abruptamente, algo que ocurrió también en los servicios de estas características de todo el país, como es la línea 144.

“La implementación del WhatsApp fue un desafío en época de pandemia, pero la adhesión de las usuarias y fundamentalmente el uso que las mujeres están haciendo del dispositivo ofrece una pauta de la legitimidad y utilidad social del servicio”, explica la funcionaria, y cuenta que de 36 mensajes recibidos inicialmente (entre el 27 y el 30 de marzo), pasaron a tener a partir de septiembre un promedio de 600 contactos diarios.

De hecho, las estrategias de alerta “caseras” fueron una medida para muchas mujeres a través de ese servicio de mensajería.

“Hubo un caso en seguimiento de una mujer que había logrado la restricción de su agresor, pero el hombre violaba las prohibiciones de acercamiento. Se acordó entonces que la mujer, en caso de estar en peligro, mandara un código, cualquiera sea, una letra, si él se presentaba. Sin una llamada telefónica, se pudo enviar un mensaje en segundos y se articuló con el 911 para evitar una situación de violencia que era inminente”, relató la secretaria.

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Los registros

Lo que claramente muestran los registros de la ciudad es que una vez puestas a disposición y reconfiguradas las posibilidades de contacto, los pedidos de ayuda se dispararon. Mientras que entre marzo y octubre del año pasado hubo poco más de 4.500 denuncias, consultas y asesoramientos, este año esa cantidad se elevó a 7.482, y en un 50 por ciento de los casos llegaron a través del Contacto Violeta.

Es más, en muchos de esos casos se iniciaron trámites en la Justicia para solicitar medidas de protección de las víctimas, lo que resultó en lo que va de la pandemia en 313 medidas de prohibición de acercamiento y 52 de exclusión del hogar.

En otras situaciones, el requerimiento es de sistemas de alerta, como la gestión de los llamados “botones de pánico”, una herramienta que, a partir de este año, se entrega a través de un protocolo conjunto entre el Ministerio de Seguridad de la provincia y la Secretaría de Género municipal, que permite seguimiento de portadoras y recupero de botones ya otorgados.

Ya se distribuyeron 84 dispositivos, de los cuales 67 fueron gestionados en el marco de la pandemia; entre julio y noviembre, se realizó el seguimiento de más de 230 mujeres portadoras de esa herramienta y se recuperaron 141 botones entre mujeres cuya situación de violencia de género culminó, o que deciden en forma voluntaria entregar el botón.

“El hecho es que con las nuevas estrategias ya funcionando a lo largo de los meses, el crecimiento de los pedidos de ayuda fue elocuente”, insistió la funcionaria municipal al señalar el incremento de la demanda por parte de las víctimas.

Para Caminotti, ese crecimiento “se explica en gran medida porque, desde el inicio de la pandemia, el Teléfono Verde, y más adelante el Código Violeta, fueron de los pocos servicios que permanecieron activos iniciado el aislamiento, cuando muchos otros organismos redujeron su atención o directamente cerraron”.

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