Domingo 26 de Diciembre de 2021
En 30 años Rosario prácticamente duplicó el parque automotor y sin embargo tiene menos inspectores que en 1992 para controlar el tránsito. Así, las postales de calles embotelladas, doble fila a toda hora y en todo lugar y hormigoneras descargando material en pleno centro y en horarios pico, son moneda corriente.
Según datos aportados por el Sindicato de Trabajadores Municipales, en el año 1992 existían en funciones 180 inspectores de Tránsito y 200 pasantes para controlar un parque automotor de unos 350 mil vehículos.
Hoy, en Rosario trabajan 165 agentes para controlar un parque automotor de 600 mil rodados que circulan a diario por la ciudad.
Mientras tanto, la ciudad se prepara para poner en práctica el Código de la Convivencia, la gran apuesta de la actual gestión municipal que en 348 artículos castigará las infracciones y fotomultas, que sancionarán 27 contravenciones.
El año que expira termina en materia de labor de los agentes de Tránsito con más de 1.600 remisiones al corralón, más de 450 cortes de tránsito, 3.700 controles y 6 mil actas labradas.
Los datos hablan por sí solos. Si en 1992 había 180 inspectores de tránsito, en el 2000 se habían incrementado a 220 y habían sumado 240 pasantes para controlar una parque automotor de unos 400 mil. Pero en 2021, la cifra de agentes de Tránsito se redujo a 165, sin pasantes y con una plaza de vehículos estimada en 600 mil unidades.
El déficit, según detalló el gremio, se replica en otras áreas. En la ciudad están habilitados unos 70.000 comercios e industrias, se produjeron en la pospandemia decenas de espectáculos masivos y partidos de fútbol. Pero para todo este sector existen 110 inspectores, y 4 expertos técnicos.
También se debe tener en cuenta la disolución de la ex Guardia Urbana Municipal (GUM), que pasó a denominarse Control de Proximidad y tiene 170 empleados de flamante uniforme blanco, celeste y negro.
El faltante que acusa el gremio tiene un antecedente inmediato. A la hora de la discusión del presupuesto 2022, sus autoridades pegaron el grito en el cielo cuando la Intendencia buscó congelar la planta en unos 11.500 agentes y no sumar ingresos. “Harían falta al menos unos 250 nuevos”, había dicho su titular, Antonio Ratner. Sin embargo, los acuerdos políticos lograron imponer la voluntad del intendente Pablo Javkin, quien buscará no generar rojo financiero y equilibrar aún más las cuentas públicas.
Desafíos
Con este debate en torno a la cantidad de agentes necesarios para controlar la ciudad, la actual administración enfrenta dos desafíos por los próximos dos años de gestión.
El Código de Convivencia, con 348 artículos en los que se sanciona la extorsión de cuidacoches, delitos ambientales, acoso callejero, daños al mobiliario urbano, responsabilidad de los padres ante infracciones de menores de edad, la participación de vecinos a la hora de denunciar faltas y la puesta en marcha del juicio por jurados para infracciones graves.
En este punto, la creación de juicios por jurados vecinales viene con fuerte acción de la figura del procurador, quien puede solicitar esta herramienta para faltas graves, como multas por videocámaras con la digitalización del acta, juzgamiento y notificación al infractor.
Y tal como anunció el Ejecutivo para los primeros meses del año que viene deberá estar en marcha el nuevo sistema de fotomultas. Antes, las cámaras estaban solo en 11 puntos de la ciudad, esta propuesta en marcha incluye 70 puntos fijos de control y la sanción de 27 infracciones en vez de las seis que se controlaban con anterioridad.
Entre las contravenciones a captar figuran el cruce de semáforo en rojo, exceso de velocidad, invasión de ciclovías, intromisión de carriles exclusivos del transporte, giros prohibidos y estacionamiento indebido. Se estima que estará en funcionamiento a mediados de noviembre. Un cambio radical a la hora del cumplimiento de las normas que vendrá con un fuerte debate en cómo y con qué fondos se podrán hacer acatar.
