Quieren construir un baño comunitario para todo un barrio
Un grupo de voluntarios decidió ayudar a la asociación Nidos, de Empalme Graneros, donde falta hasta lo indispensable.

Domingo 24 de Noviembre de 2019

A metros de un nuevo centro comercial abierto en la ciudad, debajo del puente de Sorrento y Garzón, hay una extensa población que vive en una situación de extrema vulnerabilidad. La mayoría de esos vecinos son carreros y no terminaron la primaria. Un grupo de voluntarios se acercó y se propuso construir un baño comunitario, ya que en las casas no existe este espacio vital.

Los voluntarios armaron el grupo Warriors XXVI. Se conocieron en un curso de coaching y se recibirán con un proyecto comunitario. Para realizarlo, se contactaron con la asociación civil Núcleos Inclusivos de Desarrollo Optimo (Nidos), que desde hace seis años realiza actividades de educación para adultos en ese barrio marginal y tiene un merendero para los chicos.

Mariana Segurado, Erika Navarro y Fernando Alonso fueron los que comenzaron con Nidos en Sorrento y Garzón. Cuando llegaron, el lugar era un basural a cielo abierto y ninguna de las calles estaba pavimentada. Hoy el Plan Abre cambió la zona, porque la mayoría de las arterias fueron pavimentadas.

"Empezamos con talleres para las mujeres y hace poco conseguimos implementar el Nueva Oportunidad para brindar oficios", contó Segurado, quien detectó que en los talleres de crianza, cuando hablaban de la higiene, de enfermedades en la piel o de piojos, la respuesta era que no los podían higienizar porque, decían: "Si lo baño, se enferma".

"Nos dimos cuenta de que bañar a un bebé en este barrio significa prender fuego con lo que se pueda para calentar agua en una olla, y allí intentar higienizar al pequeño que, si bien en verano no pasa nada, en invierno se enferma. Ellas (por las mamás) se bañan con agua fría, están acostumbradas", relató Segurado, quien desde ese momento vio la necesidad de que el centro comunitario (que es un salón precario con cuatro paredes y un techo, donde se hacen los talleres) pudiera contar con un baño con duchas.

Por eso, cuando los voluntarios se acercaron a la zona para evaluar las necesidades, nadie lo dudó: el baño comunitario con cuatro duchas, lavabos y mingitorios era prioritario. "Será exclusivamente para las mamás y los niños. Ellas podrán usarlos para higienizar a sus hijos. Vamos a hacer un sistema de turnos en el barrio e intentaremos conseguir jabón líquido, champú y crema de enjuague", explicó la mujer que sueña con ver la construcción concluida.

Además, colocarán termotanques eléctricos aunque buscan conseguir un calefón solar que no implique costos de uso. "Quiero que las mujeres me puedan decir que se dieron una ducha caliente", confesó Segurado.

También los voluntarios intentarán mejorar el salón del centro comunitario donde se les da la merienda a cerca de 100 chicos, con un subsidio provincial de 3.500 pesos por mes. "Antes les dábamos la cena, ahora es imposible", se lamentó la mujer.

"Nuestro deseo es mejorar en algo el barrio. Construir los baños y remodelar el salón que se usa como merendero y, si nos dan los números, también hacer la cocina", contó Ezequiel Parucci, uno de los voluntarios.

Para lograr el sueño, Ezequiel detalló que necesitan materiales de construcción, dinero en efectivo, y aberturas. Sólo tienen los sanitarios.

Mientras están vendiendo rifas y próximamente ofrecerán pan dulce y budines a beneficio. "Necesitamos mucha ayuda. Sabemos que es ambicioso el plan, pero queremos colaborar", comentó el joven.

El consumo problemático y las adicciones también están a la orden del día en el barrio de Sorrento y Garzón. Para trabajar la temática, se creó el grupo de Madres Preventoras que lo que intentan es cuidar mejor a sus hijos para impedir que caigan en las redes del narcotráfico. Y esto desde muy temprano.

Las actividades de Nidos

“Nos dimos cuenta de que la prevención tenía que empezar en el trabajo del vínculo entre la mamá y el bebé apenas nace. Por eso empezamos el taller de maternaje en sororidad porque es entre mujeres”, relató la organizadora de la actividad.

   En el taller de maternaje fomentan una crianza sin violencia, la puesta de límites con amor, y buscan que las mamás comprendan cómo son los procesos de crecimiento y desarrollo de los niños.

   También se desarrollan talleres para embarazadas donde se explican cuáles son los cuidados necesarios en la mujer y la alimentación. Allí las mamás también aprenden a coser y a confeccionar ajuares a partir de la ropa usada que reciben como donación.

   “La mayoría cirujea y se busca reutilizar lo que extraen de la basura. Por ejemplo con las frutas que se rescatan, si hay algo que esté en buen estado, se elaboran mermeladas”, contó Segurado.

   Además, lanzaron talleres de electricidad y mantenimiento para hombres y alfabetización de adultos. “El problema más grave es la falta de oportunidades laborales y muchas veces porque falta la educación más básica”, destacó la mujer que es se convirtió en un referente en la zona.

   Para llevar adelante la construcción del baño comunitario se necesitarán muchas manos. Los que quieran colaborar podrán contactarse con Ezequiel Parucci al 156-199454.