Jueves 11 de Mayo de 2023
Después de casi dos semanas de estar con las puertas cerradas, producto de las amenazas reiteradas que recibió durante varios días, reabrió la fábrica de pastas que durante varios días fue blanco del intento de extorsión de delincuentes en el centro de Rosario. Se trata del comercio de Paraguay al 1200, casi enfrente de la escuela Mariano Moreno.
“Nuestro local está cerrado debido a extorsiones y amenazas”, publicó en sus redes sociales la semana pasada la dueña de la casa de pastas artesanales. La mujer recibió el viernes pasado un mensaje intimidante por WhatsApp en el que le pidieron una elevada cifra para evitar una potencial balacera no sólo al comercio ubicado en Paraguay al 1246 sino también a su vivienda en la localidad de Funes. Las amenazas también llegaron a los integrantes de la familia, en donde nombraban a su hija y a los movimientos que ella hacía. Por prevención, cerró las puertas toda la semana y realizó la denuncia.
En esa ocasión, el diálogo con La Capital, la propietaria del local, Alba Fernández, aseguró que lo que más la asustó fue la precisión de los datos sobre ella y su hija de 21 años. En la primera comunicación le dijeron que iban a tirarles "balas a todos los que estaban adentro”, por lo que resolvió no abrir el local durante algunos días para proteger tanto a los empleados como a los clientes. Le exigían 500 mil pesos y en primera instancia fijaron el sábado pasado como fecha límite.
Pero ahora, y luego de algunas conversaciones con personal del Ministerio de Seguridad de la provincia, quienes le garantizaron la seguridad y se comprometieron a tener un móvil policial en la puerta del comercio, volvieron a a atender a sus clientes.
Por eso a partir de este jueves el local luce con un patrullero de la Policía en la puerta de la casa de pastas, una postal inusual hasta hace unos pocos días en esa cuadra, especialmente teniendo en cuenta que a solo cien metros de ahí está la comisaría 2ª.
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"Estoy un poco intranquila, pero también contenta, sobre todo porque recibimos ayuda del personal de la comisaría 2. Estamos esperando que ahora nos citen desde Fiscalía", contó Micaela, la hija de la dueña del comercio, quien admitió: "Lo que más necesitábamos con mi familia y los empleados es trabajar, y ahora vamos a poder hacerlo".
La joven admitió que están en "saldo negativo. Recién arrancamos, no tenemos casi nada y, como trabajamos con pastas frescas, perdimos todo lo que teníamos por los 13 días que estuvimos sin trabajar, además de todo lo que aumentaron los productos que utilizamos para producir".
Respecto a su situación personal, ya que los delincuentes le habían detallado a su familia todos los movimientos que hacía ella y los lugares que frecuentaba, comentó que por precaución no está viviendo en su casa. "Mi vida además del negocio es la facultad, y por ahora no puedo cursar de manera presencial. Por suerte las autoridades de mi facultad entendieron la situación y me permitieron cursar de manera online".
Sobre cómo están sus padres ante esta situación de cierta incertidumbre, relató: "Ellos está intranquilos por mí, no puedo ir sola a ningún lugar ni asistir a lugares públicos y tengo que estar siempre con ellos. Obviamente que para rendir finales y eso tengo que ir acompañada. Así que mi vida cambió completamente. Los entiendo a ellos por el miedo que generaron, por la cantidad de mensajes que nos llegaron en los que me mencionaron por mi nombre, y decían: «Pobre Micaela»".