La ciudad

"Sólo los proxenetas ganan buen dinero, ellas no tienen nada"

No para. Susana Trimarco es desde el jueves pasado Ciudadana Distinguida de Rosario y, entre otros galardones nacionales e internacionales, fue candidateada al Premio Nobel de la Paz 2013.

Lunes 16 de Julio de 2012

No para. Susana Trimarco es desde el jueves pasado Ciudadana Distinguida de Rosario y, entre otros galardones nacionales e internacionales, fue candidateada al Premio Nobel de la Paz 2013. Pero para esta mujer, que aún no llega a los 60 años y es tan menuda como enérgica, nada es tan importante como ser la madre de María de los Angeles Verón, Marita, la joven raptada el 3 de abril de 2002 en Tucumán por parte de una red de tráfico sexual y de quien supo que estaba viva, por última vez, en 2008.

Trimarco no para. Comenzó la búsqueda de su hija junto a su marido, Daniel Verón. El murió hace dos años "con ese dolor", dice ella. Y sigue. "Mientras yo no tenga paz, estos delincuentes tampoco", llegó a declarar en el juicio oral y público por el caso de Marita, que comenzó en febrero pasado, con 13 imputados y 150 testigos.

En la última década, Trimarco pasó de ser una mujer de su casa a una referente de la lucha contra la trata de personas. Interpeló a policías, jueces y políticos, participó de un sinnúmero de allanamientos, incluso en España, y llegó a disfrazarse de prostituta para liberar a jóvenes secuestradas, vendidas y vejadas. Primero sola y luego con la fundación que preside (María de los Angeles) logró liberar a más de mil chicas obligadas a prostituirse y a desenmascarar a más de 400 tratantes.

Hoy da charlas, investiga, busca pistas, cría a la hija de Marita y trata de convencer a las mujeres que sostienen que la prostitución es trabajo. "No lo es. Sólo los proxenetas ganan buen dinero, ellas no tiene nada y terminan enfermas", le dijo a LaCapital antes de brindar una conferencia en la sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), institución con la que firmó un convenio para abrir una sede que asista a las víctimas de trata. Trimarco no para.

—El caso de Marita, en Tucumán, y el asesinato de María Soledad Morales, en Catamarca, se visibilizaron como ninguno a nivel nacional. ¿Qué cree que tienen en común?

—Ambos desnudaron mafias. El asesinato de María Soledad desnudó una mafia política y el de Marita otra que se dedica al tráfico de personas y drogas. Pero a la que secuestró a mi hija la veo incluso más complicada porque se dedica a raptar mujeres y venderlas para la explotación sexual y cuenta con la complicidad política, pero también policial y judicial. Es una violación terrible a los derechos humanos. Cuando las mujeres no les sirven más las matan o las abandonan en otros países, desde donde no pueden volver.

—A usted la han acusado de haber sido una madre abandónica, señalaron a su marido como abusador de su hija, le dijeron que a Marita la vendieron a la Rioja por 3 mil pesos, la golpearon y violaron. También le han dicho que está en España o enterrada. ¿Después de escuchar todas esas atrocidades, se puede sentir aún más miedo o dolor?

—Ya no le tengo miedo a nada. Lo perdí por el inmenso amor que siento por Marita. Al dolor que llevo en el alma trato de calmarlo haciendo, buscando y ocupándome de todas las jovencitas que vamos encontrando. No quiero enfermarme, quedarme tirada en una cama y abandonar a mi hija. ¿Quién va a hacer algo por ella, sino? Eso sí: cuando me quedo quieta en mi casa, de noche, sentada en la cama, la veo en el portarretrato y me viene la angustia y lloro, sola.

—¿A cuántas chicas rescató en diez años?

—Sola, como mamá, rescaté a 129 víctimas y ahora con la fundación llevamos 954 casos.

—Hay un proyecto legislativo en Santa Fe que pide el cierre de whiskerías y clubes nocturnos. ¿No cree que la medida abona más clandestinidad o el cambio de rubro, como ocurrió con la prohibición de los clasificados sobre prostitución, devenidos, entre otras cosas, en oferta de masajes?

—La prostitución no se termina, pero algo tenemos que hacer. No podemos dejarlos trabajar tranquilos a los proxenetas delincuentes ni permitir que las mujeres crean que es una posibilidad de trabajo y de ganar dinero.

—¿No acuerda con los que creen que la prostitución es un trabajo?

—No. Muchas mujeres que lo dicen, cuando hablan conmigo en la intimidad, reconocen que eso no es un trabajo. Siempre les pregunto a esas mujeres: "¿Ustedes tiene obra social? ¿Dinero ahorrado? ¿Casa? ¿Mandan a sus hijos al colegio?". Y me contestan que no, que son pobres mientras los proxenetas que ellas defienden, porque son constantemente amenazadas, ganan buen dinero, tienen muchas propiedades, camionetas 4x4 y celulares satelitales. Estas mujeres no tienen nada y muchas terminan enfermas y adictas porque les obligan a consumir y venderles drogas a sus clientes.

—¿Qué le diría al consumidor de prostitución?

—Que sin clientes no hay prostitución ni trata. Hay que buscar una pena para ellos también.

—¿Cómo terminará el juicio de su hija?

—La sociedad ya condenó a estos delincuentes. Sólo espero que la Justicia haga justicia. Tienen todas las pruebas.

—¿Cree que Marita está viva?

—Sí, no sé dónde pero siento que en algún rincón de la Tierra está. Lo más importante es que las chicas me dijeron que ella sabe que la estoy buscando. Le dijo a una víctima: "Sé que mi madre me va a buscar hasta que me encuentre. Sé la madre que tengo". Jamás voy a abandonar a mi hija.

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario