La ciudad

Reabren un centro de salud que había cerrado tras un tiroteo

El episodio se dio el martes entre un paciente y otro joven en el centro de salud Nº 17 de Empalme Graneros. El personal pidió una reunión y desde hoy el lugar tendrá custodia.

Jueves 18 de Junio de 2015

El personal que trabaja en el centro de salud Nº 17 de Empalme Graneros, de French 5490, se vio sacudido el martes pasado a media tarde por un hecho de violencia que lo obligó a cerrar sus puertas. Todo ocurrió cuando un hombre joven que esperaba ser atendido fue increpado por otro muchacho que llegó al lugar. La discusión entre ambos fue subiendo de tono hasta que el recién llegado salió a la calle y, arma en mano, le disparó a la moto de su contrincante estacionada en la puerta del dispensario, que depende de la provincia.

El susto de los empleados fue mayúsculo y, tras resguardar al paciente (a quien no conocían), llamaron a la sede de la cartera sanitaria. Desde allí, el director de los centros de salud de Rosario, Alejandro Azar, dispuso un cierre preventivo. Y en una reunión que ayer al mediodía mantuvieron los trabajadores con funcionarios de Seguridad y de Salud acordaron que el efector reabrirá hoy, con custodia privada en la puerta y un rediseño en el esquema de patrullaje de las policías Comunitaria y de Acción Táctica.

Este fue el segundo hecho en apenas dos días que trajo alarma a los trabajadores de la sanidad (ver aparte). En este caso, no se trató de un ataque contra el propio centro de salud ni sus empleados, sino de un incidente de violencia entre dos vecinos, uno de los cuales esperaba su turno para ser atendido.

Según contó Azar, el muchacho agredido no es un paciente habitual del dispensario Cáritas Guadalupe, de Empalme. Pero después de que la discusión fuera subiendo de tono y terminara a los balazos, el personal del centro sanitario preservó al joven agredido en la enfermería. Lo que no pudieron evitar fue que el agresor disparara su arma sobre la moto que estaba en la puerta.

"Otra vez un centro de salud, lo que significa que la situación de inseguridad no cambió en nada, ni adentro, ni en la calle", afirmó la secretaria gremial de la Asociación de Médicos de la República Argentina (Amra), Sandra Maiorana, para quien "la desprotección es mucho más grave" en los dispensarios que en los hospitales.

La dirigente aseguró que hechos como el que se vivió anteayer en el Cáritas Guadalupe dejan "en situación muy vulnerable tanto a trabajadores como a la gente que va a atenderse, a buscar un turno o que simplemente entra y sale".

Ante esos episodios, dijo, "la única solución termina siendo cerrar los centros o restringir las guardias hospitalarias, porque es el modo en que los funcionarios atienden el problema". Además, afirmó que cada vez hay menos médicos que quieren trabajar en dispensarios y más que piden licencias por estrés laboral.

Sin embargo, Azar relativizó los dos argumentos. Por un lado, afirmó que el cierre es la medida "preventiva" que se toma siempre ante un hecho violento. Por otro, sostuvo que se inscribe "permanentemente" a médicos que buscan cursan sus especialidades (pediatría, clínica y tocoginecología) en los centros de salud.

Aun así, reconoció: "Todos estamos preocupados porque nuestra práctica en el territorio implica caminar el barrio y visitar la casa de la gente, algo que es obvio resulta más complicado que hace unos años, pero que nunca se ha interrumpido porque a la vez es nuestra fortaleza".

El incidente se dio relativamente cerca de donde se registraron dos hechos de extrema violencia en los últimos días: el asesinato del nene de 12 años reclutado como soldadito en un búnker de Magallanes 354 bis y el tiroteo de Olavarría al 900 bis que terminó con un joven también muerto y otro gravemente herido.

Y aunque nadie estableció un nexo causal, Azar aludió a esos hechos como parte del "escenario violento que se vive en el barrio".

El histórico vecinalista de Empalme Graneros, Osvaldo Ortolani, fue otro que admitió que "las circunstancias de un hecho y otro pueden ser diferentes, pero el problema que subyace es el mismo: inseguridad, mucha gente armada que discute por una pavada y termina muy mal, mucho chico adicto que suele hacer macanas", se lamentó.

Para tratar de remontar la situación más puntual, el personal del dispensario ayer se reunió con Azar, funcionarios del Ministerio de Seguridad y los coordinadores de Salud del Nodo Rosario.

Entre todos resolvieron que el centro reabra hoy, con custodia privada y un esquema reforzado de presencia de las policías Comunitaria y de Acción Táctica. "Acompañar al equipo" y "evaluar constantemente la situación", completarán la estrategia.

Robaron unas 400 pastillas de Clonazepán

El otro incidente que golpeó un centro de salud —en este caso municipal— se dio en barrio Ludueña, en Humberto Primo 2033, donde tras forzar una reja alguien logró ingresar y sustraer un microondas y 400 pastillas de Clonazepán, una droga psicotrópica.

El director de los dispensarios del municipio, Ignacio Gómez, aclaró que, contra lo que se suele creer, los robos de medicamentos no son habituales. "Desde que estoy en la gestión, este es el segundo caso" sobre 80 efectores, afirmó, y estimó que por tratarse de "no más de 40 blísters" se podría inferir que el robo fue para "uso personal" y no para la reventa. De todos modos, el incidente no paralizó al centro sanitario, que ayer funcionó con total normalidad, aseguró el funcionario, quien además sostuvo que gracias a la presencia de policías comunitarios y de acción táctica en el barrio "se respira un clima de mayor convivencia" y "más ocupación del espacio público".

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