La ciudad

Revistas barriales, la pasión por contar las historias de cada rincón de la ciudad

La mayoría, según explican sus editores responsables, surgieron como una necesidad de los vecinos de verse representados en un espacio que no hallaban en los grandes medios.

Domingo 23 de Junio de 2013

En Rosario coexisten innumerables publicaciones barriales, entre revistas y periódicos, que llegaron y se instalaron en cada rincón de la ciudad en distintas épocas, por diferentes motivos y de diferentes formas. La mayoría, según explican sus editores responsables, surgieron como una necesidad de los vecinos de verse representados en un espacio que no hallaban en los grandes medios de comunicación. Hoy, muchos de ellos superan largamente la mayoría de edad. Algunos llegaron con el advenimiento de la democracia, como la revista El Vecino (ver página 12), y la mayoría realiza esfuerzos sobrehumanos para subsistir. Para algunos es una pasión, para otros un negocio. Para muchos es una necesidad de llegar a cada rincón de los barrios rosarinos y de saber qué les pasa a sus vecinos. En este informe, La Capital intenta mostrar el trabajo de algunas de esas publicaciones.

   Ecos de Tablada es una publicación bimensual que pasó de las 8 y llegó hasta 28 páginas. Surgió como una necesidad de la Asociación Vecinal Rosario Sudeste (Avrose) y se distribuye de manera gratuita en la jurisdicción de los barrios Tablada y San Martín (27 de Febrero, Ayolas, San Martín y el río). Según explica una de las responsables, la licenciada en comunicación social Valeria Beltrame, Ecos arrancó en 1996 como revista y a partir del número 10 pasó al formato tabloide.

Desde su óptica, “tratamos de ver qué necesitaba y qué deseaba ver el vecino en estas páginas. Hacemos una mirada de ampliación en lo que tiene que ver con lo cultural, educativo, deportivo, siempre teniendo como eje la información vecinal. Así se forma una estructura de información que tiene que ver con las obras públicas, los servicios que se brindan, los acontecimientos de las 7 escuelas primarias del barrio, se hace una articulación con las escuelas secundarias y los institutos terciarios, siempre buscando una mirada positiva de lo que hace el vecino. Muchas veces Tablada es conocido por hechos delictivos o relacionados con el narcotráfico. En nuestro caso se trata de rescatar la identidad barrial desde el punto de vista del trabajo. Se trata de buscar aquellas cuestiones que no van a salir nunca en los grandes medios de comunicación”.

Redacción para dos. En este caso, sólo dos personas integran la redacción.

La publicación se sigue realizando en blanco y negro y pese a esa realidad, Beltrame asegura que el periódico está instalado e incorporado a la vida cotidiana. “Privilegiamos que haya notas en las páginas. Hay mucha información, muchos reportajes e historias de vida de los vecinos”, asegura.

   La periodicidad de publicación varía en cada caso. Así, Prensa de Oeste, Prensa del Sur y Prensa de Rosario, son quincenarios cuya tirada oscila entre los 5 y los 10 mil ejemplares.

Los contenidos referencian a temas de los barrios que abarcan desde Avellaneda hacia el oeste, bulevar Seguí al sur y Juan José Paso al norte (Prensa del Oeste), de Avellaneda hacia el centro (Prensa de Rosario), y de Pellegrini hacia el sur (Prensa del Sur). Jorge Luis Fernández, licenciado en marketing y editor responsable de los quincenarios, señala que la experiencia comenzó hace unos 10 años por la necesidad de una mutual para la que trabajaba de llegar a los vecinos. Se empezó por la zona oeste. La respuesta fue muy buena según su análisis y por eso nacieron los otros periódicos.

   Si bien está orientada a los barrios, muchas de las notas publicadas remiten a temas de interés general, como educación y familia, moda, motormanía, suplemento de clasificados, como también entretenimientos.

“No vas a encontrar denuncias o ese tipo de noticias porque para eso se requiere de más tarea investigativa, más desarrollo y más fuentes. Apuntamos a transmitir todo tipo de información positiva”, aclara.
En total, en la estructura del periódico trabajan unas 15 personas, las que combinan la redacción de noticias, venta de publicidad, cobranza y distribución.

   En todos los casos, los periódicos y revistas se reparten de manera gratuita en comercios, kioscos de diario, bares, estaciones de servicio, centros de salud, escuelas y en algunos casos se manejan por suscripciones.

Por los costos operativos, la mayoría cuenta con una plantilla escasa de “personal”, quienes generalmente realizan todas las tareas propias de un periódico. Desde escribir hasta buscar los avisos. En la jerga futbolera sería “tirar el centro e ir a cabecear”.

Multimodal. En algunos casos, hubo quienes se adaptaron a los tiempos modernos y cuentan con un espacio en las redes sociales o se animan a la página web, pero hasta ahí.

Tal es el caso de Crónicas Barriales, una publicación mensual de la zona sur de 16 páginas que tira unos 5.000 ejemplares.

Su editora, Mercedes Sierra explica que “en nuestro medio hay una real participación del vecino, a través de carta de lectores o del muro de Facebook. En algún momento pensamos en hacer una página web, pero el problema es que no tenemos infraestructura para sostenerla. Porque también tratamos de rescatar la historia de los personajes del barrio y de cubrir la mayor cantidad de notas que podamos. No cortamos y pegamos”.

   Crónicas tiene una zona de influencia que abarca desde San Martín hacia el río y hacia Ovidio Lagos, y desde bulevar Seguí hasta Arijón. Sus orígenes están relacionados con el periódico Saladillo, que se publicaba desde 1998. Mercedes, junto a su marido, se hizo cargo en 2006 luego de ver un aviso publicitario que indicaba que estaba en venta un periódico zonal. Tras dos años de alejamiento, Sierra notó que “la gente nos seguía llamando para publicar información o para anunciar o para preguntar porqué no salía el periódico. Yo decía que era un muerto al que no dejaban morir en paz. Entonces comenzamos otra vez cambiándole el nombre. Así nació Crónicas Barriales”.

   Hoy, a Crónicas lo editan el matrimonio y su hija Carla, vendiendo avisos “que arrancan en 60 pesos, pero por suerte el diario se vende solo”. No lo considera un medio de vida. “Si tuviéramos que vivir de esto, no podríamos”, asegura y aunque a veces reniega y le agarran “ataques de locura” rescata que los vecinos están muy atentos a la salida del periódico.

Un negocio. Oscar Giménez, editor del diario Rosario Norte, plantea claramente que su publicación -que se edita desde hace algo más de tres años con una tirada mensual de alrededor de 8.000 mil ejemplares- nació como un negocio. “Hicimos un estudio de mercado y vimos la necesidad de un medio de comunicación para la zona. Nuestra zona de influencia es toda la zona norte, desde Juan José Paso hasta el cordón industrial, aunque llegamos a algunos lugares de Pichincha y a la avenida Provincias Unidas”.

   Giménez, al referirse a los contenidos de Rosario Norte, plantea que “tratamos de ahondar mucho más en algunos temas específicos de los barrios donde no llegan los grandes medios. También reflejamos historias de personajes. Pero también, a través de las redes sociales (tanto Facebook como Twitter) y de nuestra página web publicamos lo que pide la gente: tecnología, recetas de cocina o notas sobre vinos”. Asegura que su publicación “es distinta, no invade al lector. La información está globalizada. Tenés noticieros a cada rato, las ediciones digitales, de todo. Esto es algo más relajado”.

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