La ciudad

Reinauguraron la Biblioteca Argentina, pero funciona a medias

A casi tres meses de su remodelación, todavía no se prestan libros, falta instalar mobiliario y poner en funcionamiento el sistema informático.

Lunes 19 de Agosto de 2019

A casi tres meses de haber reinaugurado su nuevo edificio, con más de 5 mil metros cuadrados renovados y otros mil de nuevos espacios, la Biblioteca Argentina Juan Alvarez espera aún contar con algunos de sus servicios básicos, como el préstamo de libros y la inscripción de nuevos asociados. "Es una bilblioteca en proceso", afirmó su subdirector, Federico Tinivella, y admitió que todavía falta la instalación de mobiliario, sistemas informáticos y la colocación de los materiales —libros y colecciones periódicas— en sus estanterías.

El edificio renovado, con un corte de cintas donde participaron todas las autoridades de la ciudad y la provincia, apenas sí tiene funcionando la sala de lectura, el espacio infantil con ingreso por Santa Fe y un salón de usos múltiples, donde se están llevan adelante actividades especiales.

Los trabajos, que implicaron una inversión de 200 millones de pesos, llevaron 18 meses de obra. Sin embargo, la atención al público se suspendió antes del inicio, en junio de 2018, para embalar y trasladar todos los ejemplares que componen la colección y mantenerlos a resguardo, así como también se removió todo el mobiliario para llevar adelante la restauración de uno de los espacios clave del histórico edificio, que es la sala de lectura, de valor patrimonial.

El corte de cinta se llevó adelante el último fin de semana de mayo, no sólo con actos protocolares donde participaron el gobernador Milguel Lifschitz y la intendenta Mónica Fein, sino además con actividades culturales gratuitas para adultos y chicos, que se desarrollaron desde el viernes hasta el domingo.

Sin embargo, pasaron desde entonces 90 días y la biblioteca aún espera ver funcionando muchos de sus servicios. La directora, Liliana Romero, explicó que "el acto de inauguración fue el recibimiento del edificio terminado en 18 meses, que era el plazo estipulado, y que muchas veces, por la magnitud de la obra, pare difícil de cumplir". Allí se remodelaron los cinco mil metros cuadrados existentes y se sumaron otros mil nuevos.

La funcionaria señaló además que los trámites para asociarse pueden llevarse adelante en la Biblioteca Estrada, de Servando Bayo y Mendoza, que cuenta con el mismo sistema y que ese mismo procedimiento permite la actividad en la Biblioteca Argentina una vez que tenga funcionando el sistema.

Las urgencias

Lo primero que se habilitó fue la histórica sala de lectura, a la que hoy se puede ingresar con materiales propios, y la decisión no fue casual. "Esa es una demanda de los estudiantes y, por eso, se abrió a sólo de 24 horas de la inauguración", indicó Romero.

Es que ciertamente el espacio es utilizado a diario por cientos de estudiantes que concurren al lugar con sus propios materiales de estudio y encuentran allí un ámbito tranquilo de trabajo; más aún teniendo en cuenta el reciente receso de invierno. "Era clave que estuviera funcionando durante las vacaciones porque son dos semanas en las que las bibliotecas de las escuelas y fundamentalmente de las universidades están cerradas; y es un momento donde el número de usuarios crece notablemente", detalló.

Del mismo modo, en ese espacio ya se están realizando los conciertos gratuitos que se llevan adelante todos los viernes y todos los segundossábados de cada mes.

El SUM y la casa destinada a las infancias son los otros dos puntos de la biblioteca que ya están listos e incluso con programación. La directora señaló que "hubo mucho movimiento durante las vacaciones de invierno en el espacio infantil".

Preservados

A la hora de explicar por qué los más 200 mil libros que tiene la colección de la biblioteca aún no están disponibles, el subdirector insistió en que todo ese material "tuvo que ser sacado del edificio para preservarlo del polvo, junto a todo lo que una obra de esta magnitud significa, y volver a ponerlo en su lugar lleva tiempo".

Es que además todavía hay mobiliario que no está intalado todavía, así como también las conexiones y el sistema de software Koha, que tiene digitalizada la información de todos los socios y permite el préstamo de libros.

"Muchos de esos trabajos dependen de otras áreas, como informática, y llevan un proceso que no está sólo en nuestras manos", dijo la directora.

Una frase histórica que también espera

“Conocer es amar. Ignorar es odiar”. La frase de Joaquín V. González lleva más de un siglo en las puertas de ingreso a la histórica sala de lectura de la Biblioteca Argentina Juan Alvarez, ese espacio que recuperó todo su esplendor con las obras llevadas adelante en el edificio del pasaje homónimo. Quienes ingresen por estos días, no la encontrarán estampada en los vidrios de las dos hojas de la histórica puerta y habrá que esperar un tiempo más para volver a verlas.

   Es que con las obras se restauró la puerta y se cambiaron los vidrios. La decisión es que la frase pronunciada por el político, periodista y académico en su paso por Rosario para la inauguración de la biblioteca en 1912 vuelva a su lugar original, indicó la directora, Liliana Romero, incluso sumando allí mismo, en la puerta, una referencia del contexto en el que la frase fue pronunciada.

   “Es una frase que todos los que transitan la biblioteca saben que está, pero es fuerte; en su momento y en su contexto fue una invitación al conocimiento, sin embargo, en los últimos tiempos, muchos leían «Ignorar es odiar» y, como la palabra odio es fuerte, más de una vez fue malinterpretada”, explicó Federico Tinivella, subdirector de la biblioteca.

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