La ciudad

"Restaurar el telón de El Círculo fue una tarea inaudita, excepcional"

El decano del instituto a cargo del trabajo valoró la pieza como “una de las pocas del país”. El trabajo empezó en 2010. El 10 de agosto se estrenará el renovado lienzo.  

Domingo 15 de Julio de 2012

La primera función de la zarzuela “Luisa Fernanda”, el 10 de agosto en el teatro El Círculo, tendrá un atractivo extra: el estreno de la restauración del telón de boca de la sala pintado en 1904 y recuperado por el equipo del Instituto de Investigaciones sobre el Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de San Martín (Usam). La tarea demandó más de dos años de trabajo de profesionales de distintas áreas: conservadores e historiadores del arte, pero también químicos y auxiliares de laboratorio. “Restaurar esta tela fue una labor inaudita, casi excepcional, ya que debe ser una de las pocas piezas que quedan en el país de ese género”, destaca el decano del instituto, Néstor Barrio.

   Y sabe de qué habla. Con una trayectoria de más de 40 años en el estudio y conservación de bienes culturales, Barrio asegura que ya perdió la cuenta de la cantidad de proyectos en los que participó. El sitio web de la Usam menciona que sólo desde 2004 pasaron por el Taller Tarea (que depende del instituto) más de 200 obras, entre ellas el mural “Ejercicio plástico” que David Alfaro Siqueiros plasmó en la década del 30 en el sótano de la quinta de Natalio Botana y desde 2010 se exhibe en el Museo del Bicentenario. “Un proyecto —dice— gigantesco, binacional, pluridisciplinario y con un impacto mediático muy importante”, que permitió recuperar una obra a la cual una enrevesada disputa judicial mantuvo 18 años guardada en cuatro contenedores a la intemperie.

   Más lejos de la atención pública, el desafío de restaurar el telón de El Círculo no significó un reto menor. El lienzo (de 13 metros de ancho por 12 de alto) fue el más grande que llegó a manos del equipo de restauración y obligó a múltiples maniobras para transportarlo e instalarlo en el taller. Entre ellas, tirar abajo una pared de la planta baja y construir un sistema de rodillos para trabajar sobre la obra, ya que resultaba imposible desplegarla.

   La pieza llegó al taller de Capital Federal, en febrero de 2010 y regresó a Rosario el lunes pasado. Desde entonces, una quincena de profesionales está completando su montaje, que también sufrió modificaciones para facilitar la conservación de la centenaria pintura.

 

Sabiduría. “El triunfo de Palas” es el nombre de la obra que Giuseppe Carmignani plasmó sobre el telón de boca de El Círculo en 1904. Representa la victoria de la sabiduría, con dioses del Olimpo. Es una réplica del existente en el teatro Regio de Parma, realizado en 1824 por Giovanni Battista Borghesi.

   El trabajo del equipo del Taller Tarea no sólo le devolvió su lozanía, sino también una historia. “Esta magnífica obra fue pintada sobre el piso, con una técnica llamada gouache (una pintura opaca cubriente diluida en agua, una especie de témpera), con trazos firmes y sin correcciones, lo que nos habla de un artista increíble y un maravilloso oficio perdido”, explica Barrio.

 

Es más, a partir de esta experiencia en el instituto se emprenderá una investigación sobre obras similares que pueden existir en salas de ópera de la región. "Este telón habla del furor y del amor por la ópera que existió en esta ciudad, que tenía una comunidad italiana importantísima —advierte—. Y esto tiene mucha relación con la construcción del teatro y el trabajo del artista italiano oriundo de Parma, que hizo murales y pintó este telón que debe ser una de las pocas piezas de ese género que quedan en el país. Por eso vamos a empezar a buscar otros parientes que puedan existir en teatros de Argentina o de Uruguay, Chile y Brasil".

Carmignani llegó de Italia para trabajar en el país a fines del siglo XIX. Además de la pintura del telón, también es el autor de los magníficos frescos de la cúpula de la sala principal de El Círculo donde un gran plafón presenta una cornisa de significativas dimensiones circundada por una corona en la que el artista pintó medallones con figuras alegóricas interpoladas con retratos de Verdi, Wagner, Mozart, Donizetti, Meyerbeer, Bellini, Gounod y Rossini, entrelazados con guirnaldas. Un círculo menor simula ser el firmamento y allí está la rúbrica de su autor.

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