"Sigo viva para mirarlos en el juicio y preguntarles por qué lo hicieron"
Lo remarcó anoche la única sobreviviente de la picada mortal en avenida Del Rosario y Ayacucho, en el mismo lugar de la tragedia

Jueves 01 de Abril de 2021

La intersección de Ayacucho y avenida Del Rosario se transformó anoche en gritos de dolor y reclamos desgarradores de Justicia. La misma esquina donde se produjo la trágica colisión se convirtió en una enorme caja de resonancia que expuso crudamente ausencias, angustias y exigencias que se formalizaron en dos estrellas amarillas que fueron pintadas en el asfalto para que el recuerdo de las víctimas se mantenga vigente. “Tenía la familia que siempre soñé y me la arrancaron. Sigo viva para mirarlos en el juicio y preguntarles por qué lo hicieron”. Con esa admirable entereza se expresó Cintia Díaz, la única sobreviviente de la picada mortal, en la que murieron David Pizorno, su esposo, y Valentino, su hijo de 8 años.

“Pedimos Justicia. Queremos que todo el peso de la ley caiga sobre ellos”, exclamó la mujer entre lágrimas repletas de tristeza e interrogantes, en el inicio de una multitudinaria manifestación de apoyo a sus conmovedores pedidos. Y recordó que, todavía, ninguno de los responsables, ni sus familias, le dio las condolencias. “Ellos también son asesinos”, lanzó.

Mi marido y mi hijo eran dos personas maravillosas, que amaban vivir. La fuerza que tengo la saco de ellos, y nunca dejaré de pelear por ellos”, remarcó esta mujer de 33 años. “A mí me mataron, pero los asesinos tienen que pagar por lo que hicieron”, resaltó.

Minutos después de las 19.30 se desarrolló un acto informal, simbólico, donde el silencio, los aplausos y los pedidos de Justicia asomaron como ejes inquisidores. Alrededor, cientos de pancartas, carteles, remeras, banderas, pasacalles con la inscripción “Justicia por Valen y David” indicaban claramente la dirección de la protesta.

Cintia arribó por Ayacucho en sillas de ruedas, con el brazo izquierdo vendado, trasladada por su padre. Toda su familia se fue encolumnando detrás de ese trayecto y se fueron acercando para brindarle cálidos abrazos y mensajes de aliento. La mujer se sorprendió por la convocatoria. “Esto me llena el pecho de amor y me da una fuerza enorme para seguir peleando. Yo estoy acá por ellos y no voy a parar hasta que les caiga todo el peso de la ley a los asesinos. Voy a hacer justicia por ellos. No voy a permitir que esto quede así”, destacó.

Una auténtica pesadilla

“Ahora siento que todo es un pesadilla, y rezo para levantarme un día y que todo sea mentira. Pero cada día que pasa, la pesadilla sigue y duele cada vez más”, confió desencajada.

Mientras, una banda de Newell’s entonaba canciones que respetaban y enmarcaban el momento de profundo dolor. En tanto, en el medio del cruce, un amigo de la familia pintó dos estrellas amarillas en el mismo sitio del fatal siniestro.

Vale recordar que por el homicidio, por el momento solo está imputado Pablo M., y Germán S. continúa hospitalizado en terapia intensiva con custodia policial. Estos conductores venían corriendo una picada a 132 kilómetros por hora, y después de las 12 de la noche impactaron violentamente con el Citroen C3 en que se dirigía la familia Pizorno a dejar el nene de su abuela para poder ir a trabajar.

Más allá de la cantidad de golpes y heridas que recibió, Cintia recibió el alta médica el domingo pasado. Y desde esa habilitación no paró de multiplicar sus férreos reclamos de Justicia. “A mí no me van a devolver a mi hijo y mi marido, pero esto va a servir para que no pase más. Tienen que cambiar las leyes y poner penas mucho más duras. Voy a hacer Justicia por ellos”, aseguró entre sollozos.

Pasadas las 20.20, Melina acercó en la silla de ruedas a su hermana Cintia al sector de las dos estrellas, con los nombres pintados de Valen y David, y un pedido inquietante de Justicia que quedó atronando entre tantas señales de dolor.