La ciudad

Se normalizó el servicio de taxis tras el asesinato de un chofer

Pasado el mediodía se normalizó en esta ciudad el servicio de taxis, interrumpido parcialmente desde esta mañana por los choferes, luego del asesinato de un colega ocurrido el viernes último.

Domingo 20 de Julio de 2008

Rosario.- Pasado el mediodía se normalizó en Rosario el servicio de taxis, interrumpido parcialmente desde esta mañana por los choferes, luego del asesinato de un colega ocurrido el viernes último.

El taxista Hugo Oscar Prado, de 48 años, fue ultimado de un balazo, durante un supuesto asalto, aunque primeramente se le  había anunciado a la familia que se trataba de una muerte súbita.

Tras realizar el velatorio en Corrientes y Cochabamba, un importante número de taxistas se presentó esta mañana para despedir los restos de Prado, en el sepelio realizado en el cementerio de Granadero Baigorria.

El servicio quedó prácticamente sin prestación, por la decisión gremial, tras conocerse el sábado la autopsia realizada en el  Institutó Médico Legal, que estableció que la muerte fue causada por una bala, aparentemente calibre 32, que terminó alojada en el corazón luego de ingresar por el hombro izquierdo.

No obstante, el acatamiento de l a medida de fuerza no estuvo a la altura de ocasiones similares, por ejemplo, cuando en mayo pasado fue asesinado el taxista Sergio Oberto.

Las actuaciones por homicidio se diligencian en la comisaría 15 y la Brigada de Homicidios, con conocimiento de la jueza penal  de instrucción Mónica Lamperti.

Según se precisó, el episodio se registró pasadas las 19 del  viernes, cuando el Peugeot 405 que el trabajador conducía sin  pasajeros por boulevar Oroño al 3500, en la zona sur, chocó una rotonda y subió a la vereda.

Una mujer que estaba cerca llegó al rodado y pidió una ambulancia que trasladó al taxista al Hospital de Emergencias, donde se  informó del fallecimiento “por muerte súbita”.

Los dos hijos de la víctima pidieron la autopsia que autorizó la jueza penal de instrucción Mónica Lamperti.

El estudio estableció que una bala, presuntamente calibre 32 milímetros, estaba alojada en el corazón tras ingresar por el  hombro izquierdo.

El primitivo diagnóstico de muerte súbita quedó así desvirtuado y se calificó el caso como homicidio, que investiga la comisaría 15 y la Brigada de Homicidios. (DyN)

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