La Ciudad

Se reaviva la idea de aumentar la TGI a las viviendas ociosas

En el Concejo ya son tres los proyectos que plantean subas de hasta 50% para unidades deshabitadas por 6 a 12 meses

Viernes 11 de Junio de 2021

El Concejo reavivó la discusión por la propuesta de aumentar hasta un 50 por ciento la Tasa General de Inmuebles (TGI) a las viviendas desocupadas en Rosario con el objetivo de que haya más unidades para alquilar en la ciudad, en la que se discute si hay entre 15 mil y 80 mil ociosas. Tras una jornada de debate sobre alquileres, hubo polémica y cruces entre diferentes bloques, pero también entre las asociaciones que agrupan a los inquilinos y las cámaras inmobiliarias.

En el Palacio Vasallo hay tres proyectos en debate, de Eduardo Toniolli (PJ), María Eugenia Schmuck (UCR) y Fernanda Gigliani (IP). Los tres plantean la necesidad de elevar la TGI entre 25 y 50 por ciento de aquellas viviendas que se encuentren deshabitadas por 6 o 12 meses, según el caso, y asignar esa sobretasa a diferentes usos dentro de la temática tierra y vivienda.

El mecanismo para determinar si una unidad es ociosa sería medir el consumo eléctrico mínimo equivalente a una heladera. Todos están en tratamiento en la comisión de Presupuesto y se reflotaron el miércoles en una jornada pública de discusión sobre el tema.

Gigliani recordó “los datos que provienen del censo 2010, sumados a otros que tenía el municipio, que indican que la demanda de vivienda supera las 50 mil unidades y que coexiste con 65 mil unidades habitacionales desocupadas. De allí la famosa frase de que hay más casas sin gente que gente sin casa. A eso le sumamos la dificultad de la clase media para acceder a créditos de vivienda, y las 200 mil personas viviendo en asentamientos irregulares”, explicó.

“Hay antecedentes a nivel mundial respecto de desalentar que las viviendas no estén ocupadas. Se supone que uno construye pensando en la gente, no en la especulación. Algo llama la atención en Rosario, que luego del boom de la construcción de 2008 tenemos ese número alarmante. La vivienda ociosa es un problema urbano que el Estado debe combatir”, analizó la edila. Pero admitió que algo que le preocupa es que “los mecanismos que encontramos para determinar qué vivienda es ociosa, el consumo de energía eléctrica de 46 kw, es fácilmente burlable”.

Debate

Por su parte, desde Juntos por el Cambio apuntaron fuerte contra la iniciativa. “Ante toda situación crítica, en lugar de pensar en exenciones aunque sea temporarias, lo único que se les ocurre es ponerse a aumentar impuestos. La ley de alquileres terminó complicando el mercado inmobiliario. Todos los días recibimos la queja de familias que dicen que les dificultó el acceso al alquiler, porque los dueños, ante estos proyectos, suben la guardia y ponen las propiedades en venta”, apuntó el concejal Carlos Cardozo.

El edil se preguntó además: “En medio de esta pandemia, ¿cómo se hace para registrar que un inmueble ha quedado vacío por voluntad de los propietarios o por causas de fuerza mayor?”. En tal sentido, puso de ejemplo “los estudiantes del sur de la provincia que cursan de forma virtual y no vinieron a la ciudad”. Además, se quejó porque “hasta se dijo que se iba a firmar un convenio con la EPE para que saliera a cazar viviendas vacías. Dejen de embromar con meterse y piensen en bajar los impuestos, no en subirlos”, disparó.

Emmanuel Canelli, referente de la Asociación de Inquilinos de Rosario, definió que el mundo está inmerso en dos procesos simultáneos, de “inquilinización constante” y “financierización de la vivienda” y referenció un trabajo del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz que indicó que en Rosario hay 80 mil viviendas vacías.

“Queremos conocer cuántas viviendas ociosas hay, dónde están, por qué están vacías, quiénes son sus propietarios y si están en buenas condiciones. Para que desde allí el Estado genere políticas que incentiven a colocarlas efectivamente en el mercado del alquiler, desalentando la especulación inmobiliaria de los grandes tenedores de viviendas, los corredores inmobiliarios y las constructoras”, afirmó.

En tanto, dijo que los ediles del macrismo que criticaron el proyecto “deberían, por lo menos, tomarse un rato para leerlo. Intentan corrernos el eje acusándonos de ser descontextualizados y oponiéndose sin tener en cuenta que, de aprobarse, ese registro y elevación de la TGI se comenzaría a utilizar posterior a que finalice la pandemia”, señaló.

Cifras que generan contrapuntos

El presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios, Andrés Gariboldi, cuestionó el proyecto que grava los inmuebles ociosos ya que considera que “parte de un diagnóstico equivocado. Los números que se exhiben no son precisos. La Universidad Nacional de Rosario en 2018 tiró por tierra esa cifra de 80 mil inmuebles desocupados en la ciudad y dijo que el porcentaje está en línea con lo que pasa en Caba y en Córdoba, unos 15 mil inmuebles”, detalló.

“El censo del 2010 no está bien desagregado y se tomó un número general. El censista llegaba a un inmueble y encontraba un cartel de alquiler o venta, o tocaba timbre y no lo atendían, lo dejaba asentado como desocupado. Queremos legislar con esa foto vieja de hace 11 años”, lamentó. De todos modos, sostuvo que “pensar en un impuesto que recargue 300 pesos por mes no va a mover a que un propietario quiera llevar el inmueble al mercado locativo, ya que muchísimos han sido llevados a la venta porque el ingreso neto no le reditúa para vivir”.

Los inquilinos le respondieron: “Justamente por esto que plantean, la duda constante en cuanto a cuál es el número de viviendas ociosas, debemos avanzar con el registro estable que plantea el proyecto”, que determina que una vivienda es ociosa cada cierto tiempo sin consumo mínimo de energía. Emmanuel Canelli, referente de la Asociación de Inquilinos de Rosario, marcó que “es clave para dejar de hablar en base a censos que pueden no ser tan rigurosos con este tema, y que tengamos información eficiente y actualizada para delinear políticas públicas acertadas”.

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