La Ciudad

Rosario tiene cupo trans: suma cuatro trabajadoras y un trabajador a sus espacios

La Municipalidad cerró el proceso de selección y concretó la incorporación cumpliendo con la ordenanza votada en 2016 en el Concejo

Jueves 24 de Diciembre de 2020

Mariana Fregenal es chef y a partir de ahora será parte de uno de los centros de protección para mujeres víctimas de violencias de género. Santiago Quizamás integrará el equipo interdisciplinario de la Dirección de Diversidad Sexual, donde sumará su experiencia como militante. Virginia Rivero estará en atención al público, igual que Xiomara y Mariana Braccani. Los cinco varones y mujeres trans fueron parte del proceso de selección que llevó adelante la Municipalidad para la concreción del cupo laboral trans, y les permitirá a partir de ahora ser parte de la planta de la Municipalidad. Es la primera vez que acceden a un trabajo formal, en blanco, con aportes y obra social, situación que los incluye mucho más que en el mercado laboral. Toda una apuesta a “una sociedad más justa y diversa”, como las mismas seleccionadas y seleccionados lo afirman.

Así como sucedió en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) días atrás y como se espera que avance a nivel provincial, la ciudad cerró el proceso de selección y concretó la incorporación de cinco personas trans a la planta municipal. Un paso clave que no solo da cumplimiento a una ordenanza aprobada por el Concejo Municipal, sino que además responde a la pelea que las organizaciones de la comunidad LGTBIQI+ sostienen desde hace años para lograr acceder a un empleo, pero también como parte del reclamo de una reparación histórica.

Se trata de una población atravesada por la exclusión de sus familias primero y por la exclusión social después, sometida en más del 95 por ciento de los casos al trabajo sexual, ya que las posibilidades de acceso a la educación y al mercado laboral, sobre todo, son casi nulas, lo que se traduce en una expectativa de vida que apenas alcanza los 40 años.

“El cupo trans es el resultado del activismo y de la lucha de los colectivos de la ciudad, y desde el Estado tenemos la obligación de garantizar su cumplimiento”, destacó la secretaria de Género y Derechos Humanos, Mariana Caminotti. Y de hecho la ordenanza aprobada en el Concejo en 2016 es un proyecto que ingresó presentado por las organizaciones Vox y Putos Peronistas.

Sobre la concreción y el sostenimiento del cupo trans, la funcionaria indicó que se trata de “una política propositiva de inclusión, necesaria para poder garantizar derechos a una de las poblaciones más vulneradas en la actualidad y que a apunta a generar una mayor autonomía y construcción de ciudadanía, fortaleciendo capacidades y posibilitando otros proyectos de vida”.

Martín Clapié, director de Diversidad Sexual y quien estuvo al frente del proceso de entrevistas y selección, también con la participación de las organizaciones del colectivo travesti trans, señaló que “para todo el equipo fue muy importante haber llegado finalmente a esta instancia, porque el proceso de selección fue realmente arduo, ya que cada una de las personas que se presentaron en la convocatoria estaba muy preparada y nos representó un verdadero desafío”.

Hacerse visible

Mariana Fregenal tiene 42 años y le sobra entusiasmo. Trabajará en uno de los centros de protección para mujeres víctimas de violencias de género. No celebra solo su propia posibilidad, también le da centralidad a sus compañeras seleccionadas, que estarán en el sector de atención al público en los Centros Municipales de Distrito. En ese marco no deja de destacar la importancia de que ocupen esos espacios como “una oportunidad para que las personas que se acercan allí todos los días puedan conocer otras realidades, para que nos hagamos más visibles”.

Santiago, por su parte, está junto con Mariana entre los mayores de 40, es papá trans, participó de espacios de militancia y con esa experiencia desembarcará en el equipo interdisciplinario de la Dirección de Diversidad Sexual.

“Para el colectivo de las trans masculinidades es un paso gigante. Poder colaborar con el colectivo es fundamental, ya lo veníamos haciendo, pero ahora nos toca otra instancia, otro camino. Y el cupo es un aporte y una apuesta a una sociedad más justa, más diversa”, indicó.

Mariana Braccani es periodista, se había presentado a diferentes convocatorias, pero nunca logró un empleo. “Estoy agradecida y feliz. Siento que me va a cambiar muchísimo la vida, porque con la pandemia muchas de nosotras nos quedamos sin trabajo. Nuestro colectivo tiene un montón para aportar a la sociedad, porque por ser diferentes no dejamos de ser personas. Podemos estudiar, desarrollarnos y ojalá esto sirva para abrirle camino a mucha más gente”.

Virginia, de 32 años, será junto con Mariana y Xiomara las que se desempeñarán en atención al público, y no oculta la conmoción que le provoca obtener un trabajo. “Esto me cambia la vida por completo, porque este es un trabajo digno. Entonces, desde ya, te levantás con otra onda. Me dignifica. Es una salida de todo”, lo sintetiza.

Xiomara, que es misionera pero desde los 9 años vive en Rosario, admite que la tuvo “más fácil” que otras compañeras y compañeros. “Conté con el apoyo de mi familia, sobre todo de mi hermana, que fue la persona que me incentivó a estudiar”, recuerda la joven de 28 años, pero sobre todo destaca la lucha en plural. “Sin el impulso y sin la lucha del colectivo, esto no hubiese sido posible”, afirma.

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