La ciudad

"Quiero llevar una manta sin nombres, en un año donde no haya muertos"

Gladys González y la Organización de Familiares Enfrentando al Sida impulsan una ceremonia en recuerdo de los fallecidos por el sida

Domingo 02 de Diciembre de 2018

Desde hace 26 años, cada 1º de diciembre, el Día Internacional de Lucha contra el Sida, Gladys González, lleva a la plaza Montenegro los nombres y el recuerdo de quienes murieron víctimas de la enfermedad. La ceremonia de las mantas comenzó en 1993 y desde entonces lleva el lienzo donde están el nombre de su hija María José y su nieto Joel, pero también de otros miles. "Este año son 50 los nombres, son muchos", dice Gladys en su casa, la misma donde hace 30 años convocó junto a Hugo, su marido, a otras familias para poner en marcha Organización de Familiares Enfrentando al Sida (Ofes). Eran tiempos de pelear "por todo", dice, porque "no había ni programas, ni medicamentos, ni atención adecuada". Y si bien destaca que "los avances fueron muchos", no tiene dudas de que "cada retroceso presupuestario significa menos tratamientos".

La mujer de 76 años y su marido conocieron en julio de 1988 lo que la enfermedad significaba en el Sanatorio Ipam, cuando supieron que su hija de 21 años y su nieto de 14 meses eran HIV positivos. "Nos echaron como perros", recuerda. En apenas un año, María José murió.

Con su nieto Joel, en el Hospital Centenario, se encontró con otras enfermos y familiares. Eran finales de los 80, cuando los pacientes apenas tenían una sala en el sótano de hospital y los análisis bioquímicos se hacían los sábados.

"Era el estigma de la enfermedad", cuenta. Así fue que en el patio de su casa de San Lorenzo al 4200, el mismo lugar donde vive, comenzó a gestarse la organización.

"Había que buscar médicos, además de la AZT que se traía de Estados Unidos y costaba 300 dólares, que era muchísimo", agrega sobre ese tiempo, cuando daba batalla por la salud de muchos, pero sobre todo por la de Joel.

Las mantas

"Los recuerdos ayudan mucho, aunque las cicatrices de las pérdidas sean indelebles", afirma Gladys al recordar a su nieto que también falleció en 1994.

Quizás por eso, cuando propuso hacer la ceremonia de las mantas, decidió concretarla aunque a muchos no les gustara. "Me decían que no —recuerda—. Pocos querían salir a la calle a manifestar por un familiar muerto de sida, pero para mí lo más importante era y sigue siendo no olvidarlos".

Así, por cada año, desde hace 26, los integrantes de Ofes llevan los lienzos con los miles de nombres de quienes murieron. Gladys lleva el de su hija y su nieto, y releva y registra junto a otros familiares los fallecidos en los últimos 12 meses.

"Este año tenemos 50, es mucho", considera, y expresa su deseo más profundo. "Quiero poner una manta blanca, un lienzo sin nombres, un año en que no hayamos tenido ningún muerto —dice—. Ese es mi sueño".

Alerta

Una y otra vez reconoce los avances médicos, científicos, tecnológicos y en materia de derechos; sin embargo, su preocupación no desaparece. "El sida es una enfermedad crónica si el paciente tiene el tratamiento y las condiciones adecuadas, pero eso está en riesgo cada vez que faltan medicamentos", recalca la mujer, y no sólo señala "los faltantes" que se vienen registrando en los últimos años, sino además la carencia de políticas de prevención.

"¿Viste una campaña en el último tiempo?", pregunta, y señala que "nadie le dice a los chicos que la única vacuna sigue siendo el preservativo".

La modificación de las políticas de salud, la transformación del Ministerio en Secretaría, la preocupan, pero además remarca el impacto que en muchos pacientes que viven apenas con una pensión tiene la crisis económica y la pérdida de poder adquisitivo.

"Estamos hablando de personas que tienen que alimentarse, tomar leche y comer queso, huevo y carne —dice—. ¿Quién puede cuando la plata no alcanza?".

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