Saborido: "La creatividad no siempre es algo bueno, hay psicópatas creativos a patadas"
El guionista de "Peter Capussoto" hace este domingo doblete en la feria junto a Miguel Rep. Hablarán y dibujarán acerca de sus libros sobre historias del conurbano y el peronismo y Maradona

Domingo 11 de Septiembre de 2022

El programa de la feria invitaba este sábado a escuchar a Pedro Saborido hablar de "La creatividad en Peter Capusotto". Se llenó la sala. La Capital le preguntó justamente sobre el título: "¿Qué es la creatividad?" y el guionista y director del programa de humor político y rock de la tele comenzó a definir por la negativa.

"No es vocación, no son musas, no es don natural, no es meritocracia, no es 'me fumo un porro y sale una idea'". Luego, serio, arriesgó: "Es lo contrario de la resignación: es la tensión entre disciplina y libertad".

Y fiel a su estilo, volvió a las imágenes profanas. "La creatividad no aplica solo a los publicistas o a los artistas, sino también a los odontólogos, a los que arreglan lavarropas o quieren hacerse un mango" y cerró: "La creatividad no siempre es algo bueno tampoco, hay psicópatas creativos a patadas".

Así, habla Saborido. Un poco con humor y siempre muy en serio. A veces lo hace junto al actor Diego Capusotto. Hace tanto tiempo que trabajan juntos que muchos creen que son siameses. Pero no. Este domingo, a las 19.30, Saborido hará yunta con otro de sus amigos: el dibujante Miguel Rep.

Presentarán, un poco charlando y otro poco dibujando, tres libros. "Una historia del conurbano" y "Una historia del peronismo", ambos de Saborido, y "Diego, nacido para molestar", sobre Maradona y de Rep.

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Se espera que también lo hagan con un poco de humor, siempre en serio, con creatividad y a sala llena. Pero antes de esta cita se puede leer acá posiciones en clave Saborido.

—No es la primera vez que venís a la Feria del Libro en Rosario. ¿Qué rescatás de estos espacios culturales y comerciales?

Rescato algunos aspectos paradójicos. Las salas en general se llaman "Borges", "Arlt", "Bioy Casares" y los libros que más se venden no son de literatura. También se da otro fenómeno y es que hay un auge de literatura para adolescentes mientras los adultos repiten de que "los pibes no leen". Nos movemos entre slóganes: " la gente no lee" o "hay que escribir corto". Yo creo que cada vez hay más formatos y pueden convivir todos: el teatro, la pintura y los libros no murieron por la televisión, la radio o la computadora, el cine no murió por Netflix. Sólo se multiplican las formas. Las ferias como estas que son gratuitas también son un paseo para mucha gente, como la bienal de Escultura de Chaco, manzanas enteras donde se mezcla el arte con la venta de camperas o repuestos del automotor, pero yo lo veo bien, gracias a eso la gente se acerca.

—¿Tu presente laboral tiene que ver con eso que decías de no resignarse y tener creatividad? Porque tengo entendido que cuando tenías 19 años fuiste microfonista en la película "Esperando la Carroza", a los 20 hiciste radio (N.de la R. "La luna con gatillo", FM Avellaneda) y soñabas con ser director de cine o periodista.

Casi todo lo que hago está más basado en mi limitación que en mi capacidad. La creatividad es un momento donde uno puede transformar una situación, ahí uno estructura una idea nueva: un cuento, un sketch o qué hago en un día libre. No digo que sea fácil ni que se pueda hacer solo, pero la resignación es lo peor, una condena a uno mismo, es congelarse a como sos o lo que podés hacer. La vida de la mayoría de las personas siempre parece que les obliga una conducta a seguir: "tengo tal edad y me dedico a esto, me jubilo y me dedico a ser un pelotudo, ya tengo una profesión y mirá si me voy a poner a hacer otra cosa". La directora del colegio de mi hijo, les dijo cuando terminaron séptimo. "Chicos, yo me voy a retirar y a los 60 años me di cuenta que me gusta la jardinería, así que no se sientan presionados a elegir ya lo que van a hacer toda la vida". A esto me refiero, a que se puede cambiar, se puede aprender otra cosa. Hay gente que te dice, "pero yo solo sé manejar un taxi" y puede ser, pero tal vez el tipo se da cuenta que puede manejar pero hacer otra cosa. Claro, también puede manejar y dedicarse al choreo, la creatividad no siempre es algo bueno tampoco. Hay psicópatas creativos a patadas. Pero bueno, sí de joven quería ser otras cosas, pero no me salió. Entre lo que uno desea y el objeto deseado hay una distancia tremenda.

—Eso pasa también con el amor y con la vida misma, ¿no?

Sí, claro. El deseo es desear pero si alcanzás lo deseado se termina el deseo. Y cuando me di cuenta que no iba a ser ni director de cine, ni periodista ni músico, no iba a dejar que el deseo me arruinara la vida. Suena mediocre, algo confortable, pero para nada. Soy un tipo inconformista, pero no quiero amargarme todo el tiempo. Digo, yo supe hacer el guión de "Peter Capusotto", pero no sé si sé hacer otra cosa. Si me pedís que te haga el guión de una miniserie de Aldo Pedro Poy no sé si podré, no sé hacer de todo. Pero cuando se dio la posibilidad de hacer radio la hice, de hacer televisión, hice, de escribir libros, los escribí. Aunque no me considero ni un escritor, ni un tipo de radio o televisión, sí creo que sé contar. Y además, no trabajé solo, trabajé con Diego y con todo un equipo y, la pasamos bien.

