Elecciones 2019

¿Quién ganó el debate de candidatos a intendente?

Debido al formato, terminó siendo un monólogo bastante cómodo para los cuatro postulantes.

Domingo 02 de Junio de 2019

No se pueden sacar conclusiones terminantes tras el debate que protagonizaron los candidatos a intendente de Rosario, pero sí es posible llegar a una impresión general: este debate no causará grandes movimientos en las preferencias de los electores. Y eso en gran parte porque el formato acordado previamente por todos los postulantes fue muy restrictivo y dificultó las sorpresas, las situaciones imprevistas. Como no se podían cuestionar y preguntarse entre ellos, y tampoco estaban habilitados los cruces libres, la confrontación de ideas ni los cara a cara tras exponer en cada bloque temático, terminó siendo un monólogo bastante cómodo para los cuatro candidatos: Roberto Sukerman (Frente Juntos), Juan Monteverde (Ciudad Futura), Roy López Molina (Cambiemos) y Pablo Javkin (Frente Progresista).

Así, los cuatro postulantes se movieron con tranquilidad en este entorno controlado, encorsetado, ya que pudieron minimizar los riesgos de cometer errores y quedar expuestos ante preguntas o cuestionamientos incómodos.

El debate se redujo de esta manera a una puesta en escena, en la que los candidatos cumplieron con el objetivo de dar a conocer sus discursos, sus ideas, sus propuestas. Y como era previsible cada uno se ciñó a su texto, como si en el estudio de televisión estuviera en absoluta soledad.

Todos los postulantes estuvieron muy guionados, coacheados. Nada quedó librado al azar: la vestimenta, la forma de situarse en el atril, los tonos de voz, el lenguaje, las miradas, las sonrisas, los gestos. Todo parecía respetar un estricto guión, donde estaba marcado lo verbal y lo no verbal. Así, cada uno fue dueño de sus palabras, pero más, mucho más de sus silencios.

Los cuatro tuvieron buen dominio del medio, de las cámaras, de los tiempos. Todos estuvieron aplomados, tranquilos.

En algunos pasajes del debate se lanzaron críticas puntuales hacia algún adversario, pero los destinatarios hicieron oídos sordos y siguieron con el texto preestablecido como si nada hubiera pasado. Cuando algún candidato buscó confrontar con otro, éste se escabullía, y así no había rival del otro lado del ring. En ese sentido el debate perdió su naturaleza, que es la confrontación de ideas, la discusión profunda, el ida y vuelta.

La gran pregunta: ¿el debate de este domingo puede modificar el voto de alguien? No rotundo. No hubo ganadores ni perdedores. Todos salieron del set de televisión con las mismas chances con las que entraron. De todos modos, la performance en un debate y el desempeño en las urnas no siempre van necesariamente en paralelo. Uno puede ganar el debate y perder las elecciones, o viceversa.

Eso sí, el debate de anoche dejó escenificado en el prime time de la TV rosarina un hecho inédito en los últimos 30 años de la ciudad: ninguno de los postulantes que se pararon detrás de los cuatro atriles era del Partido Socialista. Es que esa fuerza gobernante no tiene para estas elecciones generales un candidato a intendente propio, sino uno aliado (Javkin). Es más, fue muy visible cómo Sukerman y López Molina querían chocar con Javkin, mostrarlo como representante del oficialismo municipal. Pero Javkin en todo momento mantuvo un delicado equilibrio entre aparecer como la continuidad de la actual gestión y despegarse explicitando propuestas de cambio, con el fin de captar al votante esquivo al socialismo en las últimas elecciones.

La derrota de la precandidata socialista Verónica Irizar fue el principal mensaje que dejaron las urnas en las Paso del 28 de abril último. Este fuerte dato político de la realidad comarcal está sobrenarrado, pero por ahora subinterpretado. El tiempo, seguramente, dejará paso al análisis tras las generales del próximo 16 de junio.

Ahora la campaña continúa.

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