Rosario recuperó una bajada de acceso público al río que se encontraba abandonada
Se trata de la bajada Génova, un acceso fundamental para los vecinos que viven en la zona de la isla El Espinillo y cruzan para abastecerse en la ciudad

Miércoles 25 de Agosto de 2021

Rosario recuperó una bajada pública de acceso al río, obra que había quedado postergada desde la época de la última dictadura cuando el gobierno de facto ensanchó bulevar Avellaneda para construir el estadio mundialista. Se trata de un acceso fundamental para los vecinos que viven en la zona de islas y cruzan de manera frecuente a la ciudad para abastecerse de insumos y acceder al servicio de salud. El logro responde a una articulación entre la Multisectorial Humedales, la Municipalidad de Rosario, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y el Conicet.

"Es un gran logro para la ciudad y forma parte de la recuperación histórica de un espacio público vedado desde la dictadura, que favorece el acceso de quienes viven del otro lado del río, tanto en términos económicos, de salud y de movilidad", destacó Macarena Romero Acuña, integrante de la Multisectorial Humedales.

El nuevo acceso al río a través de calle Génova quedó inaugurado este miércoles, aunque la finalización de obra está prevista para la semana que viene. Este espacio es utilizado principalmente por gente que vive en las islas El Espinillo y La Invernada que cruza el río para acceder a la ciudad de Rosario en busca de insumos, alimentos y atención sanitaria. Esta bajada pública se encontraba en mal estado pero ahora tiene una renovada escalinata y lleva impresa fragmentos de la canción "Oración del remanso" de Jorge Fandermole.

Las obras, en detalle

Si bien esta bajada ya existía, la zona estaba deteriorada y el espacio para amarrar era reducido, al tiempo que de noche la visibilidad era escasa.

Es por eso que las instituciones se pusieron en contacto con el municipio rosarino para llevar adelante este proyecto que incluyó la limpieza y desmalezado del sector, una nueva vereda de hormigón desde el estacionamiento hasta un playón del mismo material que conecta con una escalera para acceder al río, el playón, un tabique de hormigón de borde, mejoras en el muelle y una escalera para acceder al río.

Además de mejorar la accesibilidad, esta obra busca revitalizar la zona y embellecer el paseo costero. El proyecto estuvo a cargo de las secretarías de Obras Públicas y de Ambiente y Espacio Público.

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La bajada se encuentra entre el club Rosario Central y la arenera.

Las tratativas para llevar adelante la remodelación comenzaron en octubre del año pasado y las obras se pusieron en marcha en mayo de este año gracias a la articulación entre el municipio, la UNR, el Conicet y la multisectorial. Así, se llevaron a cabo investigaciones y diálogos necesarios para recuperar este espacio público que se encontraba abandonado, pero que este miércoles fue inaugurado por el intendente Pablo Javkin como obra pública dentro de las remodelaciones que se vienen realizando en la franja del río.

La historia de la bajada Génova se remonta a la época de la última dictadura, cuando el gobierno de facto realizó las ampliaciones en las avenidas Avellaneda y Colombres y el Gigante de Arroyito para el Mundial de Argentina 78. Previo a esto, el espacio de la bajada era un paseo de pescadores y punto de venta de pescados frescos en la ciudad, además del punto de acceso para quienes vivían en el río.

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"Se hicieron las ampliaciones de la avenida y en el momento de trabajo se dejó de mantener esa calle como pública, nunca se le hizo el alumbrado y desde el 90 hasta la actualidad comenzó a haber avances y mantenimiento de los vecinos", recordaron desde la Multisectorial para apuntar que con los avances inmobiliarios en la zona, la arenera, el club y la bajante del río se tornó "muy dificultosa para la gente del río, puesto que tampoco se sabía que era una calle pública".

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Los trabajos comenzaron en mayo de este año.

La bajada de Génova y el río es una de las dos únicas bajadas públicas que actualmente quedan en la ciudad dentro de los 18 kilómetros de costa. Este espacio es utilizado principalmente por gente que vive en las islas El Espinillo y La Invernada. Las familias y escuelas isleñas acceden a la ciudad en busca de insumos, alimentos y atención a la salud por esta bajada pública, que hasta mayo de 2020 se encontraba en condiciones de deterioro.

"Estamos felices por esta conquista colectiva y anhelamos seguir recuperando nuestras costas rosarinas y el río Paraná", destacaron desde la Multisectorial.

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La remodelación de la bajada Génova quedará terminada en breve.

"Un reclamo reiterado"

“Era un reclamo muy reiterado, tanto por la Multisectorial Humedales como por la Asociación Civil Carlos Bocacha Orellano y de los pescadores que cruzan desde El Espinillo a la ciudad”, valoró el intendente Pablo Javkin este martes 24 de agosto desde el lugar, y resaltó que el pedido era “tener una bajada pública para pescadores con condiciones de seguridad, que no genere riesgos, y con el esfuerzo de ellos hemos plantado esto que es un primer mojón en esta bajada Génova”.

El intendente explicó que el renovado acceso ya se puede utilizar. “Está lista la escalera, la barranca se reforzó y ya nos permite tener un punto público sobre la costa que pueda ser aprovechado por los pescadores y por quienes salen a remar también”.

“Es un nuevo espacio frente al río Paraná”, destacó Javkin, quien estuvo acompañado por las subsecretarias de Ambiente, María Cantore, y de Obras Públicas, Jorgelina Paniagua. Y, para cerrar agregó: “Es un espacio activo, no sólo de contemplación, sino fundamentalmente para facilitarles el ida y vuelta a quienes habitan la isla y a quienes trabajan en el río”.

"Estamos muy agradecidos"

Gabriel Callegri vive en El Espinillo desde hace 49 años y lleva muchos años luchando para lograr una bajada pública. "Esta bajada sirve para las comunidades que vienen del Charigué, El Puntazo, lo usan muchas comunidades, en especial la nuestra que es El Espinillo", destacó.

El sector atravesó por diversas situaciones desde las reformas del espacio en plena dictadura hasta su cierre. Después hubo corrimientos y "finalmente se logró que se vuelva a abrir", celebró Callegri, quien recordó la época en que "se privatizó, pusieron portones, teníamos que pedir permiso para poder llegar a la ciudad, para hacer las compras diarias y poder vender nuestro pescado".

"Y después empezamos a luchar, a pedir ayuda, mucha gente se comprometió y ayudó. Ahora llegamos, conseguimos un logro, esto es público", festejó el isleño y completó: "Hicieron una escalera, mejoraron la costa, estamos muy contentos con el logro obtenido por todos".

Por su parte, Sandra Molina, su compañera de vida, subrayó: “Llevamos mucho tiempo pidiendo un lugar para la gente de la isla, para venir a hacer los mandados, traer los chicos a la escuela, ir al hospital y es el único lugar que tenemos para bajar, para venir a la ciudad”, dice, y menciona casos de emergencias, trámites, “es el único espacio que tenemos, estamos agradecidos por haber encontrado una respuesta y que hayan arreglado todo este sector para quienes venimos de la isla”.

Sandra cuenta que en El Espinillo viven unas 30 familias que se sustentan de la pesca y, además, crían animales. Para finalizar destaca el gran trabajo que han realizado organizaciones no gubernamentales: “Fue una movida muy fuerte para nosotros, estamos muy agradecidos”.