—¿Qué es pasarla bien trabajando?

Hacer algo potable y controlar la situación. No es que me importa una chota el producto, quiero que esté bien. Siempre digo que nuestro programa tenía escala de garage, si crecía mucho perdía la gracia de hacerlo, no laburábamos de la misma manera, Diego y yo no nos sentíamos tan omnipotentes para creer que podíamos hacer algo bueno en cualquier circunstancia. Ojo, hay gente que cree que cuando su producto es más grande es mejor: tipos que ponen un restaurante, les va bien y ya quieren poner otro y otro, ese es para ellos el mandato, eso es para ellos el éxito. En cambio creo que nosotros hacemos algo con más prestigio que masividad.

—¿Vos te referís a lograr que en "Todo por dos pesos", por ejemplo, fuera nada menos que Cerati a cantar "Llamen a Mou que Larry está en cualquiera"?

Claro, y cantaba y tocaba en serio e iban también otras bandas, porque además la pasaban bien. A Cerati, La Renga, Los Piojos o La Bersuit, no les preocupaba si los veía mucha gente, venían a un lugar que les gustaba estar, venían a divertirse. Qué se yo, Tinelli es masivo pero no tiene prestigio.

—¿Y quienes legitiman ese prestigio?

Las usinas son las clases medias y altas ilustradas, el periodismo y la crítica hablando bien de lo que hacés. Tinelli no tendrá prestigio para esos sectores pero sabe competir por el ráting a gran escala y nosotros no sabemos hacerlo. Ahora bien, volviendo a la creatividad, a divertirse y jugar: el juego también tiene reglas, no es tirar cualquier verdura, todo tiene reglas, límites. Hay que ver el contexto y el objetivo donde se tira cualquiera, por empezar si una idea no es realizable no es buena idea. Y además, ¿vos hacés todas las notas que querés? Seguro que no. Y yo muchas veces no tengo ganas de pensar chistes con Diego un lunes a las cuatro de la tarde, pero debemos laburar y en equipo.

—Vos decís que el peronismo, a diferencia de la izquierda o el radicalismo, tiene humor. ¿Por qué?

Quizá porque así sobrevive a sí mismo, es tan variado lo que está adentro, tan plebeyo que tiene que tomar una distancia irónica para sobrevivir. El peronista se ríe de sí, el radical y la izquierda, no. Todos dicen "el peronismo es una bolsa de gatos" y quizá lo sea pero los gatos también aprenden a convivir. Hasta Duhalde que parece el más parco tiene humor, Menem, Néstor, Cristina tuvieron y tienen humor. Perón tenía mucho humor, pero además los peronistas se ríen de sus íconos. Con Evita no pasa lo mismo, la figura de Evita tiene un velo más sacro que la deja aparte de los chistes. Mi viejo y mi tío hacían chistes de peronistas, algunos podrían decir que eran gorilas, pero no, porque eran chistes sobre el peronismo en sí mismo. No he visto a radicales, liberales o comunistas hacer chistes, en ellos no hay humor sobre sus íconos. Ya conté esta anécdota alguna vez pero habla de esto que digo. Dice que un día, Borges, grande y ciego, va a cruzar la calle y un montonero le da su ayuda. Borges accede. En la mitad de la calle el monto, para meterle miedo y bromear, le dice “¿Y si lo abandono aquí? sabe, yo soy peronista”, a lo que Borges le responde, “no se preocupe, yo también soy ciego”.

—Hoy se habla mucho de odio pero ustedes con Diego crearon dos personajes odiadores como Micky Vainilla o cabrones como Violencia Rivas mucho antes de este momento en que se habla tanto del tema.

A esos personajes no los quisimos hacer, te los vas encontrando; ojo podés hacer personajes al modo de un publicista: te piden una publicidad de tapa de empanadas y la hacés. Pero esto no funcionó así. El de Micky surgió, por ejemplo, luego que escuchamos a una recepcionista decir que ella no viajaba en tren a su casa porque "estaba lleno de negros". El odio, el espanto, el desprecio, el asco están siempre, pero a veces no se hace notar tanto. Es más fácil y divertido odiar que querer. Querer implica reglas y asuntos. En cambio el odio va para un lado y listo y cuando algo roza los fusibles del país, dejás que el agua se caliente demasiado o la Pelopincho rebalse; cuando se pasa el límite de lo tolerable, cuando hay un desborde...el odio sale y estuvimos a punto de ese desborde si la bala salía. Estamos hechos de límites, el cuerpo los tiene, las acciones las tienen, la vida la tiene, por eso nos morimos.

—¿Y el peronismo hoy tiene límites?

Está entero como siempre.

—Y la derecha?

Entera como siempre. Todos suben y bajan, mirá los radicales, parecían que no existían más y ahora están rompiendo el techo.