La ciudad

"Queremos caminar tranquilas por la ciudad"

Las asistentes a los cursos para actuar ante robos o agresiones coinciden en que no quieren sentirse indefensas y expuestas.

Domingo 03 de Junio de 2018

El motivo por el que las chicas se acercan a los cursos de defensa personal suele ser el mismo: la necesidad de sentirse más seguras en la vía pública. Así lo afirma Bianca (22) quien, junto a su madre, Rosario (45), comenzó hace 15 días. Dicen que se acercaron por curiosidad, para conocer e informarse sobre la autodefensa y "sentirse más cómodas en la calle". Bianca cuenta que sufrió un robo violento hace tres años y desde entonces se siente insegura. Su madre decidió acompañarla. "Ahora estamos más atentas frente a todo, nos enseñan qué hacer frente a ciertas situaciones para preservarnos", cuenta la mujer.

Conocimiento propio

Estefanía (29), hace dos años que concurre a las clases. Antes había practicado artes marciales. Afirma que una parte muy importante del entrenamiento es el aspecto mental: "Te enseña a controlarte y conocerte, te da seguridad", describe. En ese sentido, aduce que "cambia la forma en que uno se maneja con el otro en una situación estresante, que puede ser un intento de robo o una discusión automovilística". Dice que ahora se siente "más calma", "consciente" y con "dominio de sí misma" ante esos contextos, que "evita que se activen ciertas conductas agresivas en el otro", explica.

La joven cuenta un ejemplo en el cual tuvo que poner en práctica los conocimientos adquiridos. "Salíamos con mi tía de la Terminal de Omnibus y empecé a mirar a dos tipos en moto que nos siguieron. Cuando bajamos del auto en el hotel se nos abalanzaron, a mí me esquivaron por la forma de pararme, instintivamente me puse en guardia, y a mi tía le mostraron un arma y le sacaron la cartera. Aprendés a mirar el entorno de otra manera", relata.

Valeria tiene 35 años y hace 5 que entrena. Admite que si bien tenía formación previa en Taekwondo, una lesión en una pierna la empezó a hacer sentir "vulnerable" ante ciertas situaciones, lo que la empujó a aprender defensa personal. También menciona que la formación no es sólo física, sino que también tiene "un importante componente psicológico que en el caso de las mujeres complementa muy bien la parte técnica".

Según explica, las artes marciales preparan físicamente en la lógica "estímulo-reacción", y la defensa personal se basa más en "situaciones" y cómo graduar la contestación según la clase de peligro que se viva. "No es lo mismo que te acosen verbalmente por la calle a que te agarren del brazo para llevarte a un callejón oscuro", grafica. Y resume: "Consiste en aprender a usar la agresividad que culturalmente nos ha sido vedada como mujeres".

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