Martes 05 de Marzo de 2024
Rosario atraviesa el brote de dengue más grande de los últimos diez años. Este martes, según informó Salud municipal, el total de los confirmados en la última temporada, que va desde agosto del año pasado a febrero de este año, es de 8.400. La mayoría de los contagios son autóctonos (no relacionados con viaje al exterior u otras provincias).
Para comparar, vale analizar lo sucedido en 2023, donde la ciudad tuvo durante todo el año un poco más de 4.000 contagios.
¿Cómo se hace el diagnóstico? Las opciones son dos: por detección de anticuerpos en sangre o por nexo epidemiológico. En este brote, como sucede habitualmente cuando los contagios empiezan a subir, se recurre al diagnóstico por nexo. Esta modalidad se utiliza habitualmente en epidemias, como ocurrió en algunos picos de casos de Covid.
A nivel público, solamente se testea para dengue por laboratorio a los menores de 3 años, a los mayores de 70 años y a personas de todas las edades que tengan comorbilidades (diabetes, problemas inmunológicos, enfermedades crónicas severas). También se hace el análisis a quienes estén internados con síntomas compatibles con dengue.
Los viajeros que lleguen de países limítrofes con gran cantidad de casos como Paraguay o Brasil (donde hay un gran brote y circulan los cuatro serotipos) también son testeados si presentan síntomas.
Todos los días se confirman nuevos diagnósticos. La mayoría de los enfermos presentan síntomas leves o moderados. Pero en febrero se registró el primer deceso en la ciudad en el marco de este brote. La víctima fatal fue un hombre de 38 años.
>>Leer más: El municipio confirmó el primer fallecimiento por dengue en Rosario en 2024
En Rosario hay población instalada del mosquito transmisor, Aedes aegypti. El aumento de la lluvia, la humedad y el calor, genera que cada vez sean más los meses del año en los que hay circulación viral y casos confirmados.
En la Argentina, el primer enfermo de dengue se diagnosticó hace 27 años y desde entonces ha habido períodos más críticos que otros.
Llegó para quedarse
El 2023 ya fue un año complicado para Rosario (y Santa Fe en general) en lo relativo al dengue y se estima que el 2024 no será mejor. Las condiciones climáticas con mayor aumento de la temperatura y períodos de lluvia abundante brindan las condiciones propicias para nuevos brotes, además, la circulación del virus ya es constante en muchas provincias del país: en esos territorios la enfermedad se considera endémica. Esto es algo que podría pasar este año en Santa Fe.
Empezó a suceder que la presencia del mosquito que produce la enfermedad ya se advierte a lo largo del año y no solamente en las temporadas que solían ser las más críticas como la primavera y el verano.
Rosario tuvo brotes muy importantes en la última década (el 2016 registró una gran cantidad de casos leves, moderados y severos). En 2020 hubo varios fallecidos por esta causa. En marzo y abril de 2023 los casos llegaron a duplicarse en Rosario cada 48 horas e incluso se sumaron varias personas con chikungunya (que también se transmite por picadura de este insecto). Pero esta temporada de finales de 2023 y principio de 2024 se está llevando el récord.
El mosquito se cría dentro de los hogares (casas, departamentos) en patios y balcones, en todo objeto que pueda acumular algo de agua, incluso en mínimas cantidades, como una tapita de gaseosa o bebederos de animales.
"¿Tengo dengue?"
“El hecho de vivir en Rosario, tener fiebre y otros dos síntomas compatibles con la enfermedad ya nos permite hacer un diagnóstico por nexo, sin necesidad de recurrir a un análisis de laboratorio”, explicó a La Capital Matías Lahitte, infectólogo, a cargo del área municipal de Epidemiología.
¿Cuáles son los síntomas? Fiebre. Dolor detrás de los ojos. Dolor de cabeza. Dolores musculares y de articulaciones. Náuseas y vómitos. Cansancio intenso. Aparición de manchas en la piel. Picazón y sangrado de nariz y encías.
Si una persona o familiar, de cualquier edad, se encuentra en esta situación es muy importante comunicarse con el servicio médico habitual o acercarse a una guardia. Es fundamental no automedicarse.
Si bien no hay un tratamiento específico es crucial controlar los síntomas.
Todo paciente requiere una evaluación médica y un seguimiento por si aparecen signos de alarma.
Las complicaciones, entre quienes adquieren la infección, se producen en general, por la demora en la consulta por desconocimiento o por minimizar los síntomas.