LA CIUDAD

Salones de fiesta piden implementar el "baile burbuja"

La alternativa permite que los invitados se muevan al lado de la mesa. Aseguran que sin esa posibilidad, casi nadie quiere hacer festejos.

Lunes 23 de Agosto de 2021

Hace 15 días, los salones de eventos de Rosario fueron habilitados a funcionar como tales, luego de meses en los que debieron readecuarse como bares. Ahora, enfrentan el desafío de responder a los 7 mil contratos que quedaron “colgados” por la llegada de la pandemia, es decir fiestas que estaban pactadas pero no se hicieron. Pero sin la posibilidad de que haya bailes -aducen-, casi nadie quiere reprogramar una boda, cumpleaños ni graduación.

Por eso, la semana pasada llevaron a un Zoom con los ministerios de Salud, Producción y Trabajo un protocolo para que vean si les autorizan poner en práctica el “baile burbuja”, para tener autorizada la que consideran su herramienta más importante. La idea es replicar lo que ya habilitaron otras provincias como Mendoza, Misiones, Salta y Río Negro y Buenos Aires. “Se frenaron las consultas hasta que vean que se libere el baile, sin eso somos un restaurant”, se quejó el presidente de la Cámara de Eventos y Afines de Santa Fe, Iván Hawryluk, que nuclea a 200 firmas de la región.

Este martes vuelven a reunirse en Gobernación, donde intentarán obtener la luz verde para hacer un ensayo de burbujas para bailar al lado de la mesa. Hoy, el protocolo vigente estipula que para entrar a la fiesta se saniticen las manos y se tome la temperatura, y los invitados se sientan en mesas de hasta 8 personas separadas por 2 metros, como en cualquier local gastronómico. Los aforos están reducidos al 50 por ciento, y el horario limitado hasta las 0 los fines de semana y sin baile.

El pedido que hacen es para la única instancia que no tienen habilitada, y consiste en que en determinado momento se pueda subir el volumen de la música, que pasaría de la funcional a algo más movido, y haya una tanda de baile, sin pista ya que la misma se bloquea con mesas. La silla se correría hacia adentro, y los invitados permanecerían bailando en el mismo lugar, conservando la burbuja. “No hay trencito. Si vas al baño o a fumar un cigarrillo afuera, te ponés el barbijo, vas y te lo sacás cuando volvés”, explicó Hawryluk.

“Yo hice 22 eventos en este tramo. Si hubiera tenido esta posibilidad hubiera sido mucho mejor, porque a la gente no la pude dejar hacer nada”, apuntó el referente a modo de protesta, quien considera que “se trata del primer permiso para empezar a volver, algo paliativo pero que sirve”. En un futuro, sueña con que luego se habilite la pista, con barbijo o no, y finalmente quizás el pasaporte sanitario, para lo cual toda la población debería tener colocadas las dos dosis de la vacuna.

Como experiencia alentadora, el organizador de eventos indicó que el sábado a la noche, en la ciudad de Córdoba, Ulises Bueno hizo un show para 1.000 personas que pudieron bailar divididas por corralitos delimitados con mástiles y sogas a dos metros de distancia, en burbujas de entre 6 y 10 personas, grupos de amigos o familias. “Se cumplió a rajatabla, la gente bailó cada una en su lugar y hubo mucho control”, aseguró.

El titular de la cámara advierte que la industria está “devastada y diezmada”, por deudas contraídas por la falta de pago de impuestos y alquileres. Si bien ahora piden ser eximidos del pago de la Tasa General de Inmuebles (TGI) a nivel municipal, reconoce que hubo una asistencia de la provincia con un subsidio que empezó siendo de 50 mil, después 70 mil y después 100 mil pesos, más los programas ATP y Repro para empleados. “Fue para sostenerse. Hicimos lo que pudimos para conservar los trabajadores y salvar las empresas”, marcó.

>> Leer más: Comercios rosarinos castigados por la pandemia piden no pagar la TGI

Lo cierto es que hoy tienen más de 7 mil contratos pendientes para asignar fechas para bodas, cumpleaños de 15 y graduaciones. “Primero iban a comer, después se pudo llevar artistas para ver el show sentados, pero la gran mayoría no aceptó nada y dijo que hasta que no esté habilitado el baile, no hacen el evento. Los graduados 2020 no han tenido su fiesta. Las de 15 no quieren festejar sin una instancia de baile”, sintetizó.

En este marco, aparece el problema del desfasaje inflacionario. Quien contrató para hacer un casamiento en marzo de 2020, firmó en marzo de 2019 y pagó 300 pesos por asado para los invitados, que hoy sale 800. “Te endeudás, porque el dinero lo fuiste utilizando para sostener la estructura”, confesó Hawryluk. Entonces, la situación obliga a pactar ajustes entre las partes, porque todos querían cumplir con lo acordado, pero las condiciones macro no les permitieron hacerlo. Algunos clientes logran ponerse de acuerdo con los organizadores, pero hay muchos contratos que están siendo judicializados.

Excención de TGI

Los salones de fiesta se encuentran dentro de los sectores que este lunes concurrieron al Palacio de los Leones y el Concejo Municipal para pedir la exención del pago de la TGI para paliar la merma de su facturación derivada de las restricciones impuestas durante la pandemia. La nota, que fue firmada también -entre otros- por canchas de fútbol 5 y gimnasios, fue recibida en ambas instituciones con acuse de recibo, incluido un pedido de audiencia a la comisión de Presupuesto y Hacienda del Palacio Vasallo. Desde el mismo cuerpo legislativo ya se produjeron los primeros rebotes.

“Nación y provincia han hecho un esfuerzo enorme con distintas políticas orientadas a sostener la producción y el trabajo: ATP, Repros, créditos blandos y subsidios a distintos sectores. Entendemos que debería haber un aporte local más firme a los sectores del comercio y los servicios que peor la pasaron”, dijo el concejal del PJ Eduardo Toniolli. Para el edil, “no hay peor negocio para un municipio que una empresa cierre: el 10 por ciento de cero es cero, antes de que pase eso es preferible eximirla un tiempo del Drei y de la TGI, ceder un poco de recaudación y después recuperarla más adelante”, propuso.

También se expresó la concejala de Juntos por el Cambio Germana Figueroa Casas, quien recordó que ha acompañado el reclamo al solicitar en varias oportunidades exenciones de ambos tributos para los sectores comerciales que peor la pasaron durante la pandemia. Pero además, advirtió que "los aumentos de la tasa (solo en 2021 un 51 por ciento y un 132 por ciento desde diciembre 2019) los afectan más que a otros, ya que muchos de estos rubros en general utilizan inmuebles de grandes dimensiones".

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