Viernes 19 de Noviembre de 2021
Pocos entendían qué pasaba este jueves en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). No era para menos: los acostumbrados a ver caminar por "La Siberia" a docentes y alumnos, esta vez se vieron asaltados con 32 personajes de ajedrez, algunos blancos, otros negros, vestidos con capas y coronas, levantando banderines con alfiles y torres, o llevando en sus manos caballos y mazas de plástico como verdaderos jinetes y peones y al ritmo de una melodía épica.
Por suerte, rápidamente la decana, Soledad Cottone, aclaró por micrófono y desde el Salón de Usos Múltiples (SUM) de la facultad, que no se trataba de un delirio ni alucinación ligadas a la salud mental que tanto se pone en debate allí.
La casa -explicó la directiva- se había transformado en el escenario del VIII Torneo de Ajedrez "Jaquematean2.0": un combate humano, presencial y virtual en simultáneo, del que participaron 400 escolares de 4to a 7mo. grado de cuatro escuelas de la zona sur de la ciudad, tanto de barrio La Tablada como República de la Sexta. Y tanto la decana como el rector de la UNR, Franco Bartolacci como las maestras de las escuelas Nº6.430, Isabel La Católica; Nº 615, República del Perú; Nº58, Alberdi y Nº 57, Juana Blanco, fueron parte del público.
Pero, quién llegó hasta acá se preguntará, ¿cómo fue toda esa mezcla posible?
Las respuestas son varias: la primera podría ser, porque la UNR se abrió a las infancias que hasta hace años estaban solo acostumbradas a deambular mendigando por los salones. Ahora se relacionan con ellas a través de organizaciones barriales como Jaquemateando, que hace años trabaja con niños y niñas jugando al ajedrez o con el dispositivo territorial comunitario (DTC Cepla) del barrio La Sexta que pone el foco en la prevención de consumos problemáticos, desde el Sedronar y la UNR.
La segunda respuesta se conectaría con la buena disposición de las maestras que no dejaron que la pandemia les vuelva aguar la fiesta como el año pasado. Esta vez decidieron acompañar a los escolares en este torneo y hacer que confeccionen sus ropas del medioevo para participar.
Y la tercera, y tal vez no la última, tendría que ver con el equipo DCM Team Producciones de la UNR, que dirige Fernando Irigaray que diseñó los trajes y el tablero gigante e instaló cámaras, sonido y todo tipo de aparatos audiovisuales para que el partido se juegue a la vez en las bibliotecas y patios de cada escuela y en el SUM, decorado especialmente con antorchas, estandartes y hasta el puente colgante de un castillo.
"Esto es complejo, pero con buena conexión puede lograrse, por eso es importante que todas las escuelas cuenten con ella", le dijo Irigaray a La Capital dejando en claro que toda la jornada lúdica, entre medieval y contemporánea, se realizó entre instituciones educativas públicas y se pudo ver en vivo por el canal de Youtube de la facultad https://youtu.be/JWwDEmys0bY
La partida
El amplio SUM de Psicología estaba alborotado, dispuesto al despliegue de tres partidas, de 20 minutos cada una, con 2 minutos como máximo por jugada. Unos filmaban por acá, otros estaban conectados a computadoras con pantallas en mosaico: partidas en cinco espacios diferentes, algunos más daban vueltas con sus cámaras de fotos en mano, unos más sacaban sus celulares para registrar todo. Y mientras todo eso pasaba, dos grupos encabezados por sus respectivos rey y reina atravesaron el rastrillo de la fortaleza, cruzaron el puente levadizo y se pararon sobre un damero dispuesto en el piso.
"Ahííí!!", gritaron las negras como aullido de batalla. Mientras las blancas sin quedarse atrás les respondieron, "Ahuuu!".
Se trató de las 32 piezas humanas que se cruzarían en combate. Las blancas, representadas por alumnos y alumnas de República del Perú e Isabel la Católica; las negras, por los de Juana Elena Blanco y Alberdi.
Todos y todas con capas en sus espaldas y circunspectos, con espadas doradas, caballos en las manos, mazas de peones. Debajo con buzos y zapatillas y hasta un rey con ojotas: completamente dispuestos a ganar.
Se largó el primer movimiento por parte de las blancas: "peón A4". La jugada fue decidida por el alumnado apostado en sus respectivas escuelas y fue repetida, a veces con algo de demora (delay), por dos animadoras ubicadas en la sala. La pieza negra se movió bajo la mirada atenta de un árbitro de Jaquemateando, Diego Medina, y la fiscalización de dos alumnos que bajo la figura de capitanes replicaban la jugada en un tablero de tamaño real.
Entre los capitanes se los vio muy atentos a Maite Zabala, de séptimo, del Alberdi, a Bruno Espíndola y a Tiziano Mikea Sandoval, de 5to. de República del Perú y a Maximiliano Acevedo, de 4to. de la Juana Blanco, quien al verse entrevistado por este diario quiso mandar un saludo a su familia. Cumplimos acá.
La primera baja fue para el equipo de las negras. La peona Anabella Albornoz, de 6to. grado debió salir del tablero tras un "desplazamiento suave" de una pieza contraria, según explicó a este diario.
"¡Ordene a su ejército!", gritó prepotente en un momento el Rey Negro al ver que algunas piezas descansaban sobre sus caballos. Y el Rey Blanco le contestó: "¡Preocúpese por el suyo!".
Las animadoras preguntaron si querían decirles algo a sus compañeros que dirigían las partidas desde las escuelas y una pieza gritó: "¡Hola, me están extrañando por allá?". Cerca de él otra pieza alertó a los presentes: "¡Uia! se me rompió la espada!"
Otro peón, ahora uno blanco, salió de la partida. Esta vez fue Mirco Ramírez, del 7mo de Isabel la Católica. Se fueron sumando otros que comentaban: "Me comió un peón, me dolió pero no tanto", dijo un alfil. "Perdimos una batalla pero no la guerra", comentó otra pieza.
Al término de una jugada, el ejército de las negras festejó como en una cancha de fútbol, meta alarido y con los brazos en alto. Ambos rivales descansaron unos minutos, intercambiaron roles (algunos ocupaban el lugar de capitán, otros de piezas); una especie de "canchero", en lugar de regar el campo de juego le pasó un trapo al tablero y todos volvieron al ruedo.
Así fue el juego que había comenzado a las 10, hasta hasta pasado el mediodía. Los organizadores aseguraron que todo terminó en triple empate pero con reconocimiento por igual a cada escuela.
Y en nombre de sus colegas, una maestra, Viviana Ochoa de 7mo grado de Isabel la Católica dijo: "Estar acá requiere de concentración, silencio y paciencia, por parte de los chicos, pero lo más importante es el trabajo en equipo que logran jugando. Nada mejor para terminar un año tan difícil por la pandemia".
En un momento, el rector y la decana agradecieron a todos por la movida. Y Bartolacci se animó a una promesa. "La próxima vez venimos vestidos de Rey y de reina". Más de uno tomó nota. Un cierre tan fantástico como toda la jornada.